miércoles, 9 de abril de 2014

DEMASIADO INFANTILISMO POLITICO EN EL NACIONALISMO CATALAN.

Los juegos de naipes por parejas, además de ser muy divertidos son muy interesantes. Para ganar, no llega con llevar buenas cartas, una buena mano, y jugarlas bien, sino que también es necesario coordinación entre los compañeros de partida, es decir,  que tu compañero te apoye con sus cartas. Por ejemplo, si tu compañero de partida se achica cuando no debe, es decir no te apoya echando una buena carta cuando debe, puede provocar con ello que  se pierda la partida. En la vida real hay numerosas actividades que se asemejan a una partida de naipes por parejas, por ejemplo la actividad política,  el juego político.  Numerosos casos hay en la historia en los que un exceso de avaricia, de ambición, de búsqueda del éxito personal, o simplemente intereses, hace que un líder político, un gobernante, se achique, es decir,  impide la adecuada y oportuna coordinación y apoyo entre aliados, provocando con ello que un proyecto no se pueda  llevar adelante o incluso la derrota en un conflicto.

La petición de autorización para convocar un referéndum  que hoy han realizado tres representantes del Parlamento de Cataluña en el Congreso de los Diputados, así como los apoyos con que ha contado, sin personalizarla, sin calificar a los oradores, me ha parecido confusa, ridícula e infantil políticamente hablando.

Confusa, pues no me ha quedado claro para que quieren que el pueblo catalán vote en un referéndum sobre la independencia,  si no quieren, como han dado a entender,  un enfrentamiento directo con el Gobierno de España. ¿Por qué entonces tanta prisa para que los ciudadanos catalanes se pronuncien sobre la independencia de Cataluña? Ridícula e infantil, pues no se puede calificar de otra forma el acto político de solicitar algo a lo que sabes que te van a decir que no si no cuentas con la suficiente fuerza para presionar. Para poder negociar sobre algo, que es lo que hoy pretendían los representantes nacionalistas catalanes en el Congreso de los Diputados, previamente hay que contar con los instrumentos necesarios para generar un ambiente adecuado para la negociación. Los líderes políticos nacionalistas catalanes hoy han expresado lo que pensaban pero sin que el ambiente fuera el propicio para negociar, no han reunido la suficiente fuerza, no han reunido  los suficientes apoyos tanto nacionales como internacionales, sus aliados si los tienen se han achicado o han pensado que no era el momento oportuno para enseñar sus cartas.
De la exposición de los tres representantes del Parlamento Catalán, he extraído tres reflexiones. Primera, no sé qué piden ni para que lo piden. Con la independencia los políticos catalanes incrementarían sus derechos y poder. ¿Pero que ganarían los ciudadanos? Pasarían a tener más derechos que los españoles, algo que es muy importante, pues si así fuera seguro que   muchos españoles, entre los que me incluyo,   intentarían   emigrar rápidamente a Cataluña. Segunda, no están dispuestos a realizar el esfuerzo y el sacrifico que supondría buscar la independencia a través de lo que se conoce como la vía Kosovo. Tercera, no suman aliados, puede que estén logrando apoyos de la Europa comunista  del este, del mundo árabe-musulmán, o de otros países de lo que se conoce como el sur, pero desde que han puesto en marcha el proyecto de la consulta soberanista no han logrado ningún apoyo institucional del mundo Occidental, algo imprescindible no solo para lograr la independencia sino también para que se habrán determinadas puertas, como por ejemplo la de la UE.
En el debate previo a la votación  la posición del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, así como la del líder del PSOE, han quedado perfectamente claras. El presidente del Gobierno invoco una y otra vez la Constitución, la legalidad vigente, para reservarse el derecho a tomar cualquier tipo de decisión necesaria para impedir no solo la consulta sino la indecencia de Cataluña. Es decir, incluso a recurrir al artículo 8 de la constitución para justificar la intervención de las Fuerzas Armadas para defender el ordenamiento constitucional. La posición del líder de la oposición es similar, aunque más flexible al proponer Pérez Rubalcaba, también una  reforma de la Constitución que satisfaga a los líderes políticos nacionalista catalanes.

En mi modesta opinión, Cataluña solo puede lograr la independencia de dos  formas. Primera,  a través de lo que se ha denominado la vía Kosovo. Lo que me lleva a hacerme las siguientes preguntas ¿Es necesario que el pueblo catalán pague tal elevado precio? ¿Está el pueblo catalán dispuesto  a realizar dicho sacrificio? ¿Qué van a conseguir a cambio los ciudadanos, los miles de ciudadanos catalanes cuyo esfuerzo es necesario pero su vida transcurre al margen de la política? Segunda, logrando un pacto con la Monarquía de los Borbones, de tal forma que aceptándola en Cataluña y pagándole lo que esta exija, los líderes catalanes logren impedir que el Gobierno de España pueda recurrir a la utilización de las Fuerzas Armadas. El resto de opciones que se propongan por parte de los líderes políticos nacionalistas catalanes no será  otra cosa que soñar, un continuo debatir sobre un imposible,  infantilismo político y simple manipulación de los ciudadanos catalanes  con fines electorales. 

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