lunes, 20 de enero de 2014

CAMBIO DE TACTICA: LOS MILITARES RECURREN A OPERACIONES MEDICAS.

España vuelve a vivir una de las épocas más negras de su historia. Las elites gobernantes españolas, con estrechos vínculos entre sus miembros y con numerosos intereses comunes, vuelven, como en otras épocas del pasado, a sacar a la calle a los militares para morder, para reprimir, para someter a los ciudadanos y realizar abusos. Y estos, las elites militares, para actuar de forma sutil recurren al sistema sanitario, recurren a la utilización de médicos para realizar sus abusos. De tal forma que en vez de realizar sus abusos mediante operaciones militares los realizan mediante operaciones médicas. Cometiéndose abusos contra los ciudadanos, violaciones a los derechos humanos, no permitidos por los Convenios de Ginebra ni siquiera en tiempo de guerra declarada. España vuelve a estar gobernada por unas elites cuyos comportamientos las convierten en herederas del Nazismo.

A lo contrario de lo que ocurrió en otras épocas del pasado hoy en España es muy difícil distinguir dos Españas separadas ideológicamente. Las elites políticas, gobernantes, están muy mezcladas, enredadas,  lo que origina en temas importantes, como el de la opresión contra las minorías y las violaciones de los derechos humanos,  un pensamiento único, de silencio, de complicidad, de apoyo. Las minorías lideradas y vinculadas a otras familias pollitas europeas, que las apoyan y dan protección, se suelen, por esta razón, adherir también a ese  pensamiento único. Pero si hay otras dos Españas perfectamente identificadas y diferenciadas. La España que dan a conocer los medios de comunicación, en especial la televisión. Una España de lujos, de éxitos, de rebeldía, de jóvenes que triunfan. Una España que no tiene miedo, y de la que surgen sectores que a pesar de buscar el enfrentamiento, no son objeto de los abusos a los que he hecho referencia. Y otra España, una España que se empobrece, una España que no tiene trabajo, una España cuyos jóvenes no triunfan sino que caen en  la frustración, una España ignorada, que tiene miedo y que es objeto de abusos militares y médicos.

El silencio y la complicidad de las instituciones de la UE y de la NATO ante esta situación es vergonzosa, aunque no es de extrañar pues comportamientos similares ya se han producido en otras épocas de la historia de Europa. El 2003 Europa se callo,  no exigiendo que se explicara y esclareciera lo ocurrido el 11M en Atocha. Incidente en el que se observaban sin necesidad de investigar importantes implicaciones de miembros de los poderes e instituciones del Estado. Europa quiere la paz y la unión a cualquier precio, estando dispuestas sus elites gobernantes a sacrificar los derechos humanos y la vida de ciudadanos para conseguirlo.
La situación que se vive en España, de represión, de violaciones de los derechos humanos, de abusos realizados por militares de un país miembro de la NATO, sin lugar a dudas pasara más temprano o más tarde precio a la UE, la UE acabara pagando un precio por su permisividad y  complicidad  con lo que  ocurre en España. En mi modesta opinión es muy improbable que una Europa así, tolerante, permisiva, cómplice con las violaciones de los derechos humanos. Cómplice, permisiva y tolerante con abusos condenados por los Convenios de Ginebra, pueda tener futuro. La conflictividad social aumentara, la percepción de injusticia e inseguridad jurídica también y ello provocara que la situación económica de la UE empeore. Puede que los dirigentes europeos logren mediante pactos y concesiones evitar que la UE rompa, pero difícilmente una UE así va a logra alcanzar ningún objetivo común importante. La actual UE si sigue unida lo será pagando el elevado precio de ser cada día mas irrelevante.

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