lunes, 10 de febrero de 2014

ESPAÑA: UN CLARO BASURERO INSTITUCIONAL Y POLITICO.

Definido un  proyecto político y concretados los  objetivos a alcanzar, aquellos que lo conciben deben fijar el itinerario que van a seguir para realizarlo, para llegar al destino final. Pero en política, como ocurre en otras muchas actividades y situaciones de la vida, el camino más corto entre dos puntos no es siempre la línea recta. Ello hace que los grandes proyectos políticos se asemejen a un viaje en autobús, en el sentido de que dependiendo de la ruta que siga el autobús se subirán  unos pasajeros y no otros, se sumaran al proyecto unos apoyos, unas alianzas, y no otros. El itinerario es por tanto tan importante o incluso más que el proyecto mismo, siendo muchas veces determinante para su realización.   

Vivimos una época en la que la actividad política es tan transparente como falaz, desarrollándose sumergida en una nube de hipocresía, cinismo y hábil uso del doble lenguaje. Ello hace que con frecuencia observemos que aquellos que han concebido loables proyectos políticos se desvíen mucho del que a todas luces pare ser el camino más corto para realizarlo, para llevarlo adelante. Notándose que los intereses de aquellos que lo lideran pesan más, tiene más importancia, que el proyecto político en sí. Lo que muchas veces supone que sea imposible realizarlo, que se alcance algo muy distinto a lo previamente definido, o que su realización se dilate eternamente en el tiempo.

En 1975 España inicio con el denominado periodo de la transición política un proyecto político que tenía como principales objetivos: Establecer un Sistema de Gobierno Democrático, desarrollar España e integrar al país en las principales instituciones y organizaciones de lo que conocemos como el Mundo occidental. Pero hoy es más que evidente que dicho proyecto político ha fracasado, no alcanzándose los objetivos que se habían marcado. España ha llegado al destino final, pero dicho proyecto político ha fracasado precisamente porque eligieron para alcanzarlo una ruta equivocada. Compartiéndose autobús con equivocados pasajeros, dejándose fuera otros muchos apoyos, alianzas, que si hubieran favorecido el alcance de dicho proyecto. España ha logrado sentarse a la mesa en los principales centros de poder del Mundo occidental, pero a la vez España se ha llenado de basura, se ha convertido a diferentes niveles en un basurero. Flagrantes e impunes  violaciones de los derechos humanos, terrorismo de Estado, elevada corrupción de la elite política, falta de independencia e imparcialidad del Poder Judicial, unos medios periodísticos en su mayoría  carentes de objetividad al servicio del poder político de un color u otro, que los controla, financia y a cuyos intereses sirven. Y una Jefatura del Estado, la Casa Real, insaciable, que ha optado también por recurrir a prácticas ilegales para obtener recursos económicos.  

España es una democracia únicamente sobre el papel. Si, se respecta el pluralismo político. Si, se le permite a los ciudadanos que elijan la opción política que desean que les represente, pero nada más. España es una tiranía, en la que, resumiendo, se cometen flagrantes, continuas e impunes violaciones de los derechos humanos. Además, España es un país en la que hay terrorismo de Estado. No solo eso sino que la sociedad española no ha hecho propios los valores y principios de una democracia, y acepta que las elites gobernantes, sus líderes,  recurran a comportamientos, a acciones, propias de dictaduras, de la época nazi. Además, España está gobernada por unas elites muy cobardes, las cuales tiran la piedra y esconden la mano, es decir, ordenan abusos propios de una situación de guerra fría, abusos condenados incluso en tiempos de guerra por los Convenios de Ginebra, pero ante la opinión publica niegan que ellos los estén ordenando. Cínicamente, buscando manipular a la opinión pública, de forma repetitiva,  transmiten a la sociedad el mensaje de aquí en España no ha habido ni hay ninguna guerra, mientras por detrás, de forma oculta están ordenando acciones violentas, abusos médicos, etc.,  propios de la época del nazismo.  
España ha llegado a Bruselas, pero lo ha hecho cerrando pactos, estrechando vínculos,  con una serie de actores de la esfera internacional que no respectan ni son partidarios de los valores, principios y políticas que emanan de las instituciones de la Unión Europea. Pactos con países del mundo islámico, con países no alineados, con países de la disuelta Unión Soviética, antiguos países comunistas, que alejan a la sociedad española de las sociedades de las principales democracias occidentales. No deja de ser curioso como las elites políticas españolas están unidas en determinados temas, como es el silencio ante las violaciones de  los derechos humanos que se cometen en España, como es el recurrir a su influencia exterior para que ellos puedan decidir de forma sutil, oculta, quien emigra o no.

La infanta Cristina ha tenido que dejar el palacete de Pedralbes para acudir a la calle de les  Parellades de Palma de Mallorca, a declarar al juzgado. Sin lugar a dudas ello supone la bolsa de basura que colma el basurero institucional  y político español. Es posible que la infanta Cristina no conociese las actividades ilegales que se hacían a través de la sociedad mercantil Aizoon, que constituyo con su marido, Iñaki Urdangarin. Si hay algo que enseñan a este tipo de personajes desde que son niños es a reír en la adversidad y a no meter las manos en la mierda. Pero  lo que no es creíble es que la Casa Real, la institución, lo desconociese. Por tanto, al imputar el Poder Judicial a la Infanta está imputando de forma clara a la Casa Real, la cual tenía que tener completo conocimiento de todas las actividades ilegales que realizaba Iñaki Urdangarin.

Que a nivel institucional y político España sea un basurero lógicamente está haciendo que otros aspectos de la sociedad española se vean afectados por dicha basura, como es la economía, el mercado laboral, la seguridad ciudadana, etc. La economía española no cesa de destruir empleo de calidad. Los salarios de los trabajadores bajan y las condiciones de trabajo empeoran. El Estado de Bienestar se reduce, y se reducen también los servicios públicos o baja su calidad. Poco a poco va desapareciendo el desarrollo que España había logrado gracias a su integración internacional. O España cambia de ruta o dentro de poco no la va a conocer ni la madre que la pario, pues España, resumiendo, se convertirá en un país de tercera, muy lejos de las principales potencias de la UE.

El actual Gobierno Español, representa a un sector de la sociedad española, autodenominado el galleguismo, retrogrado, tiránico, represor,  partidario de prácticas médicas nazis, y cobarde, muy cobarde,  pues ordena abusos propios de la guerra fría, mientras trasmite a la sociedad española que aquí no hay ninguna guerra. Además está engañando a la sociedad española haciéndoles creer a los ciudadanos que sus políticas encaminadas a favorecer únicamente a la burguesía española están dando resultado y va a sacar a España de la crisis, nada más lejos de la realidad, algo fundamentado en una interpretación interesada y falsa de los datos. Por ejemplo, que España esté en estos momentos exportando más que otras economías más competitivas de la UE, sin deberse ello a ningún cambio importante del modelo productivo  ni del mercado laboral, etc., es preocupante, pues a igual que ocurrió con cuando España no cesaba de crecer gracias a la burbuja de la construcción, hace presagiar que dicha buena racha se frenara, y caerán las exportaciones generando graves consecuencias para la economía y el empleo.

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