sábado, 23 de marzo de 2013

CASO BÁRCENAS: ¿QUIEN ES PABLO?.

Ayer al leer en un  periódico nacional, textualmente: “Fiscalía y Audiencia se movilizan para apartar a Bermúdez del caso Bárcenas”, empecé a pensar, me dije a mi mismo, se quién es Bárcenas, exsenador, tesorero del PP,  pero quien será este Bermúdez, un indigente, un indignado, un jefe del crimen organizado internacional que blanqueaba dinero a través de la trama Gürtel, por qué esta alado de Bárcenas y le quieren apartar. Lógicamente, al seguir leyendo el articulo me fui dando cuenta de que se  trataba, me percate de quien  era Bermúdez. El juez Gómez Bermúdez es el juez calvo que juzgo de forma pésima el asunto del 11-M, el cual entre otras cosas, durante el juicio, daba juego a los acusados para que hicieran propaganda mediática. Entonces me surgió otra pregunta, ¿Quién es Pablo, Pablo Ruz?, según parece es un personajillo que ha entrado en la denominada carrera judicial, es decir en el Poder Judicial, en el 2003, aprobando la oposición a juez. Pablo Ruz es el juez del juzgado central de instrucción de la Audiencia Nacional, plaza que ocupo, curiosamente, al ser apartado de la carrera judicial  Baltasar Garzón.

Después de la lectura del artículo se deduce de forma clara e indiscutible que España tiene un problema grave con la administración de justicia, con el funcionamiento del Poder Judicial. Ello se debe principalmente a dos razones: Falta de impersonalidad en la administración de justicia y falta de fuerza del Poder Judicial para actuar de acuerdo a las leyes vigentes contra personas pertenecientes a las elites de la sociedad española o apoyadas y protegidas por esas elites.
Más allá del poder que a nivel personal pueda tener o no un juez por pertenecer a una determinada familia o grupo social, un juez es únicamente un licenciado en derecho, muy empollón, que ha aprobado una oposición. Un juez no es más que un funcionario de alto nivel encargado de administrar justicia en nombre de la sociedad. Personalizar la justicia en una democracia es un grave error. Los miembros del Poder Judicial administran justicia en la sociedad en nombre del pueblo, del Estado, no a título individual. No es el   juez el que juzga sino el Estado, en una sociedad democrática y justa  el nombre del juez debería ser lo de menos, no lo es lógicamente porque el Poder Judicial carece a la hora de juzgar de imparcialidad. Además, el pasado nos da a conocer que los jueces no son, aunque muchos de ellos lo puedan pensar, ni omnipotentes ni intocables.

En segundo lugar esta la falta de fuerza del Poder Judicial para hacer cumplir en tiempo oportuno las leyes vigentes, es decir, juzgar y castigar a aquellos que cometen  delitos favoreciendo así el entendimiento y la convivencia entre los diferentes actores de poder de la sociedad  y entre los ciudadanos. Ello es debido a la evidente e indiscutible falta de independencia del Poder Judicial, la falta de independencia de unos jueces vinculados a partidos políticos y otros entes de poder de la sociedad española.
Cosas como  corrupción política, las flagrantes violaciones a los derechos humanos que se producen en España, tortura, abusos médicos, abusos policiales y judiciales, detenciones ilegales, son consecuencia de la  evidente falta de justicia que existe en la sociedad española. El funcionamiento del Poder Judicial hace que el Estado de derecho este completamente anulado y la justicia sea completamente inoperativa.

El sistema judicial, el Poder Judicial, en España solo existe, si me permiten la vulgaridad, para intentar comerle los huevos, para intentar castrar, a humildes ciudadanos cuyos intereses o posicionamiento ideológico entra  en conflicto con lo que le interesa o desean las elites de poder de la sociedad española, ordenando o permitiendo que se produzcan cosas como violaciones a los derechos humanos, abusos médicos, detenciones ilegales, etc. Para el resto de los casos, el Poder Judicial  es totalmente inoperativo, juzgando únicamente a través de pactos acordados entre dichas elites y no de acurdo a las leyes.
España necesita más justicia, justicia con nombres y apellidos, no los nombres y apellidos  de los jueces sino el nombre de los condenados y encarcelados por de una u otra forma ser responsables de haber cometido algún delito.

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