jueves, 7 de marzo de 2013

INGRID, ¿FRUTA O VÍBORA PARA LA CASA REAL?.

Haciendo Historia  es un libro muy interesante y entretenido sobre la labor del historiador, cuya lectura recomiendo por ser su contenido muy oportuno por la actual situación de España. En él,  su autor , John H. Elliott, un prestigioso historiador inglés que se ha dedicado al estudio de la historia de España, dice, al hablar sobre la evolución de la labor  del historiador y su percepción e interpretación del pasado, cito textualmente : “En una era cada vez más dominada por las redes de contactos y el establecimiento de conexiones , resulta lógico buscar redes y conexiones en el pasado que habían pasado por alto los historiadores anteriores , encerrados en sus compartimentos nacionales”. Conocer los lazos entre personas y entre grupos de poder es fundamental no solo para interpretar el pasado sino para entender y analizar el presente. Las redes de poder, los lazos entre personas y grupos de poder, determinan el presente y condicionan el futuro. Para entender lo que está pasando, para entender por qué se adoptan unas decisiones y no otras es necesario previamente conocer en profundidad dichas redes de poder, sus conexiones y lo que Elliott denomina  lazos de dependencia personal,  tanto verticales como horizontales.

Desde hace tiempo es conocido que la Casa Real de los Borbones, La Zarzuela,  es un centro de poder  fascista. Es un centro de poder   desde el que se ejerce represión contra muchos ciudadanos españoles  y se ordenan y, o apoyan flagrantes violaciones a los derechos humanos. Se ordenan y, o apoyan  cosas como abusos médicos, prácticas de medicina punitiva para desacreditar o incluso torturar, represión y  persecución policial y judicial,  detenciones ilegales, etc., etc., etc. También desde hace tiempo es conocido que La Zarzuela es un foco de corrupción. No solo la Casa Real tiene lucrativos negocios a través de  testaferros, tanto dentro como fuera de España, sino que Iñaki Urdangarin, yerno del Rey, y por tanto miembro de la Casa Real, se dedicaba a cobrar impuestos,  de forma paralela a la Hacienda del Estado, a cargos públicos monárquicos. Impuestos que eran cobrados  disimulados  bajo la  forma de pagos por servicios que no se prestaban o sobrevaloraban. Desconociéndose por ahora a que actividades se dedica Letizia Ortiz desde su nueva posición de poder en la sociedad española que le otorga el estar dentro de la Casa Real. Actividades desconocidas, pero seguro que no son ni beneficiosas para  el interés general ni legales. Lo que no sabíamos y se está dando a conocer es que la Casa Real es también, metafóricamente hablando,  un nido de víboras que luchan por el poder, como en otras épocas del pasado de España, constituyéndose así  en un elemento  más, y el más importante, desestabilizador de la sociedad española.
Que en la sociedad española se haya abierto el debate sobre si el Rey debe de abdicar ya en su hijo o no, tomando la iniciativa el líder del PSC, Pere Navarro, evidencia que ya ha habido negociaciones y conversaciones entre los actores que juegan o tienen pretensiones en jugar dentro del centro de poder de la Casa Real y sectores de las elites gobernantes de la sociedad española. Es evidente que dentro de la Casa Real  hay ya como mínimo dos fracciones, los que están    a favor y los que están  en contra de la abdicación  del Rey, fracciones  que cuentan con sus respectivos apoyos tanto a nivel nacional como internacional, de ahí mi introducción haciendo alusión al oportuno libro de J. Elliott.

Una de esas relaciones internacionales es sin lugar a dudas la señorita Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la Eva que aporta  la manzana al nido de víboras, corrupción y abusos que en la actualidad es la  Casa Real de los Borbones. Señorita de la que no está claro ni su profesión ni su nacionalidad, y que según Interpol se dedica al lavado de dinero del crimen organizado internacional. Personaje  que para todo aquel que se declare partidario de la libertad sexual debería ser irrelevante en este asunto, pero cuya importancia se ha incrementado, intencionadamente, no se sabe bien por quien, ni con que fines, cobrando un enorme protagonismo y  pasando a ser un asunto a tratar en la Comisión de  Secretos Oficiales.
Para ello la señorita Corinna zu San-Wittgenstein ha difundido  a través de los medios de comunicación que había realizado trabajos de tipo confidencial para el Gobierno español. Cosa que no dudo, personalmente se me ocurre más de uno. Para ello,  después de invitarla la Casa Real a dormir en una casa del  Pardo, algo completamente inusual, lo han hecho público dando a conocer algo tan secreto como su nombre en clave en las relaciones con el CNI, Ingrid, lo cual va a permitir, probablemente,  que gente no acreditada para ello acceda a información de esa persona, lo cual lógicamente se hace para  perjudicar y, o beneficiar a alguien concreto. No deja de ser curioso que el director del CNI , Félix Sanz Roldan, vaya a hablar ante la Comisión de Secretos Oficiales llevando en la carpeta el asunto de  la señorita danesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el de Metodo-3, ambos asuntos relacionados con comportamientos poco claros del CNI.

Algo que no entiendo es si la Casa Real dispone de tantos palacetes, por qué no le han dado uno a Iñaki Urdangarin, el cual cobrando hace dos días, como quien dice,  alrededor de 1.500.000 euros, ahora dice que no tiene dinero para pagar la hipoteca y que tiene que viajar en segunda, me imagino que con los escoltas en primera. Algo que me preocupa, pues considerando que Eurovegas, empresa  donde Urdangarin podría encontrar trabajo con facilidad por su experiencia, no abrirá hasta dentro de varios años, si es que abre,  la falta de dinero le puede llevar a intentar  idear  otro sistema para volver a cobrar impuestos de los recursos públicos.
Allí donde hay un asunto de espionaje en la sociedad española, allí está el CNI, no para evitarlo sino implicado de forma oscura, dando a entender que vivimos en un estado policial en el cual los ciudadanos son sometidos a continuo espionaje. Matías Bevilacqua tenía relaciones con el CNI, hasta tal punto de que su empresa había sido elegida para formar parte nada más y nada menos que del nuevo Centro Nacional de Excelencia de Ciberseguridad de la UE en España. Metodo-3 también realizaba trabajos para el CNI. Y ahora la señorita  danesa  Corinna su San-Wittgenstein, Ingrid, dicen, no lo sé, que también espiaba para el CNI. Lo cual me lleva a preguntarme para quien espía el CNI y que trabajos realiza para tener que mantener tales relaciones.

Aunque la mayoría de los ciudadanos españoles todavía no lo perciban así es indiscutible que la Casa Real de los Borbones es un problema para la sociedad española. Es un problema grave que impide que se solucionen otros problemas que afectan de forma más directa a los ciudadanos,  como el paro o la corrupción política.
La cuestión no es si el Rey debe abdicar ya o no en su hijo. Eso es lo de menos. Que los felipistas cojan el control, el poder, de la Casa Real no va a cambiar nada, los Borbones seguirán siendo un problema para los españoles. En mi opinión es necesario recortar las competencias institucionales de la Casa Real, dejando claro cuál es la función y los privilegios de cada miembro de la misma.

El Gobierno de España  debería de tratar con carácter urgente el asunto de la Casa Real no en la Comisión de Secretos Oficiales sino en el Parlamento, con la necesaria transparencia tanto nacional como internacional. EL Gobierno, monárquico  del PP, debería hacerle comprender a la Casa Real dos cosas. Primero, que Iñaki Urgandarin  debe de dejar de ser miembro de  La Monarquía, pues no es lógico que una persona que va a ser juzgada disfrute del mayor nivel de seguridad que presta el Estado. Segundo , que la Casa Real debe de renunciar al privilegio antidemocrático que supone  tener el mando supremo de las Fuerzas Armadas, algo no comprendido ya por la mayoría de la sociedad española ni aceptado a nivel internacional, pues, por ejemplo  en las reuniones de la OTAN la Casa Real de los Borbones no tiene representación directa.

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