martes, 12 de febrero de 2013

EL PAPA RENUNCIA. EL LAICISMO MÁS NECESARIO QUE NUNCA.

El Papa Benedicto XVI ha hecho público que va a renunciar a su puesto como cabeza visible de la Iglesia Católica el próximo 28 de febrero. Hecho insólito que no se producía desde la Edad Media, época en la que los papas eran más guerreros, las luchas por el poder dentro de la Iglesia Católica eran públicas y muchos eran nombrados Papa gracias a victorias militares. Benedicto XVI renunciando al cargo que había adquirido con carácter vitalicio, en cierta medida, vuelve a conducir a la Iglesia Católica a esa época.

En el Vaticano, dicho de una forma coloquial, no dan puntada sin hilo. Y por tanto la dimisión del Papa se puede deber a tres razones.

1ª La familias que integran la  cúpula de la Iglesia Católica, representadas por los diferentes Cardenales en el conclave, lo decidieron  así cuando  lo eligieron   en el 2005. Es decir estaba todo desde entonces planificado, acordado y pactado, es decir atado y bien atado.

2ª Benedicto XVI ha dimitido debido a las presiones producidas por las luchas de poder entre las familias que forman parte de la cúpula de la Iglesia Católica. Presiones que pueden ser causadas porque hay familias que quieren ya ocupar su puesto o porque impera la corriente de pensamiento de que el Papa debe ser más rockero, tener más energía para subirse a los escenarios en los espectáculos  religiosos que organiza la cúpula de la Iglesia Católica para de forma mediática dar a conocer al mundo su universalidad, grandeza y poder.
3ª Ha dimitido por coherencia. Es decir, la cúpula de la Iglesia Católica no le ha permitido adoptar decisiones y reformas que él deseaba y ha preferido irse.

Lógicamente,  como cristiano que cree que la fe mueve montañas, no creo que Benedicto XVI renuncie únicamente debido a razones físicas. Podía haber reducido su agenda, para algo es el Papa, ello no hubiera afectado al mundo cristiano de forma negativa sino por el contrario muy positiva. Una institución tan grande como la Iglesia Católica no necesita que su líder sea el principal misionero. En un momento de crisis , cuando muchas familias cristianas tienen serios  problemas económicos, suprimir  cosas como la Jornada Mundial de la Juventud, en la que participan únicamente jóvenes burgueses , jóvenes pertenecientes a familias católicas pudientes del mundo, muchos de ellos motivados por cosas que nada tienen que ver con  la fe, seguramente contribuiría a regenerar y fortalecer la Iglesia Católica. Lógicamente , como cristiano hubiera preferido que el Papa hubiera renunciado por su incapacidad para poder impedir y castigar los abusos sexuales que han sufrido muchos niños cristianos, algunos de ellos en el 2009 , causados por miembros del clero y silenciados por las familias que integran y  controlan la cúpula de la Iglesia Católica.
De la lectura de lo anterior se puede deducir que la renuncia de Benedicto XVI me intriga y preocupa. Me preocupa porque el Vaticano no es solo un centro religioso, encargado de difundir y defender la palabra de Jesús sino también un centro de poder. La cúpula de la Iglesia Católica todavía tiene mucho poder y lo ejerce en las sociedades cristianas de nuestra época. El Vaticano es un centro de poder desde el que se discrimina, veta, ordenan abusos, se silencian los abusos que se cometen en su seno y se protege a los que los cometen.

Además, la renuncia de Benedicto XVI, muy respetable proviniendo de una persona que ya tiene 86 años, creo  que va a arrojar mucha confusión sobre la figura del Papa, sobre cuál debe ser su función dentro del mundo cristiano y su perfil. Debe tener las cualidades de un líder militar, como en otras épocas del pasado. Debe ser un papa viajero, misionero, con  las cualidades de un líder de rock, al que le guste participar con frecuencia en  espectáculos mediáticos. O por el contrario debe ser un líder con gran fortaleza moral e intelectual, que no solo difunda la palabra de Jesús sino que también la defienda, impidiendo que en nombre de la religión se ordenen,  cometan y silencien abusos imperdonables e inaceptables en nuestra época, y el cual en un momento dado pueda realizar su función sin necesidad de moverse de Roma. En ninguna familia los hijos repudiarían a su padre porque debido a sus condiciones físicas ya no puede seguir  su ritmo. En cambio en la familia cristiana, en la familia que creo Jesús, su líder hace público que se va porque carece de fuerzas, y la familias que ostentan el poder en la cúpula de la Iglesia Católica se apresuran a difundir el mensaje de que la Iglesia, la familia cristiana necesita un líder más joven, con más fuerza, con más vigor. ¿Con que vigor?, tal vez el de Marcial Maciel.

Es evidente que lo que está ocurriendo en Roma, la renuncia del papa Benedicto XVI, pone de relieve que hoy más que nunca es necesario en las sociedades democráticas fortalecer   valores laicos  como el de la  total separación entre el Estado, los poderes que lo integran, y el poder de la cúpula de la Iglesia Católica.

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