miércoles, 11 de diciembre de 2013

LOS NUEVOS LIDERES DE LA UE VEN EJEMPLOS A SEGUIR EN SUDAFRICA.

El liderazgo, es decir, la capacidad de una persona para influir sobre otras y lograr que estas hagan de forma voluntaria lo que dicha persona, el líder, desea, es algo que ha sido objeto de continuo estudio a lo largo de la historia. A pesar de ello, a pesar de que el liderazgo ha sido estudiado en profundidad, desde todas las perspectivas posibles, personalidad del líder, rasgos físicos, preparación, valores, etc.,  no se conoce la receta mágica que provoca el liderazgo. Hasta tal punto,  que  aquellos que se han dedicado al estudio del liderazgo no se ponen de acuerdo sobre si el liderazgo es algo con lo que una persona nace o si se adquiere a través de la educación. Únicamente se sabe que los lideres comparten determinadas características, lo que hace que hoy en día existan por todo el mundo  centros educativos, organizaciones, etc., muy elitistas, que preparan a los jóvenes para ser  líderes, para ejercer algún tipo de liderazgo, político, empresarial, sindical, deportivo, social, ….

La búsqueda del liderazgo, la preparación para ser líder, en concreto líder político, por ser el liderazgo más representativo y con mayor poder en la sociedad, es algo perseguido por numerosos sectores de las sociedades modernas. Las  familias que por algún motivo heredan generación tras generación  poder en la sociedad preparan a sus hijos desde que son niños para ser líderes. Lo mismo ocurre con importantes organizaciones políticas, preparan a sus jóvenes desde las edades más tempranas para que sean sus futuros líderes. De ahí que cuando uno analiza el pasado de un líder político suele darse la circunstancia de  que en su juventud ya sobresalía por algo que todavía aun no conocida, el liderazgo político.

La escuela de liderazgo más importante, más grande y mejor  de formación de líderes que ha existido a lo largo de la historia, en mi opinión, ha sido  en la que de forma oculta y  opaca el comunismo, en su tiempo de auge, en el tiempo de la URSS, se dedicó a crear lideres con una misma ideología, por todos los países del mundo. Líderes con una misma forma de comunicar, unos mismos argumentaríos, un mismo enemigo ideológico, y una misma forma de dar solución a similares problemas, líderes comunistas.

Leyendo  los perfiles y el recorrido de algunas personas consideradas históricos  líderes, he llegado a la conclusión personal de que la grandeza de los grandes líderes es inversamente proporcional a la grandeza de las ideas, causas, en las que han basado su liderazgo. Las circunstancias engrandecen unos liderazgos y ensombrecen otros. Por eso los lideres debemos valorarlos siempre por sus logros, por su legado, y no por aquello, reivindicaciones, causas, ideales, en los que basaron su liderazgo.
Un claro ejemplo de lo anterior lo tenemos en Rusia. Mijaíl Gorbachov y Boris Yeltsin, irrebatiblemente, han conseguido para el pueblo ruso mucho más que Lenin o Stalin, a pesar de ello , el liderazgo de estos dos últimos, muy violento, sin apenas logros para el pueblo, ha sido mucho más fuerte en Rusia, perdurando en la historia y extendiéndose por el mundo.

La reciente muerte del expresidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, ha recibido una extensa cobertura mediática. Medios periodísticos de todo el mundo así como líderes políticos han ensalzado su figura, su liderazgo. Ayer líderes, poderosos líderes, de todo el mundo acudieron a sentarse a la grada de un estadio de futbol para dar el adiós, para despedir, al  fallecido expresidente de Sudáfrica, Nelson Mandela. No dudo que tuvieran grandes y bellas razones para hacerlo. Muchos de ellos pronunciaron grandes palabras para engrandecer su liderazgo y su legado.
El liderazgo de Nelson Mandela es un claro ejemplo de esos liderazgos engrandecidos no por sus logros sino por las circunstancias. El apartheid era una injusticia motivada por intereses económicos,  de tal tamaño y rechazo generalizado en todo el mundo, que estaba condenada a caer por su propio peso. Los coqueteos del grupo político de  Nelson Mandela con el comunismo internacional fue lo  único que favoreció que el apartheid durara lo que duro. El liderazgo de Nelson Mandela es extraño e inexplicable, pues logro mantenerlo a pesar de estar 27 años en prisión. Su muerte a los 95 años de edad evidencia que su vida en prisión no fue lo necesariamente dura como para justificar su liderazgo al salir de la misma, ¿Por qué entonces fue elegido presidente de Sudáfrica, desplazando a aquellos que llevaban esos 27 años liderando desde fuera de la prisión? Cosas del liderazgo. Es evidente que Nelson Mandela fue ante todo un instrumento de la comunidad internacional utilizado para poner  fin de forma pacífica, sin venganzas, a la segregación racial, al apartheid. Su legado más allá del fin del apartheid, de un apartheid condenado a desaparecer, es escaso, la gestión política de sus gobiernos fue nefasta, además de  muy corrupta incremento las desigualdades entre los diferentes grupos de raza negra de la sociedad sudafricana.

La muerte de Nelson Mandela, la importancia que se le ha dado desde la UE, cobertura mediática y declaraciones de líderes políticos, evidencia la realidad de la actual Europa, de una Europa sin espíritu, falta de liderazgo, sin ídolos, o con ídolos equivocados. Una UE que tiene que ensalzar la figura de personajes de sociedades de zonas geográficas muy distintas a la UE, personajes que nada positivo han aportado a la sociedad europea, personajes de sociedades que tienen unos valores muy distintos a los que deberían imperar en la UE.

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