Con la prima de riesgo, con la diferencia de intereses que España paga con respecto a Alemania por financiarse, en 500 puntos, algo que afecta no solo al coste de la deuda publica sino también a la privada, a la financiación de bancos y empresas, podemos afirmar que España, la sociedad española, se encuentra en una situación catastrófica.
Seguramente muchos españoles se preguntaran ahora: ¿Cómo España ha llegado a esta situación? España ha llegado a esta situación porque ha estado gobernada desde el 96 por una clase política que debemos y podemos calificar de incompetente, ineficaz, incapaz de resolver los problemas que padece la sociedad, corrupta y muy avariciosa. Una clase política a la que no le ha importado enriquecerse blanqueando dinero del crimen organizado internacional, ahí tenemos por el ejemplo los asuntos Gürtel y Campeón, por citar dos. Una clase política que ha adoptado políticas que dieron lugar a que se cometieran enormes y numerosos excesos sobredimensionando y sobreexplotando sectores económicos y realizando también numerosas y voluminosas inversiones en el exterior. España se encuentra en esta situación porque ha estado gobernada por una clase política, cuyos miembros, salvo contadas excepciones , todo hay que decirlo, de forma reiterada, se han confundido a la hora de decidir a qué y quien debían abrir la puerta y a quien y que no.
España se encuentra en la actual situación porque ha estado gobernada por una clase política que ha creído que el país podía prosperar impidiendo que dicha prosperidad abarcara por igual a toda la sociedad. Para ello recurrieron a tres cosas. Primero, utilizar el sistema educativo de forma discriminatoria para encasillar socialmente a los ciudadanos mediante una educación de baja calidad. El razonamiento de la clase política era inteligente, si solo estudian los hijos de la elite burgués española los hijos de los pobres no estarán preparados para reivindicar determinados trabajos, pero los datos indican que esa politica ha lastrado a todo el país, incluso a la elite de la sociedad española cuyo nivel de preparación en estos momentos, como los datos nos indican, deja mucho que desear. Por citar un ejemplo del fracaso del sistema educativo español en los últimos años tenemos lo ocurrido con Investigación y Desarrollo, actividad fundamental para la economía de un país en la que España ha fracasado totalmente. Los investigadores españoles publican mucho, no sé si es únicamente porque plagian, pero la realidad es que sus proyectos no salen adelante y un elevado porcentaje de su trabajo acaba en fracaso.
La segunda es conocida perfectamente por todos los trabajadores, enormes desigualdades en los sueldos, es decir la renta per cápita da una imagen falsa del reparto del PIB, del reparto de la riqueza del país, pues mientras los pocos de arriba cobraban y cobran mucho, los muchos de abajo tenían y tienen sueldos muy bajos.
Y la tercera es la de la inmigración, los gobernantes españoles sabían que el mercado laboral español no tenía capacidad para absorber en un plazo tan corto de tiempo un volumen tan elevado de mano de obra inmigrante, a pesar de ello abrieron las puertas a la inmigración por dos razones, compromisos contraídos con los países de origen, donde los empresarios españoles hacen inversiones y para incrementar los beneficios de la burguesía reduciendo todavía más el coste de la mano de obra. Debo de resaltar que al dia de hoy esta constatado con datos que la inmigración no ha aportado ningún beneficio al intereses general de la sociedad española, contribuyendo únicamente a incrementar la inseguridad ciudadana , ahí tenemos por ejemplo todo lo que está pasando en Cataluña, y a aumentar el coste de determinadas políticas sociales.
Para resolver un problema lo primero es identificar y aceptar ideológicamente cuáles son sus causas. Muchos dirigentes políticos españoles todavía no aceptan dos factores muy negativos de la economía española. Primero la enorme internacionalización de muchas empresas, que no crean trabajo en España pero si se financian de la economía española. Por citar un ejemplo, sin recurrir a mirar muchos datos, tenemos el caso de Telefónica, empresa muy internacionalizada, que en los próximos años tendrá que renegociar, pues no puede pagar, 7.000 millones de deuda cada año, renegociación que afectara a la banca española, condicionando a la baja la fluidez de crédito a otros sectores económicos y particulares. Y segundo un tejido burgués muy grande, una economía española formada por un elevado número de pequeñas empresas, incluidos los autónomos, y medianas empresas, cuya actividad es inviable en la actual coyuntura económica. No nos engañemos subcontratar crea nuevos empresarios, más burgueses pero no reduce costes de producción sino todo lo contrario los aumenta.
Desde la perspectiva del análisis político no deja de ser sorprendente que el próximo presidente de España vaya a ser un gallego, Mariano Rajoy, estando el galleguismo en plena decadencia. Porque si existe un lobby gallego formado por personas, por políticos, por grupos, que tienen intereses comunes y que se apoyan entre ellos. Decadencia del Galleguismo que es innegable, se refleja en cosas como la pérdida de poder económico, poder económico incapaz tanto de crear nuevas empresas como de evitar el cierre de antiguas. Decadencia únicamente disimulada gracias a que en Galicia hay un elevado porcentaje de inmigración, de gente que al llegar a la edad laboral se va a trabajar a otras regiones de España.
Mientras el Galleguismo, encarnado por Mariano Rajoy avanza hacia la Moncloa, la prima de riesgo española con la fuerza de Mariano Rajoy sigue escalando puntos para ser la primera de la zona euro. Es evidente que desde el exterior están enviando a la sociedad española el mensaje de que España necesita un Gobierno de técnicos, de personas cuyas políticas y decisiones no estén condicionadas , determinadas por compromisos contraídos con grupos de poder tantos de la sociedad española como exteriores, debido a intereses económicos o pertenencia a un determinado partido político.
A partir del día D, 20N, cada día será para Mariano Rajoy no una etapa de una carrera ciclista sino un combate de boxeo, con púgiles distintos, tanto nacionales como internacionales. Unos para impedir que lleve adelante sus políticas de recortes que solo supondrán opresión para los sectores más débiles de la sociedad española, funcionarios, trabajadores por cuenta ajena y pensionistas. Otros , púgiles internacionales , que buscaran que en España pase lo antes posible lo mismo que en Italia, que tome el control del Gobierno un equipo de técnicos que cuente con el apoyo de las fuerzas políticas con representación democrática en el Congreso de los Diputados.
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