jueves, 1 de agosto de 2013

EL PRESIDENTE RAJOY, EN SU ROL DE MAQUINISTA, AMENAZA.

Los partidos políticos españoles con representación en el Congreso de los Diputados se han reunido hoy de forma extraordinaria en el Senado para que el presidente del Gobierno de España responda a tres peticiones de comparecencia. Una solicitada por el propio presidente  Rajoy, las otras dos realizadas a petición de otros grupos políticos, grupo mixto e izquierda plural por un lado, y grupos vasco y catalán por otro. Curioso.

Es evidente que en la política española hay mucho juego subterráneo, oculto. Muchos pactos en la oscuridad y una mínima transparencia. Pactos en la oscuridad que llevan a España a situarse políticamente hablando en la época de Cánovas y Sagasta, una época de turnismo, de alternancia política pactada. La comparecencia hoy del actual presidente del Gobierno  para dar respuesta a esas a las tres peticiones de comparecencia, así como  sus palabras  y la respuesta  del líder del principal partido de la oposición, los socialistas, lo constatan.
La comparecencia de presidente Rajoy se puede resumir en tres puntos. Uno,  Rajoy, adoptando el rol de maquinista que conduce España, ha reconocido que se equivocó confiando en Bárcenas. Dos, el presidente  Rajoy se siente muy fuerte. Contar con mayoría absoluta, tener el respaldo de los militares, controlar  parte del Poder Judicial lleva a pensar a Rajoy, metafóricamente hablando “que puede comer lo que quiera”, “que puede cazar cualquier tipo de pieza”, pues cree que no hay forma de ni moverle la silla, ni de hincarle el diente. Tres, ha amenazado de forma sutil  al resto de fuerzas políticas y a todos los españoles, diciendo que si el deterioro de la política y de la democracia continúan se puede perder lo logrado con la transición, es decir, puede haber un cambio de sistema de gobierno. De forma clara lo que ha querido decir, lo que ha querido dar a entender con dicha amenaza es que puede haber en España Golpe de Estado militar.

El presidente Rajoy ha reconocido su error, pero no ha quedado claro hacia dónde quiere el maquinista Rajoy  conducir a España. Tampoco ha quedado claro  si considera que  se equivocó también al permitir que en el PP se pagaran sobresueldos con dinero negro, ni si considera que  se equivocó también al aceptar dichos pagos. Ha propuesto dejar todo en manos de la justica.
Lo único que ha dejado claro el maquinista Rajoy a todos los españoles es que les ha, nos ha, amenazado con una intervención de los militares. Es evidente que los pactos ocultos que se producen entre las diferentes fuerzas políticas llevan  al presidente Rajoy a pensar  que vivimos en un contexto internacional similar  al que existía en la época de Cánovas y Sagasta, o peor todavía, al que existía en el 36. Poco sentido común el del maquinista Rajoy en este tema, pues una intervención de los militares españoles  para cambiar el sistema de gobierno, o para otras cosas, que no haya duda alguna, provocaría, estoy seguro, dos consecuencias inmediatas. Primera, aislamiento internacional de España por parte de los principales  países pertenecientes a lo que se conoce como la órbita de la NATO. España tendría que volver a relacionarse con países no alineados, del mundo árabe-musulmán, africanos, etc. A lo mejor por eso el Gobierno español es tan tolerante y permisivo con la entrada en España de inmigrantes de esos países  y, que es lo peor, con sus comportamientos y acciones. A lo mejor los militares españoles  ya están pensando en la creación de un Ejército, de unidades militares similares al denominado en el 36 el Ejército de África, cuyas unidades fueron de las más sanguinarias durante la Guerra Civil Española. Y es que gente como el maquinista Rajoy no quieren olvidar  el 36 sino repetirlo. Segunda , un Golpe de Estado militar en España provocaría también, estoy seguro, una intervención militar internacional  para restaurar en España la democracia y el orden constitucional, lo que   llevaría a España a sufrir una situación similar a la de Irak o Libia, por citar dos casos conocidos y recientes.

A las palabras del presidente Rajoy, el líder de los socialistas, o mejor dicho el portavoz de los socialistas, consciente de su debilidad, pues por el momento no tiene el respaldo de su partido, del PSOE, para pedir una moción de censura,  a pedido al presidente Rajoy que abra más la boca, que dé más explicaciones y que dimita, que se vaya a casa con su mayoría, con el respaldo de los militares y con los  jueces amiguetes.
La respuesta de Rubalcaba ha sido muy mediocre. Rubalcaba adopto dos roles, ninguno de ellos el de dirigente político. Adopto  el rol de juez, acusando, y el periodista analizando, Realizando un relato histórico. Pero no ha ejercido su verdadero rol, el de político, el de líder de la oposición, no ha  hecho presión política, no ha expuesto argumentos de naturaleza política para exigir que  Rajoy se vaya. Seguramente Rubalcaba ha pactado previamente con Rajoy debatir, discutir, pero  no golpearse políticamente  hablando, mucho.


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