viernes 20 de enero de 2012

EL SIEMPRE PERNICIOSO SILENCIO.

Antonio Garrigues Walker recientemente ha escrito un excelente artículo en el periódico el ABC, titulado El Valor de las Modas. En dicho articulo hacia un análisis de la sociedad occidental de nuestra época y consideraba que, cito textualmente: ….. “la sociedad occidental esta viviendo un proceso irreversible de decadencia que guarda relación directa con las modas de la época”. Comparto casi por completo el contenido de dicho articulo, considero su análisis totalmente acertado , pero no comparto su opinión de que la situación de España tienda a mejorar, todo lo contrario, considero que la situación de España empeora.

Una de las modas mas dañinas que hay en nuestra sociedad y a la que Garrigues Walker hace referencia por ejemplo cuando habla de la resignación frente al desprecio a la verdad, es la de lo que se conoce como Espiral del Silencio. El temor al aislamiento social, a ser expulsado, a la impopularidad, al ridículo, a la represión policial y judicial, a la violencia de Estado en alguna de sus formas, etc., fortalece unas opiniones a la vez que silencia otras. La moda de la espiral de silencio provoca que en España nadie hable de la violencia de Estado. Que en España nadie, o casi nadie hable de la represión policial y judicial a pesar de que la sufren muchos ciudadanos. Provoca que en España a pesar de que hay numerosos casos de violaciones a los derechos humanos nadie hable de ellos. En España nadie habla de que la anulación del Estado de derecho conduce a muchas personas a vivir en una situación de injusticia similar a la de Tom Hams en la película la Terminal, privado de justicia, privado del derecho al trabajo, privado de libertad, a pesar de que no había cometido ningún delito, todo lo contrario las autoridades querían provocar que cometiera algún delito para poder actuar contra el con la fuerza de la ley, para lo cual lo espiaban continuamente.

Hace dos días , a pesar de que todo el mundo sabia que muchos gobernantes, por ejemplo alcaldes, en su área de poder, gastaban excesivamente derrochando en cosas innecesarias e improductivas, cuando no solamente para enriquecerse ellos o sus familias políticas, nadie lo criticaba, hoy en cambio la moda ha cambiado totalmente y hablan de ello defendiendo la opinión de que se elabore una ley que permita actuar con el Código Penal contra los gobernantes que derrochen recursos públicos. Hasta el comienzo de la crisis financiera, 2008, la credibilidad de las agencias de calificación era máxima, ahora la espiral del silencio esta provocando que se difundan opiniones para desacreditar su función, su trabajo, a pesar de que sigue siendo el mismo, analizar datos económicos.

La moda de la espiral del silencio ha permitido que en los últimos años imperaran ideologías, principios, valores, políticas totalmente equivocadas, que fueron provocando un fracaso tras otro hasta conducir a la sociedad española a la situación actual. Como se suele decir aunque los ideales estaban podridos y olían mal la espiral del silencio impedía que nadie dijera nada, obligaba a un silencio total de aquellos que tenían capacidad para influir en la sociedad con sus opiniones. La espiral del silencio además ha permitido que en los últimos años hayamos vivido en una sociedad en la que se ha premiado lo que yo denominaría falsos éxitos. Numerosas políticas fueron consideradas en el pasado un éxito a pesar de que los expertos sabían que eran un autentico fracaso. La espiral del silencio también permitía que numerosas gestiones que eran un fracaso, como la de las Cajas de Ahorros, fueran presentadas a la sociedad como un éxito.

Que a una persona como el ex presidente Aznar , siempre poco aficionado al deporte, y además mal deportista, se le diera por ponerse cachas era un claro indicador del proceso de embrutecimiento que estaba sufriendo la sociedad española. Y claro el embrutecimiento además de generar conflictividad social anula la intelectualidad, y ello ha provocado que en los últimos 15 años la economía española perdiera competitividad a caudales. Pero nadie ha hablado de eso ni todavía habla.

En estos momentos existe en la sociedad española un silencio total a cerca de cosas como el incremento de la conflictividad social, el incremento de inseguridad ciudadana, el incremento de la inestabilidad política. La inmigración es ya un problema grave en España, protegidos por los grupos de poder de la sociedad española que han apoyado su entrada en el país se están convirtiendo en muchas zonas de España en fuentes de conflictividad social e inseguridad ciudadana.

En España le elite de poder del país , aquellos que gobiernan no defienden el interés general, porque el interés general no es solo lo que beneficia e enriquece a aquellos que pertenecen a las elites de poder del país sino lo que beneficia al conjunto de la sociedad. La espiral del silencio impide que haya en España una corriente de opinión importante contraria a políticas que de forma clara no benefician el interés general. Tal como esta la situación de la economía española y del mercado laboral la internacionalización de empresas españolas (mas del 45% del PIB), endeudadas en España, aunque se considere algo bueno no benéfica al interés general. La política pro marroquí del actual presidente de Gobierno Español, Mariano Rajoy, hasta el punto de nombrar Delegado del Gobierno de Melilla a un ciudadano marroquí nacionalizado en el 95, no siendo poca la información sensible que se maneja en un cargo de ese nivel, además de explicar muchas cosas, incuestionablemente no benéfica al interés general sino que pone en peligro la seguridad de muchos ciudadanos. Que el Gobierno Español siga sin reconocer a Kosovo como un Estado independiente y soberano en contra de la postura de países aliados, UE, NATO, muchos de los cuales apoyan la economía española con inversiones, financiación, fondos europeos, etc., tampoco beneficia al interés general.

Por tanto España no puede mejorar de un día para otro, y no lo digo solo por la situación de la economía española, totalmente hundida, sino porque necesita una profunda transformación ideológica, y en estos momentos no se percibe que haya gente entre aquellos que lideran y dirigen la sociedad española deseosos de que dicha transformación ideológica se produzca.