martes, 21 de enero de 2014

NUEVAS SENTENCIAS DE MUERTE.

El actual Gobierno de España ha decidido  una serie de sentencias de muerte que quiere llevar adelante antes de acabar la actual legislatura  a pesar del elevado coste que representara para el conjunto de la sociedad española. El Partido Popular presionado por  sectores burgueses, liberales, retrógrados, y partidarios de conductas nazis de la sociedad española, todo hay que decirlo, quiere mediante nuevas leyes y políticas dar muerte a numerosos derechos de los ciudadanos. Numerosos medidas adoptadas por el actual Gobierno de España como la reforma laboral, la reforma educativa, la ley de seguridad ciudadana, etc.,  o pendientes de ser aprobadas durante la actual legislatura solo tienen un fin, aplicar dichas sentencias de muerte, dar muerte a numerosos derechos de los ciudadanos, reduciendo la cobertura del Estado, reduciendo su calidad de vida, dificultando el acceso a titulaciones universitarias. El actual Gobierno de España   quiere dar muerte a lo que hoy engloba lo que se conoce cómo el Estado de Bienestar, reduciendo servicios públicos o su calidad, reduciendo las políticas sociales, reduciendo la cuantía de las pensiones futuras y dificultando el acceso  a las mismas. Quiere dar muerte a los derechos laborales de los trabajadores impulsando la precariedad laboral y abaratando el despido, y anulando lo que se conocía como la ultraactividad de los convenios colectivos.

El actual Gobierno de España quiere, no sé por qué de forma tan urgente, no sé por qué justo ahora,  dar muerte a muchos de los derechos que los ciudadanos españoles han adquirido desde que en España hay una democracia. Inexplicablemente el Gobierno de España está muy preocupado por los derechos de los no nacidos, y para ello quiere reformar la ley del aborto, pero no está nada preocupado por los derechos de los ya nacidos , a los que quiere privar de numerosos derechos, por ejemplo del derecho a recibir una educación pública de calidad. Los sectores burgueses que apoyan al Partido Popular están presionando al Gobierno del presidente Mariano Rajoy para que adopte medidas, dicho de forma coloquial, para que ningún hijo de los sectores más desfavorecidos de la sociedad española pueda ser más listo, estar mejor preparado, tener mejor titulación,  que el hijo más tonto de la burguesía española. La burguesía española está presionando al Gobierno para que adopte medidas encaminadas a garantizar que su eslabón más débil sea siempre, intelectualmente hablando pero extrapolable a otros aspectos,  más fuerte que los eslabones de la cadena constituida por los sectores más desfavorecidos, menos pudientes de la sociedad española.

Antes de continuar debo decir que soy ideológicamente totalmente opuesto al aborto, aunque creo que este no se debe de evitar mediante represión judicial y policial sino mediante políticas de planificación familiar. Políticas sociales que hagan percibir a la mujer que se queda embarazada sin desearlo, que ello no representa una desgracia sino un premio porque el Estado la va a ayudar económicamente haciéndose cargo del niño si por alguna razón ella no puede o no desea criarlo. Dicho lo anterior, inexplicablemente el actual Gobierno de España quiere reformar la actual ley del aborto. Inexplicablemente y contradictoriamente. Contradictoriamente por dos razones de enorme peso. La primera, porque es conocido, aunque todavía no público, que entre la derecha española, que entre el conjunto de ciudadanos que dan su voto al PP hay un porcentaje representativo de mujeres que ha recurrido a realizar un aborto voluntario, provocado.  La segunda porque la actual posición del PP muy beligerante contra el aborto choca con el apoyo que este partido da a la Casa Real, al haber en la casa real alguien como la princesa Letizia Ortiz Rocasolano, abortista, y lo digo porque se ha difundido y la Casa Real no lo ha desmentido, ni emprendido ninguna actuación legal.

La hipocresía, el cinismo, la doble moral del actual Gobierno de España, y de determinados sectores de la sociedad española que le apoyan y presionan, solo es equiparable y superada por  la doble moral, el cinismo y la hipocresía que existe en la jerarquía de la Iglesia Católica. El Vaticano, la cúpula de la Iglesia Católica,  ha cambiado de monje pero sigue con el mismo hábito. Un hábito putrefacto, que apesta. Un hábito que representa la hipocresía y la doble moral de la jerarquía de la Iglesia Católica. Un hábito que representa los numerosos abusos que son ordenados y, o aceptados por la Santa Sede. Un habito que representa la discriminación que la Santa Sede ejerce contra los cristianos menos pudientes del rebaño de Jesús, mientras ampara, protege y engrandece el comportamiento degenerado de otros que pueden lavar su moral con su riqueza y poder.

La Iglesia Católica ha tenido recientemente que sentarse en el banquillo del Comité sobre Derechos del Niño de la ONU para dar explicaciones sobre los abusos sexuales que por todo el mundo han cometido miembros del clero católico contando con el amparo, la complicidad, de la jerarquía eclesiástica. Negándose a colaborar, negándose a dar a conocer el nombre de los miembros del clero católico que habían cometido abusos. La cúpula de la Iglesia Católica que en  el pasado decidía y ejecutaba sentencias de muerte de cristianos que consideraba que eran infieles, hoy vuelve a decidir sentencias de muerte. Sentencias de muerte encaminadas a dar muerte a derechos de los cristianos, a un derecho tan importante como el derecho a la justicia. La Santa Sede no solo utiliza su enorme poder e influencia para ordenar abusos sino también para proteger a los que los cometen anulando el derecho de muchos cristianos a la justicia.

La hipocresía, el cinismo, la doble moral de la jerarquía eclesiástica se pone de manifiesto de forma clara una y otra vez, sumergida en un completo aparentar. El Papa Francisco dice sentirse preocupado por la situación de los inmigrantes musulmanes que llegan a Europa, en concreto a Italia. Hasta el punto que ha propuesto que edificios de la Iglesia italiana no se utilicen como hoteles sino que sirvan para dar alojamiento a inmigrantes musulmanes. Pero nada le preocupan los pobres cristianos, ni  italianos ni de otros sitios de Europa. Todo lo contrario, arropa y apoya a muchos de aquellos que son responsables de dicha pobreza. Es vergonzoso ver cómo debido a esta política anticristiana de la Santa Sede Caritas atiende y ayuda  a inmigrantes musulmanes mientras le niega su apoyo a cristianos necesitados. Lo que me lleva a preguntarme ¿Tendrá esto alguna relación con las inversiones que familias pertenecientes al mundo islámico están haciendo en Argentina?

En España el comportamiento de la cúpula de la Iglesia Católica española, de la Conferencia Episcopal es más de lo mismo. Hipocresía, cinismo, doble moral. A sus miembros , a la elite católica que  la integra, le preocupa la situación de los  pobres inmigrantes, sus derechos,  sobre todo si son musulmanes , pero consideran que los cristianos españoles deben conformarse, resignarse , aceptar la situación que les ha tocado vivir. Condenan y repudian a cristianos pertenecientes a sectores desfavorecidos de la sociedad española mientras aceptan, perdonan y disculpan  dichos comportamientos cuando aquellos que los realizan pertenecen  a las elites de la sociedad española. El caso más escandaloso lo tenemos con la princesa Letizia Ortiz Rocasolano. Siendo Letizia Ortiz atea, divorciada y abortista, lo digo porque los medios de comunicación lo han  difundido y la Casa Real no lo ha desmentido, la Iglesia, la Conferencia Episcopal española, acepto casarla con el príncipe Felipe, ignorando un pasado y una ideología por la que son condenados, excluidos, despreciados, repudiados  otros muchos cristianos, y es que poder y dinero todo pueden lograr de la Santa Sede.

Es evidente que tanto dentro de la sociedad española como en la Santa Sede cambian los monjes pero el  hábito sigue siendo el mismo. Un habito partidario de llevar adelante sentencias de muerte encaminadas a dar muerte a lo que debe representar la democracia,  justicia, libertad, igualdad y seguridad,  y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sentencias de muerte tan importantes como la que tiene por objetivo anular e impedir  el derecho a la justicia de los ciudadanos.

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