viernes, 14 de febrero de 2014

LOS VALORES DE LA ACTUAL UE: NI PROPIOS NI COMUNES.

El grupo de eurodiputados que constituye la  Comisión de Empleo y Asuntos Sociales del Parlamento Europeo,  acaba de emitir un informe a través del cual dice que las medidas impuestas por lo que se conoce como la troika, (Comisión Europea, Banco Central Europea y FMI) a los países rescatados, Grecia, Portugal, Irlanda y Chipre, han sido equivocadas, muy negativas,  provocando destrucción de Pymes, aumento del paro, e incremento de la pobreza. Sin conocerse todavía cual es la opinión mayoritaria de la Eurocámara, el informe emitido por ese grupo de europarlamentarios, proviniendo de quien proviene,  debe de calificarse de demagógico y populista, seguramente motivado por la proximidad de las elecciones al PE y la necesidad  de motivar, despertar, la atención de un electorado que considera, si mayoritariamente,  que las actuales  instituciones de la UE son las principales responsables, con sus políticas,  de sus problemas.

En mi opinión el problema no está en las medidas impuestas por la troika a cambio de inyectar más dinero a los países rescatados. Medidas duras, de austeridad en el gasto público que repercuten sobre los sectores más desfavorecidos de las sociedades de los países rescatados, medidas sin lugar a dudas injustas,  sino en las políticas y decisiones, muchas de ellas adoptadas por  las instituciones de la UE o contando con su conformidad, que han provocado que esos países hayan tenido que ser rescatados. Curiosamente, los dirigentes de las instituciones de la UE, siempre obsesionados en avanzar, en ampliar el número de miembros, sin mirar hacia atrás, sin querer darse cuenta de que mucho de lo construido desde el 92 se está desmoronando, destruyendo, no analizan las causas que han provocado que dichos países hayan tenido que ser rescatados, ni las causas que están provocando  la actual situación de crisis total, económica, financiera, institucional,  política, social, etc.,   de la UE.
Una situación de la UE que se caracteriza por: Descomposición y desunión a nivel político, desilusión a nivel social, irrelevancia a nivel internacional, e incapacidad a nivel institucional para resolver los problemas que sufren las sociedades de los diferentes países miembros. En mi opinión tal situación  se debe principalmente a dos razones.

Primera, la UE incapaz de exportar sus valores, los valores comunes que imperaban en la Europa del 92, cuando se firmó el tratado de Maastricht, ha renegado de ellos, considerándolos algo secundario, haciendo propios los de otras zonas geográficas o de grupos políticos que siempre habían sido  minoritarios en Europa occidental. Recordemos que hasta 1989 algunos grupos políticos occidentales defendían desde dentro de la CEE una Europa similar a la del otro lado del Muro de Berlín. Lógicamente no era una Europa que se caracterizara por la defensa de la seguridad, la libertad, la justicia y la defensa de los derechos humanos.

Segunda, desde el 92 la Europa de los Estados ha evolucionado hacia la Europa de las familias. Hoy la UE está liderada y mandada por un conjunto de familias con intereses globales que determinan sus políticas. El fenómeno de la globalización ha  favorecido,  más que nunca en la historia, la creación de  interdependencias e interrelaciones políticas y economías más allá de las fronteras de los Estados, globales.
Es posible que dentro de un tiempo una Comisión del PE elabore un informe sobre la innegable situación de la UE a la que he hecho referencia y sus causas, pero hoy por hoy, de forma interesada y deliberada la ignoran. Ignoran deliberadamente que muchos Estados miembros de la UE, como España, se asemejan a Somalia, no solo en cuanto a temas de piratería informática, sino en otros muchos aspectos de la sociedad. Ignoran que la UE ya no es un espacio de seguridad, justicia y libertad. Ignoran que en muchos Estados miembros de la UE, como España, se cometen fragrantes violaciones de los derechos humanos. Curiosamente la UE solo está preocupada por los derechos humanos de los inmigrantes y de ciudadanos de terceros países, algo que por otro lado es lógico, pues muchas familias que gobiernan la UE tienen grandes intereses y vínculos, interrelaciones e interdependencias,  con dichos países.

La libre circulación de bienes, capitales y servicios, abarcando casi en su totalidad también a países no miembros de la UE  ha generado un enorme caos en la UE, siendo muy negativo para las economías de los  países más desarrollados, destruyendo empleo, incrementando el paro y contribuyendo a aumentar la pobreza. Es evidente que la UE debe imponer un mayor control a la libre circulación de bienes, capitales y personas para intentar superar la actual crisis económica, política y social.

El fracaso y la irrelevancia de la política exterior de la UE es total, evidente y continúa. Fracaso  en Afganistán. Fracaso en  Bosnia y Herzegovina, en donde la situación  no ha evolucionado nada desde los Acuerdos de Dayton, existiendo un conflicto latente, adormecido mediante las cuantiosas inversiones realizadas por la UE. Conflicto que en cualquier momento puede despertar, explotar, provocando una nueva guerra. Irrelevancia en la política exterior que algunos líderes de la UE quieren superar buscando aceptación en terceros países mediante la defensa de valores y políticas totalmente opuestas a las que tradicionalmente se han defendido en la UE. Es el caso de Ucrania, en donde familias europeas han tomado un protagonismo para el que no cuentan con suficiente apoyo dentro de la UE. Dichas familias en defensa de sus intereses quieren que Ucrania entre en la UE, pero la sociedad europea es mayoritariamente opuesta a la entrada de Ucrania, y menos todavía favorable a darles dinero a sus dirigentes para que permitan que Ucrania entre en la UE.

Algo parecido ocurre con Cuba. Otro ejemplo más de como familias que lideran la UE buscan relevancia e influir en la política internacional  renegando de los valores, y la ideología tradicionalmente defendidos en Europa occidental. Según la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad,  Catherine Ashton, personaje político con grandes vínculos con el comunismo, ahora resulta que la situación de pobreza que sufre la sociedad cubana no es debida a que en ese país haya un régimen totalitario comunista sino al aislamiento internacional que sufre, proponiendo intensificar las relaciones económicas con ese país ignorando su situación política. En mi opinión lo que necesita la sociedad cubana  no es que le digan que buena ideología es el comunismo, ni inversiones para que luego el dinero se lo lleven al extranjero las familias leales al régimen comunista, a Miami, etc.,  haciéndose pasar por disidentes. Lo que necesita Cuba es un nuevo régimen. Un nuevo régimen  político que garantice la defensa de los derechos humanos y en  el que exista pluralismo político, elección democrática de los gobernantes y aperturismo económico.

No hay comentarios: