jueves, 26 de septiembre de 2013

RAJOY ANTE LA ONU: ¿HIPOCRESÍA O IGNORANCIA, O AMBAS COSAS?

El discurso pronunciado por el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ante Naciones Unidas, evidencia de forma indiscutible que el presidente Rajoy se ha presentado ante la comunidad internacional ignorando tres cosas fundamentales. Primera, ignorando la realidad de la sociedad española, mediante un acto de hipocresía y doble lenguaje. Segunda, ignorando la coyuntura internacional y la actual situación y poder de España en la misma. Y tercera, ignorando cosas importantes sobre el  asunto de Gibraltar, como es que muchos de los negocios ilegales que se hacen en ese diminuto trozo de tierra peninsular son dirigidos o participados por personas pertenecientes a las elites de poder de la sociedad española.

El presidente Rajoy ha solicitado para España un asiento en el Consejo de  Seguridad para el bienio 2015-2016. Que haya basado dicha petición,  entre otras cosas, en  su compromiso con la defensa de los derechos humanos, me produce ganas de vomitar. Mientras que en territorio español  el Gobierno  ordena o apoya violaciones a los derechos humanos, ante la comunidad internacional el presidente del Gobierno  dice defenderlos, despreciando la inteligencia y capacidad para informarse al respecto de los mandatarios que le escuchan y confiando en que ellos, en su intimidad, puertas adentro, tampoco estén comprometidos con el respecto y defensa de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y seguramente acierte en cuanto a los gobernantes de algunos países, como es el caso de Marruecos, país con el que el Gobierno español  camina de la mano en numerosos temas, como es el del Sahara Occidental, territorio en el que el Gobierno de Marruecos comete numerosas, flagrantes y continuadas  violaciones a los derechos humanos. La defensa de los derechos humanos no consiste únicamente, si me permiten la vulgaridad, en permitir que más coños participen en la actividad política, como creen sectores de las elites de la sociedad española , entre los que se encuentra el sector político, de poder, al que pertenece Rajoy, sino en impedir mediante políticas , leyes y acciones que se cometan actos encaminados a privar a las personas de dignidad, de derechos y libertades fundamentales o a cometer abusos de diferente índole, como torturas, abusos médicos , prácticas de medicina punitiva, o comportamientos sexuales no deseados.
Realmente me resulta muy difícil comprender como España, país con casi 6.000.000 de parados, y su banca rescatada con dinero aportado por la UE puede ser el 6º contribuyente a la ONU. Seguramente ese hecho, de ser cierto, ha llevado al presidente Rajoy a pensar que la situación de España en la comunidad internacional es hoy más fuerte de lo que en realidad es. De no pertenecer a cosas como la NATO o la UE , hoy España tendría grandes dificultades para entrar en esas organizaciones , tanto debido a la situación económica como a políticas y alianzas adoptadas por las elites gobernantes durante los últimos  15 años , políticas y alianzas que han ido alejando a España de muchas  grandes potencias occidentales, pues no nos engañemos, una cosa es la relación de las elites gobernantes españolas con familias y grupos de poder de dichas potencias y otra muy distinta las relaciones entre gobiernos. Además, que el presidente Rajoy se sume al carro de países que quieren reformar el Consejo de Seguridad, para dar entrada en el mismo como miembros permanentes a países que están provocando el declive de los países occidentales desarrollados, el declive de la UE, es un enorme error , solo propio de un político completo desconocedor de la situación internacional.

Que el presidente Rajoy haya llevado con fuerza  ante la Asamblea General el tema de Gibraltar es otro error. Las elites gobernantes españolas, y en concreto las elites militares, han demostrado históricamente,  durante décadas, que no están dispuestas a luchar por Gibraltar. El asunto de Gibraltar es en la actualidad un conflicto inoportuno, injustificado, incrementado de forma intencionada por el actual Gobierno de España, y completamente absurdo. Absurdo  por cuatro  razones.

Primera, Las Fuerzas Armadas españolas no disponen en estos momentos de suficientes capacidades para enfrentarse a Gran Bretaña, para hacerlo el Gobierno español tendría que hacer un enorme esfuerzo económico para dotarse de medios, tanto materiales, armamento, como humanos.

Segunda, el Gobierno español carece de apoyos para poder enfrentarse ni militarmente ni políticamente a Reino Unido. No le apoyaría ninguna gran potencia Occidental ni tampoco cuenta con el suficiente respaldo de la sociedad española. De una sociedad española que tiene numerosos vínculos e intereses, seguramente no con Gibraltar pero si con dicho país.

Tercera, la situación de la economía española no podría ser más desfavorable para emprender un conflicto de este tipo. España es un país muy endeudado con el exterior, con una economía muy débil, con enormes inversiones en Reino Unido y con sectores de la economía española, como el turismo,  que se benefician de unas buenas relaciones con el Gobierno inglés. En un futurible  conflicto entre el Gobierno español y el inglés la economía española tendría  mucho más que perder que la inglesa.
Cuarta, Gibraltar  es un paraíso fiscal en el que se realizan numerosos negocios ilegales,  pero lo que ignora o desea ignorar el presidente Rajoy, el Gobierno de España, es que si se investigaran se comprobaría que muchos de esos negocios son realizados o están implicados en ellos personas pertenecientes a las elites de la sociedad española. Son sectores de las elites de la sociedad española los que más se benefician de la situación de Gibraltar.

Por qué entonces tanto interés del  actual Gobierno de España por inflar e incrementar el conflicto de Gibraltar, no lo sé. La única explicación posible que se me ocurre en este momento  es que los monárquicos, estén buscando también con este asunto, generar una situación que justifique, legitime y engrandezca un relevo en la Casa Real, es decir, que el príncipe Felipe sea coronado Rey de España.

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