domingo, 23 de febrero de 2014

EL GOBIERNO ESPAÑOL QUIERE UN FIN DE ETA PROPIO DE UN ESTADO FALLIDO.

Desde que en 1973 tuvo lugar la denominada Operación Ogro. Incidente que hoy en día se sabe a nivel internacional, es decir, por los servicios secretos de diferentes países, que fue planificada, autorizada, y ordenada  por las elites que en aquel momento gobernaban España, observo con atención el  denominado Conflicto Vasco y la actividad de la Organización terrorista ETA, pero dándole una muy baja credibilidad a las informaciones que al respecto se hacen públicas.

Las encuestas reflejan que el  interés de la sociedad  española por dicho conflicto había decaído en los últimos años, seguramente a causa de conocerse que durante la época del ex presidente Aznar el Gobierno de España había cerrado, comprado, un pacto a nivel internacional con la Organización Terrorista ETA. Acuerdo que conducía a la existencia de una hoja de ruta, denunciada incluso por el eurodiputado del PP, Mayor Oreja, y cuyo objetivo final  ni se ha hecho público ni está claro. Pero en mi opinión dicho conflicto ha recuperado un enorme interés social debido a la evolución de dicha hoja de ruta.
Un verdadero demócrata es aquel que considera que la democracia no solo representa el gobierno de la mayoría sino el respecto a una serie de valores y principios como son la defensa de los derechos humanos, un total respecto a la legalidad vigente, nacional e internación, y la protección de los derechos y libertades de las minorías. Por tanto, como demócrata, la evolución del denominado Conflicto Vasco me destroza, me corroe, las vísceras, con la, si me permiten la expresión, mierda que salpica.

La evolución del Conflicto Vasco, como consecuencia del pacto comprado por el Gobierno de España durante la época del ex presidente Aznar, y con la entrada en juego de la denominada Comisión Internacional de Verificación (CIV) está provocando unos hechos, buscando unos objetivos, que de forma clara van más allá de la intención, del fin, de querer poner fin a un conflicto armado. Comisión liderada por un ciudadano negro, Ram Manikkalingam, cuya nacionalidad se desconoce, desconociendo también la opinión pública cuáles son sus intereses  y los  de los otros miembros de la Comisión sobre este asunto, y quien le paga a él y a los demás miembros. Según informaciones difundidas por diferentes  medios periodísticos la CIV fue organizada por el ex presidente británico, Tony Blair, personaje que gobernaba durante la época de Aznar, personaje de enorme prestigio a nivel internacional que no se hubiera implicado en un asunto de esta importancia sin que su gestión contara con un enorme respaldo, apoyo, autorización,  tanto a nivel español como internacional.

Es evidente, por tanto,  que el Gobierno de España miente cuando dice que desconoce y desautoriza la actuación  de los mediadores internacionales. Sin el visto bueno del Gobierno de España la CIV no se hubiera constituido ni estaría actuando desde dentro de España. Pero lo grave no es solo eso, sino que el Gobierno de España tiene un enorme interés en liderar el fin de ETA desde dentro, controlando ya un sector importante de la misma desde que en la época del Gobierno de Aznar cerraron el acuerdo a que he hecho referencia, lo que le permite al Gobierno de España controlar la decisiones y acciones de dicho sector de ETA, ahí tenemos el asunto de la T-4.  
La evolución que está tomando el Conflicto Vasco con la intervención de la CIV es en mi opinión equivocada, y va provocar consecuencias negativas. Quieren escenificar la derrota de ETA mediante su desarme, mediante un desarme a plazos, como diría el químico Rubalcaba,  con aproximaciones sucesivas, pero no dicen quien lo está aprobando desde dentro de ETA, ni se sabe de quién, pues no se ha hecho público las armas de quien están dispuestos a entregar, tal vez ¿las armas de los miembros de ETA que se encuentra prisioneros en cárceles de Francia y España?

En mi modesta opinión, la evolución que está tomando el Conflicto Vasco va a ser negativa para España, para el País Vasco y para el sector de ETA que lo aprueba.

Va a ser negativa para España porque va a contribuir al descredito de la democracia, al descredito de importantes instituciones, y  a la anulación del Estado de derecho, convirtiendo a España en un Estado fallido. Por ejemplo, para que llaman a los mediadores internacionales a declarar a la Audiencia Nacional, si dicha institución tiene que estar más que informada, por el actual Gobierno de España, de todo lo que esta pasando. ¿Qué quiere saber la AN?, la nacionalidad de Ram Manikkalingam. ¿Acaso quiere hacer creer la AN a la opinión pública que la CIV está negociando algo sin la autorización del actual Gobierno de España? ¿Acaso quiere la Audiencia Nacional hacer creer a la opinión pública que es la CIV la que decide quien entrega las armas?

Va a ser negativa para Euskadi, pues viendo el resto de regiones de España que nacionalistas, no nacionalistas y un sector de ETA están en la misma cama repartiéndose la tarta, considerarán que no tiene sentido que Euskadi tenga una financiación diferente al resto de regiones  de España, y a la primera oportunidad presionarán para anular el denominado Concierto Vasco.

Va a ser malo para el sector de ETA que está aceptando y colaborando para que dicha hoja de ruta se cumpla, pues dicho sector va a perder muchas simpatías y por tanto apoyos en democracias occidentales para cuyas sociedades este tipo de escenificaciones, es tipo de complicidades para realizar demostraciones de poder que esconden abusos de diferente índole, no son plato de su gusto.   

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