martes, 22 de octubre de 2013

ESPAÑA: UN PUEBLO TRAICIONADO POR SUS ELITES.

El empresario estadounidense Bill Gates, según la revista Forbes  una de las personas más ricas del mundo, acaba de comprar el 6% del capital social de la empresa Fomento de Construcciones y Contratas (FCC). FCC es una empresa muy conocida en la sociedad española, no solo por su actividad empresarial sino también por asuntos de faldas relacionados con dicha empresa. De forma sorprendente e inexplicable durante el periodo de 1973 al 85, a pesar de que en España había una coyuntura económica muy desfavorable, FCC multiplico su valor por  más de un 600%. En la década de los 80 además estuvo implicada en el caso Urbanor, debido al asunto de la construcción de las Torres Kio. FCC, confiando en unas elevadas y equivocadas  expectativas, que no se han cumplido,  se expansiono endeudándose excesivamente, debido a ello, en estos momentos, al igual que otras muchas empresas españolas, se encuentra en una maltrecha situación financiera, de elevado riesgo, no pudiendo hacer frente al pago de su deuda, por lo que se ve obligada a buscar formas para renegociarla, algo a lo que se han negado ya varios bancos acreedores extranjeros. Su principal accionista es Esther Koplowitz, una de las mujeres más ricas del mundo, hija de una familia judía de origen alemán afincada en España desde los años 30 del pasado siglo.

Seguramente muchos analistas europeos, no solo económicos sino también políticos,  estén en estos momentos pensando lo mismo, “hay cosas que no cambian”. Y una de ellas es el valor no económico  de las inversiones. Que Bill Gates haya invertido 113,5 millones de euros en un empresa como FCC, seguramente es bueno para esa empresa, Bill Gates es un importante paraguas, lógicamente también es bueno para la economía española,  pero para la sociedad española hubiera sido mejor,  mucho más positivo, más beneficioso, más productivo, que hubiera invertido en otra cosa, por ejemplo abriendo en España con ese dinero una empresa del mundo de la tecnología.
Que en un momento de elevada corrupción política en España FCC vuelva a ser actualidad, por el momento solo por sus problemas financieros, da a entender que la sociedad española vuelve a vivir en determinados aspectos la década de los 80. En los 80 estuvo el asunto de la construcción de las Torres Kio, financiado por familias  kuwaitíes, y construidas por FCC, hoy tenemos el asunto de Torre Bankia, negocio que está contribuyendo a hundir ese banco, y que Bankia acaba de alquilar a una familia de Emiratos Árabes Unidos para que puedan instalar en ella la sede de Cepsa, empresa que los árabes adquirieron en el 2011.

Sin lugar a dudas el pueblo español es un pueblo traicionado y abandonado por sus elites, por unas elites que además de traicionarle fracasan en su gestión. Las elites españolas planifican y conducen la actividad económica ignorando a la gran mayoría de los ciudadanos de la sociedad española, ignorando sus intereses, ignorando sus necesidades, ignorando como las consecuencias de sus decisiones afectan de forma negativa a la vida de esa gran mayoría. Si seguimos un poco el discurso de los representantes políticos, tanto de izquierdas como de derechas constatamos  dicha traición. No solo eso, sino que la clase trabajadora española, como parte de esa mayoría, también han sido traicionados por los sindicatos, traición sacada a la luz, dada conocer a la opinión pública, a través de los numerosos asuntos judiciales abiertos a líderes  sindicales, por el momento solo en Andalucía.  
Cosas como  la política migratoria, las ayudas al desarrollo, una  política exterior con equivocadas alianzas, la canalización de inversiones hacia el exterior, la política de importaciones, etc., realizadas por los sucesivos gobiernos del expresidente Rodríguez Zapatero evidencian de forma indiscutible dicha traición. Lamentablemente, debido a ello,  el  PSOE  se encuentra en este momento  muy debilitado, carente de liderazgo, seguramente con un proyecto socialista  internacional, como dicen algunos de sus líderes, pero carente de un proyecto para España, y ello hace que  la sociedad española no vea hoy al PSOE como una alternativa al Gobierno del presidente Rajoy. En el otro lado, en la derecha,  tenemos al actual Gobierno de Rajoy dispuesto a sacrificar los derechos e interés de los sectores menos pudientes de la sociedad española, trabajadores por cuenta ajena, funcionarios y pensionistas, para defender los intereses de la elite burguesa. Una elite burguesa empeñada en expansionarse en el extranjero endeudándose, aunque ello represente el empobrecimiento de un numeroso sector de la sociedad española, ciudadanos, trabajadores, que se quedan sin trabajo o ven reducidos sus ingresos. Recientemente el presidente Rajoy ha dicho que España está saliendo de la crisis. No sé a qué crisis se refiere, muchas empresas españolas tienen problemas de financiación, no son capaces de hacer frente a su deuda y tienen que renegociarla. ¿Saliendo de la crisis? Considerando que nada importante ha cambiado en la sociedad española  desde el 2007, en mi opinión la luz que ve el presidente Rajoy  al final del túnel no es  otra que la que indica que entraremos pronto  en otra crisis.

El asunto de los sindicatos es simplemente escandaloso. Los sindicatos son una de las pocas organizaciones cuya función social está clara, defender los derechos laborales de los trabajadores, con un poder que emana de una única fuente, la unión de los trabajadores. Inteligentemente los empresarios españoles a través de la influencia que ejercen sobre los gobernantes  les dieron más juego a los sindicatos, les asignaron  nuevas funciones, más competencias, que implicaban la gestión de recursos públicos, como por ejemplo los cursos de formación. De esta forma con el paso del tiempo  los sindicatos se fueron convirtiendo en una organización con intereses propios distintos a los de los trabajadores, los de sus dirigentes,  se convirtieron en un lobby financiado con recursos públicos, recursos públicos que muchas veces eran obtenidos de forma ilegal.
La elite económica, la elite política, la elite sindical   se han convertido en la sociedad española en un conglomerado que actúa y decide con total indiferencia e insensibilidad hacia la gran mayoría de la sociedad española.

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