sábado, 29 de marzo de 2014

22M: UNA MANIFESTACION PARA DAR JUEGO.

La  lucha por cosas como la promoción de la democracia, la defensa de los derechos humanos, la paz mundial, la libertad sexual para los jóvenes, o la dignidad de las personas, etc., es  una lucha a la que un ser humano, sano psicológicamente hablando, nunca puede oponerse. Por eso cuando me entere que se había convocado lo que denominaron Marchas por la Dignidad, me alegre e intente informarme algo sobre en qué consistía realmente. Los organizadores para atraer la atención de los ciudadanos y motivarlos habían redactado un manifiesto  populista, impactante, y retrogrado, propio de la época anterior a la caída del Muro de Berlín. Su lectura me desilusiono un poco. Criticaban con virulencia  a la Troika, como si fuera la culpable de lo que ocurre en España, ignorando que está constituida por las principales democracias occidentales, cuyas economías se encuentran en una situación mucho mejor que la economía española, y  sus ciudadanos disfrutan de una calidad de vida  y de una protección de  sus derechos y libertades muy superior a la de los españoles. Además proponían algo imposible como es dejar de pagar la deuda, pues provocaría  un efecto domino que haría caer la economía mundial. Pero lo que más me preocupo es que sus organizadores utilizaban un lenguaje militar, hablando de que ocho columnas de hombres avanzaban andando  hacia Madrid, en concreto hacia la estación de Atocha, donde tuvo lugar la tragedia del 11M.

Aun así, desilusionado y preocupado, con la poca dignidad que me queda, el sábado  22M me encontraba en Neptuno disfrutando de una taza de café, cuando empezaron a pasar ciudadanos por el Paseo de la Castellana, ciudadanos y policías, que también había muchos. Desfilaban con la euforia propia de una fiesta, con diferentes banderas, comunistas, republicanas, etc., primero hacia Atocha, luego, a partir de las 5, de Atocha  hacia Colon. Eran grupos muy dispares, algunos incluso con intereses  e ideas enfrentadas, daba la impresión de que lo único que les unía era la lucha por la defensa de  la dignidad, por la defensa de su dignidad,  me hubiera unido a ellos, pero ningún grupo me invito.
Dicha manifestación, los sucesos que en ella se han producido así como declaraciones que han realizado algunos líderes políticos, me ha llevado a realizar las siguientes reflexiones.

1-Las elites gobernantes de la sociedad española han olvidado ya el dramático pasado de España y los 40 años de dictadura.
2- En España se está produciendo una escalada preocupante de la violencia.

3- La manifestación del 22M y los sucesos que en ella ocurrieron ha sido una consecuencia directa de extrañas alianzas que se han producido entre sectores ideológicos muy dispares de la sociedad española.

4-La manifestación fue organizada para dar juego a un grupo de violentos, es decir  para que un  grupo de violentos realizara una demostración de fuerza. Mediante acciones, como no, como el ataque al café Gijón.
5- A pesar de que la policía es utilizada por las elites gobernantes españolas como un instrumento represor, no debemos de olvidar de que la policía junto con el Poder Judicial es también un pilar fundamental de toda democracia. El comportamiento de la policía española no es el propio de una democracia. Unas veces actúan de forma violenta y desproporcionada contra débiles y desprotegidos ciudadanos, contra mujeres, niños y ancianos, que no representan ninguna amenaza, y otras, sus mandos, el Ministerio de Interior, deja desprotegido a un grupo de policías para que un sector de manifestantes violentos les agreda. Dicho de forma clara y coloquial, los mandos policiales vendieron a un grupo de policías, de la UIP,  para que un sector muy violento que participo en la manifestación les pudiera agredir.  

Sin lugar a duda, acertaba Sartre cuando decía que “La violencia es el camino más corto para lograr cualquier fin”, lógicamente, ignoraba que la violencia siempre genera una reacción violenta, la cual puede constituir un problema si aquel que la provoca no está en condiciones de hacerle frente. Hacia la violencia hay principalmente dos tipos de actitudes. Unos grupos de poder, unos ciudadanos, son partidarios de provocarla y utilizarla como medio para lograr sus objetivos, otros más tímidos necesitan siempre un móvil para poder recurrir a ella y utilizarla como medio. ¿Por qué se ha producido un incremento de la violencia en España? ¿Es insensata e irresponsable o por el contrario está siendo provocada por aquellos que tienen el poder en España para desestabilizar el país y poder así justificar un aumento de la represión contra determinados sectores de la sociedad española? ¿Es una casualidad que el incremento de la violencia en España este coincidiendo con un cambio de actitud, de posición, del actual Gobierno de la Federación Rusa en la esfera internacional, o hay algo más? No lo sé, lo que está claro es que el incremento de la violencia no es espontaneo y está siendo tolerado para así favorecer de forma sutil, oculta, anónima,  que se incremente. Por ello, me parece muy acertado que haya habido muchos periodistas que hayan recordado estos días la matanza de los abogados de Atocha para recordar a los líderes políticos que la violencia genera violencia, y aconsejarles que llamen a la calma en sus filas, impongan prudencia en vez de provocación y contengan la violencia.
La utilización de la violencia por ciudadanos, por grupos de poder, por Estados, como medio para lograr objetivos no es algo nuevo. En determinadas épocas de la historia aquellos que se consideraban más fuertes han recurrido a la violencia para imponer su voluntad y, o apropiarse de los bienes, de la riqueza de otros. El imperio Romano invadía países para saquearlos y hacer esclavos a sus ciudadanos. Durante la Guerra Civil española había familias que asesinaban a sus vecinos para quedarse con sus propiedades. Los nazis invadieron países para imponer su voluntad y  para expoliar su riqueza. Recientemente en los Balcanes se produjeron varias guerras que tenían como fin realizar una limpieza étnica con fines económicos. Por tanto no es algo nuevo que aquellos que hoy se sienten más fuertes en España intenten recurrir a la fuerza para logar algún tipo de fin económico. Lo que no sabemos es que consecuencias provocaran, para ellos y para el conjunto de la sociedad española. Lo que está claro es que dichas consecuencias no serán ni buenas, ni positivas, ni pacíficas.

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