miércoles, 17 de abril de 2013

NO DEBEMOS RESIGNARNOS A VIVIR EN INSEGURIDAD SINO ELIMINAR LAS CAUSAS QUE LA PROVOCAN.

El terror ha vuelto a golpear a la democracia más grande del mundo, los Estados Unidos. Estados Unidos con todas sus imperfecciones, injusticias e  incluso abusos, que en todas partes se producen, es uno de los países del mundo en el que el Estado, el Gobierno, garantiza a todos sus ciudadanos un mayor nivel de libertades y derechos fundamentales, independientemente de cual sea  su condición, raza, religión,  o ideología política. A pesar de ello, un país o grupo de poder, ha querido, una vez más, generar terror en sus entrañas y causar dolor a sus ciudadanos a través del cruel, condenable e injustificable incidente ocurrido el 15 de abril en Boston.  

De las informaciones difundidas hasta el momento por las autoridades americanas, se desprende que el atentado terrorista tiene cuatro  claras características.

1ª Ha sido indiscriminado, no ha sido realizado para atacar un objetivo humano ni material concreto, sino que ha representado  un ataque contra toda la sociedad americana, generando en sus entrañas terror y dolor.
2ª No ha sido reivindicado públicamente. Si su autoría se debiera a un grupo terrorista internacional en estos momentos el Gobierno americano a través de alguna de sus agencias de espionaje ya lo sabría, por tanto,  o lo oculta o el incidente no ha sido realizado por motivaciones políticas.

3ª Los autores de forma intencionada o no han dejado una pista, una olla llena de clavos y explosivo. Pista que probablemente permita a los investigadores descubrir  a los autores materiales del incidente.

4ª Según los expertos el explosivo utilizado por los terroristas era de fabricación casera y de muy baja potencia. De lo cual se deduce que los autores no querían que la utilización de un determinado explosivo de fabricación industrial  condujera a los investigadores  a una posible autoría, asi como que la zona de acción fuera muy amplia.
Cuando se produce un atentado terrorista que no es reivindicado lo primero que una persona dedicada al estudio de este tipo de temas piensa es que el asunto huele muy mal. Pues si no es un caso de terrorismo de Estado, lo más probable es que  los autores cuentan con importantes vínculos, complicidades y apoyos dentro de la estructura de poder del  Estado, deseándose mantener su verdadera autoría en secreto porque la finalidad del atentado es amenazar y, o chantajear a un ente (persona, familia, colectivo social,  empresa, etc.) concreto, distinto al Gobierno. Lógicamente, en esa línea, seguramente los investigadores ya se han hecho las  dos preguntas de  ¿Por qué las víctimas estaban en ese lugar a esa hora?  ¿Había entre ellos algún vínculo, que pueda ir más allá de la pura casualidad, como puede ser su amor al deporte?.

El mundo occidental ha comenzado el siglo XXI  caracterizándose por un notable aumento de la inseguridad en alguna de sus formas, inseguridad ciudadana, inseguridad jurídica, inseguridad laboral. La inseguridad a igual que ocurre con la crisis económica no es consecuencia de una catástrofe natural sino de que el  poder político, el control de los gobiernos, está en manos de grupos, familias, cuya ideología es partidaria de adoptar políticas y medidas que provocan una peligrosa  disminución de la seguridad, favoreciendo que ocurran cosas como los incidentes de 11S de New York, 11M de Madrid, 7J de Londres, otros de menor envergadura en Francia o el más reciente  del 15A en Boston. No debemos de resignarnos a vivir en  inseguridad sino eliminar las causas que la provocan. Y para ello el primer paso debe ser eliminar de los gobiernos, democráticamente,  a los dirigentes políticos que son partidarios de que los ciudadanos se resignen a vivir en un ambiente de elevada inseguridad.

El incidente terrorista del 15A ocurrido en Boston huele muy mal. Independientemente de lo que los investigadores encuentren al final del hilo, o digan a la opinión pública  que han encontrado, un ataque así contra una sociedad, un drama de esta envergadura, ni reivindicado ni justificado por  razones políticas, además de causar un profundo dolor en la sociedad americana, es más que probable que  genere repercusiones negativas para la economía no solo de los Estados Unidos sino mundial. Lógicamente, incidentes de este tipo no justificados ni reivindicados no deben quedar sin castigo. Por ello, seguramente, en estos momentos el Pentágono y las diferentes agencias de inteligencia de los Estados Unidos  tienen  ya en su punto de mira el mapamundi, esperando que alguien de repuesta a la pregunta ¿What country?, algo que evidentemente no va a ser beneficioso ni para la estabilidad mundial, ni para la paz mundial, ni para la economía mundial.  

2 comentarios:

Anónimo dijo...
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ECO dijo...
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