domingo, 2 de marzo de 2014

RUSIA DESPIERA A LA NATO CON EL MENSAJE DE: SOLO HA CAMBIADO LA TECNOLOGIA.

A partir de la caída del Muro de Berlín y  con su principal consecuencia, la disolución de la URSS,  sectores de las elites gobernantes occidentales nos dibujaron, previeron, un mundo distinto, en paz, de distensión, de entendimiento entre Estados, de colaboración militar para luchar contra enemigos internos, o enemigos globales a los que de forma falaz se evitaba asociar con un espacio geográfico, es decir con un Estado concreto. Dicha visión equivocada del mundo  desde entonces ha condicionado mucho las decisiones políticas tanto en los EEUU como en la UE. Favoreciendo una equivocada ampliación de la NATO, favoreciendo que se estrecharan vínculos entre familias pertenecientes a las elites gobernantes occidentales y familias dirigentes comunistas de la antigua y disuelta, por lo menos sobre el papel , Unión Soviética, favoreciendo que cambiaran los valores en Occidente, incrementándose la tolerancia con cosas como la violencia como lenguaje  y medio, las violaciones de los derechos humanos y la permisividad ante diferente tipo de ilegalidades y abusos. De repente los antiguos y temidos dirigentes comunistas pasaron a llamarse oligarcas, ricos oligarcas, millonarios, que se movían derrochando su dinero  por las principales capitales de los países que integraban la NATO. Millonarios a los que se les abría todo tipo de puertas en Occidente, se les permitía realizar todo tipo de negocios, fusionándose con ricas  familias dirigentes occidentales.

Mientras muchos dirigentes políticos occidentales ocupaban su tiempo en twittear, en el ciberespacio, el Gobierno ruso ha ordenado una intervención militar en Crimea. De esta forma Occidente, en concreto la antigua NATO,  se ha despertado del falso sueño en el  que la habían sumergido algunos líderes políticos y de opinión,  con interpretaciones  falaces y engañosas de la realidad, con una interpretación equivocada de la evolución del mundo. En contra de lo que decían algunos líderes políticos y analistas occidentales la opción militar sigue prevaleciendo sobre otro tipo de opciones, como lo demuestra los recientes acontecimientos ocurridos en Ucrania, en concreto en la zona de Crimea.  
¿Qué está pasando en Ucrania? Luchas por el poder entre diferentes familias, antiguas familias comunistas de la Unión Soviética, luchas  violentas y no democráticas, apoyadas por sectores de las elites gobernantes occidentales,   que se vienen produciendo desde la denominada Revolución Naranja, 2004, liderada por Víctor Yusenko y Julia Timosenco, esta última condenada por corrupción, la cual ha sido liberada a través de las acciones  violentas realizadas por los grupos políticos de la oposición, han generado un conflicto que la Federación Rusa quiere aprovechar para echar un pulso a Occidente.

¿Es Crimea una región importante para Rusia? Sin lugar a dudas Rusia tiene en Crimea intereses económicos, militares, e intereses debidos a razones puramente sentimentales. Pero dichos intereses no son suficientes para que Rusia ponga en juego sus  relaciones con Occidente, en concreto con la UE y los Estados Unidos.

¿Qué intereses tiene Occidente, en concreto la UE y los Estados Unidos en Crimea, o en la propia Ucrania? ninguno. Tanto la UE como los Estados Unidos se han implicado en el asunto de Ucrania debido a los vínculos que existen entre familias comunistas ucranianas y familias dirigentes, minoritarias,  de Occidente, vínculos e intereses comunes que surgieron, que se fueron creando, a partir de la caída del Muro de Berlín. Pero realmente Ucrania cuenta dentro de la NATO con muy poco apoyo.

¿Entonces por que da la impresión de que Occidente, por el momento ya los Estados Unidos,  está aceptando el pulso de Rusia? Si el Gobierno de los Estados Unidos, a pesar de no tener intereses en la zona,  no reacciona oponiéndose a la intervención militar realizada por el Gobierno ruso en Crimea, su posición como actor internacional quedara  muy debilitada. Lo cual se convertirá a corto plazo en una fuente de conflictos internacionales. Para los miembros de la NATO, también  miembros  de la UE, el asunto todavía es más grave. Un conflicto entre Ucrania y Rusia, o simplemente una guerra civil en Ucrania no solo generaría inestabilidad en las fronteras sino que podría extenderse a otros países. Rusia todavía ejerce mucha influencia en muchos de los países que pertenecieron  a la disuelta URSS y que hoy son miembros de la UE, lo cual representa un enorme riesgo para la estabilidad política y social de  una parte de la UE y una amenaza para la economía del conjunto de la UE.
Suelen decir que no conduce a nada llorar por la leche derramada, pero también es cierto que no aprender de  las lecciones del pasado conduce a repetirlas, por ello creo que deberíamos reflexionar sobre las razones que han provocado que se llegara a esta situación y la responsabilidad que en ello ha tenido Occidente. Como he dicho, lo ocurrido en Ucrania es el resultado de luchas internas violentas y no democráticas por el poder, luchas que se incrementan a partir de la denominada revolución naranja. La responsabilidad en todo este asunto de Occidente, para resumir, de los principales miembros de la NATO, es elevada. Las principales potencias de la NATO nunca debieron apoyar las luchas violentas  realizadas por antiguas familias comunistas ucranianas, como la revolución naranja, que tenían  como único fin sacar del poder, de forma no democrática, a otras familias comunistas pro-rusas. Entre la UE y Ucrania hay una brecha abismal, no solo económica, sino también en cuanto a valores, o mejor dicho en cuanto a los valores que deberían imperar en la UE. Si a ello unimos la enorme dependencia que Ucrania tiene respecto a Rusia, era impensable que Ucrania pudiera a corto plazo romper sus vínculos con Rusia para acercarse más a la UE, a pesar de ello desde la UE, de forma irresponsable, contribuyeron a hacer creer que dicho acercamiento era no solo positivo, beneficioso para Ucrania,  sino posible. Es evidente que desde dentro de la UE sectores de las elites gobernantes, pensando en sus beneficios particulares,  han contribuido a incrementar el conflicto interno de Ucrania.

En mi opinión la intervención militar realizada por Rusia en Crimea, lógica por otro lado, independientemente de cómo evolucione el conflicto que ello genera a nivel interno de Ucrania, va a representar un punto de inflexión en la política internacional, en las relaciones internacionales  y en la forma de ver el mundo. A igual que ocurrió con los  conflictos de los Balcanes, o la guerra de Irak, el asunto de Ucrania va a dar a conocer una nueva distribución internacional  de alianzas y apoyos, tanto políticos como militares.

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