lunes, 29 de julio de 2013

PAPA FRANCISCO, EL OBAMA DE LA IGLESIA CATÓLICA: Demagogo y populista.

Las elites de la Iglesia Católica no nos han defraudado. Reunidos en Brasil, Rio de Janeiro,  con ocasión de la  XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, la jerarquía de la Iglesia Católica  ha vuelto a realizar un excelente espectáculo propagandístico. Como siempre música para alegrar el ambiente y mensajes religiosos que nadie puede criticar.

Pero esta vez la JMJ ha tenido una peculiaridad, una diferencia, respecto a otras anteriores, la salida a escena del nuevo Papa, el papa Francisco, con un mensaje demagógico y populista de naturaleza religiosa, todo parece indicar que el papa Francisco quiere ser el Obama de la Iglesia Católica. A igual que el  presidente  Obama, que estudio en Harvard, el papa Francisco fue educado en el Harvard de la Iglesia Católica, en la Compañía de Jesús, una elitista orden de origen español. Compañía de Jesús, orden elitista que tiene como  lema vivir en la máxima austeridad para desde ella defender a los que dentro de la Iglesia Católica disfrutan de grandeza y nadan en la opulencia.
Una y otra vez cada JMJ las elites católicas llaman a sus jóvenes a ser protagonistas, a construir el futuro, a cambiar el mundo. El papa Francisco también lo ha hecho, desde su visión jesuita, la de vivir en la pobreza para defender a los que gozan de todo tipo de riquezas, ha pedido a obispos, sacerdotes, y jóvenes de familias ricas católicas que se mezclen con los más pobres, que vayan a los barrios donde viven los más  pobres a evangelizar. No sé qué pasara mañana, pero lo que es innegable es que desde que tuvo lugar la primera JMJ, los jóvenes católicos no han sido protagonistas de otra cosa que de un fracaso colectivo, el fracaso colectivo en el que se encuentra en este momento de la historia no solo la Iglesia Católica sino muchos de los países mayoritariamente católicos. Países católicos como España, que sufren una dura crisis económica, que no se sabe cuándo acabara, y que tienen un elevado porcentaje de jóvenes sin un futuro laboral a corto plazo. Pero no importa que el cambio sea a peor, la jerarquía de la Iglesia Católica ya está planificando un nuevo acto propagandístico para dar a conocer su grandeza y poder al mundo, e impulsar un cambio que hasta ahora viene siendo equivocado. Una nueva JMJ que tendrá lugar  el 2016, en Cracovia, Polonia.

Vivir de acuerdo a la fe cristiana es importante, es bueno, nos permitirá salvarnos, ser abrazados por Jesús, y nos da fuerza para soportar y superar los contratiempos de la vida terrenal. Pero con la fe no llega, las personas tienen derecho a ser felices. Los ciudadanos tienen derecho a tener una vida, religiosa, si lo desean, pero también feliz y para ello necesitan disponer de cosas terrenales. Es aquí donde la Iglesia Católica fracasa. Las elites católicas mientras disfrutan de todo tipo de riquezas , privilegios y placeres, ofrecen compartir la fe cristiana , y como mucho caridad, pero no resuelven los problemas de aquellos que están sumergidos en la pobreza , aunque podrían, despreciándolos  considerando que es la vida que les ha tocado vivir.  
La Iglesia Católica pierde devotos, a caudales, no solo en los países hispanoamericanos, donde había crecido  sobre todo en los 90 durante la época de auge económico en Europa, sino también en el viejo continente, en Europa. En una Europa en la que cada día es mayor el número de ciudadanos que se distancian cada vez más de la Iglesia Católica. Las razones son claras e indiscutibles. Voy a citar tres.

Las Elites Católicas están más preocupadas por mantener su poder social, su estatus y privilegios, que por solucionar los problemas de los creyentes que pertenecen a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Dedican más esfuerzo y dinero  en ejercer poder, en intentar  someter y oprimir a ciudadanos,  que en solucionar los problemas de aquellos que viven en la pobreza y no tienen capacidad para resolverlos  solos y acceder a una mejor vida.
Las elites de la Iglesia Católica discriminan, excluyen y aíslan, a todo aquel que por alguna razón no disfruta de su aprobación. Comportamiento poco cristiano que es percibido por los verdaderos  creyentes  generando un lógico rechazo hacia la Iglesia Católica.

La Jerarquía de la Iglesia Católica no solo reza, sino que también manda, mandan y mucho sus miembros, ordenando abusos, de todo tipo, desde el puro aislamiento al físico,  privando de dignidad a muchos cristianos.
El papa Francisco se ha declarado a favor de la laicidad del Estado. Posicionamiento que me parece muy acertado, pero que me preocupa pues todo da a entender que detrás de él se esconde un ecumenismo que será muy dañino para los ciudadanos cristianos pertenecientes a los sectores más pobres, menos pudientes, de países mayoritariamente cristianos. Por ejemplo, muchos cristianos ya son hoy discriminados por organizaciones como Caritas en beneficio de personas inmigrantes pertenecientes a religiones no cristianas.

Lo que necesitamos en sociedades cristianas como la española no es que obispos, sacerdotes, y jóvenes pertenecientes a familias ricas católicas vayan a evangelizar, a difundir el evangelio a barrios pobres, que se mezclen con los más pobres sino que les ayuden a salir de la pobreza. Una pobreza cada vez mayor en países hasta hoy conocidos como desarrollados y mayoritariamente cristianos.  

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