lunes, 9 de septiembre de 2013

NO LLEGA CON INFRAESTRUCTURAS, LAS OLIMPIADAS SE VAN A TOKIO.

Los dirigentes políticos suelen  dar a conocer, vender, a la opinión publica  la celebración de eventos extraordinarios, deportivos, culturales, etc., como algo bueno, positivo y de alta rentabilidad económica  para la sociedad que los realiza y corre con su financiación. Yo soy  escéptico al respecto. La mayor parte de los eventos extraordinarios que se realizan, como la Expo Universal de Sevilla (1992) , los Juegos Olímpicos  de Barcelona 92 o la más reciente  Expo Internacional de Zaragoza (2008),  u otros de menor envergadura, dan perdidas, y además son inversiones económicas realizadas, si no en su totalidad sin en un porcentaje importante,  con  recursos  públicos, de las que se suelen beneficiar, enriquecer , un sector minoritario y limitado de la sociedad , formado por las elites gobernantes y sus afines, contribuyendo de esta forma a incrementar las desigualdades sociales , pues mientras unos se enriquecen los otros únicamente ven como el dinero fluye a su alrededor. Además esta lo que los economistas denominan el coste de oportunidad, es decir , que mientras se gasta dinero en una cosa, en este caso para enriquecer a las elites, no se gasta en otras, inversiones con un mayor retorno para el conjunto de la  sociedad. Lo único positivo que suelen tener estos eventos es que permiten rápidas acumulaciones de riqueza, es decir, que haya personas que se hagan muy ricas de un día para otro, algo que puede ser muy positivo para la sociedad si dicha riqueza cae en las manos de personas poco avariciosas y solidarias, y estas dedican  luego ese dinero a generar actividad económica de la que se puedan beneficiar de forma directa o indirecta  el resto de los ciudadanos.

Por ello no sé si ha sido bueno o malo, hablando en términos económicos, que por tercera vez consecutiva el COI no le haya concedido a la ciudad de Madrid la celebración de unas Olimpiadas. Lo que si se es que el fracaso político que significa que a Madrid, que a España, no le hayan concedido la celebración de los Juegos Olímpicos de 2020, escenifica de forma clara la España actual en que vivimos, una España caracterizada por enormes éxitos individuales pero que fracasa de forma colectiva. Nunca antes los deportistas españoles habían alcanzado niveles tan altos ni estado tan valorados a nivel internacional, a pesar de ello los miembros del Comité Olímpico Internacional han considerado que España no era merecedora de celebrar los Juegos Olímpicos de 2020. Nunca antes la elite de poder de la sociedad española  había estado formada por tantas y tan ricas   personas y familias, a pesar de ello la economía española esta enormemente endeudada, teniendo problemas para hacer frente a  sus pagos, y la sociedad española sufre un paro de más del 25%.
Seguramente alguien se esté preguntando  ¿Que tiene que ver una cosa con otra? Si tiene que ver, la elite gobernante de la sociedad española adopta de forma continua decisiones para beneficiar intereses individuales y de grupos de concretos de poder en perjuicio de lo que se conoce como el interés general, rompiendo alianzas y compromisos para contraer otros nuevos que impiden éxitos colectivos de la sociedad española.

La España del 86 era muy distinta a la del 2020. La España del 86 estaba menos desarrollada que la de ahora, la economía era más débil que la actual y también padecía enormes problemas. En el 86 los dirigentes políticos españoles hablaban menos idiomas extranjeros que ahora, y la multiculturalidad, tanto en Madrid como en el resto de España,  era mínima. La Barcelona del 86 no tenía comparación con el Madrid de hoy, era deficitaria en numerosos aspectos, (infraestructuras deportivas, infraestructuras de transporte, en seguridad ciudadana, etc.). A pesar de ello los miembros del COI le concedieron a Barcelona la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992, frente a ciudades de países europeos importantes y con enorme peso internacional en aquel momento. Y es que en estas cosas lo que más cuenta son las alianzas y las simpatías internacionales.
Lo que le ha ocurrido a la ciudad de  Madrid pone de relieve que construir las infraestructuras necesarias para celebrar unas Olimpiadas, incrementar la multiculturalidad, y que las elites gobernantes incrementen el uso de lenguas extrajeras no es suficiente para que el COI te conceda el privilegio de celebrar unos Juegos Olímpicos, es necesario e imprescindible disfrutar de  las adecuadas alianzas y simpatías a nivel internacional. Lamentablemente, España ha roto muchas de esas importantes alianzas para contraer otras para beneficiar los intereses de grupos concretos de la sociedad española. Además, España también ha perdido simpatías a nivel internacional, y en concreto dentro del COI. Que España sea considerada un país en el que hay una enorme tolerancia hacia el dopaje de deportistas de elite. O que España sea un país en el que se cometen flagrantes violaciones a los derechos humanos y las elites recurren a prácticas de medicina punitiva para torturar y correr más que ciudadanos pertenecientes a sectores sociales a los que desean dominar y someter, no creo que sean cosas englobadas dentro de los valores olímpicos del COI.

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