martes, 4 de marzo de 2014

¿TENEMOS O NO TENEMOS MILITARES?

El conflicto que se está produciendo entre un sector de las  elites gobernantes de Ucrania y el actual Gobierno de la Federación Rusa, debemos calificarlo como un conflicto interno de la disuelta, por lo menos sobre el papel, Unión Soviética. Conflicto consecuencia de que las elites gobernantes ucranianas, tanto las que tienen intereses en la Unión Europa  como las pro-rusas,  son partidarias de métodos no democráticos, violentos, para acceder al poder.

Occidente no tiene intereses importantes en Ucrania. Los vínculos entre las elites gobernantes de ese país miembro de la comunista y disuelta Unión Soviética y las elites dirigentes occidentales son mínimos. Cierto es que el Partido Popular Europeo invitara a la próxima Cumbre, que celebrara en Irlanda, a  Yulia Timosenco, dirigente político urcaniana, condenada por corrupción y puesta en libertad mediante las acciones violentas de sus partidarios. Pero que el PP europeo vaya a Irlanda acompañado de esta delincuente ucraniana es únicamente consecuencia de intereses económicos comunes que tienen  un sector del PP europeo y dicho personaje, algo normal si tenemos en cuenta el elevado número de delincuentes e imputados que por ejemplo hay en el Partido Popular español. Las elites gobernantes ucranianas no tienen valores comunes con la UE.
Dicho lo anterior, Occidente y en concreto su imagen militar, la NATO, debería actuar en este conflicto únicamente como observador y prestando ayuda para resolverlo, y digo debería porque el actual Gobierno de la Federación Rusa lo ha impedido al utilizar dicho conflicto como en la época de auge del comunismo, como en la época soviética, para desafiar y amenazar a Occidente, para realizar una demostración de poder contra Occidente, contra la NATO.

El tema de Ucrania está poniendo de relieve tres cosas. Primera, la política aperturista que comenzó en Rusia con el ex presidente Boris Yeltsin ha terminado. Los actuales gobernantes rusos no son como el presidente Yeltsin,  el cual buscaba estrechar lazos con Occidente y democratizar  Rusia. La Federación Rusa, con su actual Gobierno,  vuelve a recurrir a métodos de la era comunista para hacer oír su voz e imponer su voluntad en la política internacional.

Segunda, la irrelevancia de la Unión Europea como actor colectivo en la política internacional es total. Bruselas, la UE, considera que el asunto de Ucrania es el más grave ocurrido en Europa desde la caída del Muro de Berlín, a pesar de ello, para resolverlo   manda a la representante del comunismo inglés, Catherine Ahston, a reunirse con el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, a Madrid, dejando así  flotando en el  aire la duda, desacreditadora para la UE,  de si todo es consecuencia de una improvisación o por el contrario de una malévola y oculta planificación, por qué no decirlo, típica de la era comunista.
Tercera, la desunión que hay entre los miembros de la UE y el cambio de valores tanto dentro de la UE como en los Estados Unidos están debilitando la capacidad de la NATO para dar una respuesta a desafíos, amenazas, y demostraciones de poder de carácter militar  y violentas, como la que en este momento está haciendo el Gobierno de la Federación Rusa. La denominada obamania ha debilitado enormemente la seguridad, la defensa y la capacidad de respuesta del Gobierno de los Estados Unidos, recordemos que frente al  atentado que hace unos meses  hicieron en Boston unos terroristas chechenos, también de la zona de la disuelta Unión Soviética, el Gobierno americano respondió únicamente con silencio y dolor colectivo, con el silencio y el dolor de una nación que había sido golpeada injustamente por el terrorismo proveniente de una zona geográfica que se encuentra a miles de millas.

¿Para qué Rusia está haciendo, en este preciso momento de la historia,  una demostración de poder propia de la era comunista? ¿Qué quiere? No lo sé, acaso  reactivar la guerra fría, provocando que Rusia vuelva a sufrir un total aislamiento por parte de Occidente. El presidente ruso Vladimir Putin ha dicho que no teme al aislamiento de Occidente porque también sería muy malo para el sistema financiero de los Estados Unidos. Y es cierto, pues vivimos en una economía muy interrelacionada, la diferencia es que mientas la economía americana podría aguantar bien las consecuencias de una ruptura de relaciones, para Rusia dicha ruptura significaría hambre para su pueblo y un  incremento de la inestabilidad política y la conflictividad social. Es decir, en un conflicto económico entre Rusia y los Estados Unidos, Rusia tendría mucho más que perder.   

Conocido es que si les das la vaca, luego vendrán por la granja. Por tanto, como ciudadano europeo creo que los ciudadanos de la UE debemos de hacernos la siguiente pregunta: ¿Tenemos o no tenemos militares? Si no tenemos militares, debido a que nuestros gobernantes han descuidado la defensa, debemos de hacer lo que muchos  pueblos se  han visto obligados a hacer  a lo largo de la historia, bajarnos los pantalones. Bajarnos los pantalones y dejar de gastar el dinero público, de los impuestos, en eso que se denomina defensa. Si por el contrario hay, si tenemos militares, y si estos disponen de las capacidades adecuadas, NATO debe de dar una respuesta acorde al desafío y la amenaza del actual Gobierno de la Federación Rusa.

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