lunes, 26 de mayo de 2014

ABSTENCIÓN Y EUROESCEPTICOS REDUCEN LA LEGITIMIDAD DEMOCRATICA DEL PE.

La primera lectura que ya podemos hacer del resultado de las elecciones al Parlamento Europeo-2014 es que el mapa político de la Unión Europea se fracciona. Los grandes partidos políticos pierden votos, surgiendo nuevos pequeños partidos y ganando votos partidos de derechas y de izquierdas,  considerados euroescépticos por ser totalmente opuestos al actual proyecto de la UE, partidarios de  políticas totalmente contrarias a las que en la actualidad imperan en la UE. Es evidente que el próximo Parlamento Europeo va a estar constituido por muchos pequeños grupos que van a tener mucha voz pero muy poca capacidad de decisión. España, por ejemplo, estará representada en el próximo PE por 10 fuerzas políticas, de ellas dos, Izquierda Unida y Podemos, respectivamente con  6 y 5 eurodiputados, alrededor del 18% de los votos, dos partidos  de izquierdas, con ideas muy similares, por no decir las mismas,  a la ideología comunista existente antes de la caída del Muro de Berlín, partidos  euroescépticos, cuyos programa políticos e ideologías, casi iguales, es totalmente contraria al actual proyecto europeo.

El resultado de las elecciones al Parlamento Europeo- 2014 no podía haber sido más expresivo. Pues si a la elevada abstención, de alrededor de un 56%, sumamos los votos de los partidos considerados euroescépticos, de izquierdas y derechas, es decir, contrarios al proyecto de la UE, es evidente que los ciudadanos europeos se han pronunciado a través de las urnas dando un tajante no a la actual UE. Los ciudadanos europeos, unos por unas razones, otros por otras, a veces muy diferentes, no apoyan mayoritariamente, en algunos Estados llegando al 70% de los votantes,  el actual proyecto de la UE, lo rechazan o simplemente no les interesa.
Hasta ayer  la UE tenía  un enorme déficit democrático, es decir, desde sus instituciones se adoptaban decisiones completamente contrarias a lo que deseaba la gran mayoría de los ciudadanos europeos. A partir de hoy, repito, si a la elevada abstención sumamos el voto de los euroescépticos, la UE también carece de legitimidad democrática. A partir de hoy cuando se adopte una decisión en la UE, en concreto en el Parlamento Europeo, un elevado porcentaje de los ciudadanos europeos pensaran: están decidiendo sobre nosotros, sin nosotros y contra nosotros, es decir, en contra de nuestras ideas e intereses.

Desde la firma del  tratado de Maastricht, en 1992,  el proyecto de la UE ha estado únicamente liderado por las elites gobernantes europeas, ignorando estas en su diseño y construcción los intereses y los deseos de la gran mayoría de los ciudadanos europeos. Desde entonces la UE se ha convertido en un proyecto construido únicamente para satisfacer los intereses de las elites, de unas elites cuya imagen, cuya representación, es eso que se denomina la clase política europea, por ejemplo, esos  751 nuevos eurodiputados que  pasaran a constituir el nuevo Parlamento Europeo. Dirigentes políticos, 751 eurodiputados, que desde hoy tendrán un nuevo empleo en la UE, muy bien pagado,  a pesar de que muchos de ellos no van a lograr nada para sus votantes durante los 5 años para los que han sido elegidos.
De europeizar soluciones, de ser la solución a los problemas nacionales, la UE ha pasado a europeizar los problemas. La UE se ha convertido con muchas de sus políticas, y así es percibida por la gran mayoría de los ciudadanos, en una fuente de problemas para los Estados miembros, para las sociedades de los diferentes Estados. Los dirigentes de la  UE han mirado mucho hacia fuera, realizando políticas de ayuda al desarrollo, abriendo sus puertas a la inmigración y los productos de terceros países, apoyando la defensa de los derechos humanos en terceros países, pero a la vez hacían  caso omiso a  lo que ocurría en el  interior de la UE y a la opinión mayoritaria de los ciudadanos. Ignoraban como sus políticas perjudicaban  las economías nacionales, el mercado laboral de cada Estado, reducían la calidad de vida de los ciudadanos e incrementaban la conflictividad social y la inseguridad ciudadana. No tenían en cuenta  que los ciudadanos en muchos estados miembros se oponían a la actual política de inmigración, se oponían a la entrada de trabajadores de terceros países para los que no existía empleo. No tenían en cuenta  que en muchos Estados miembros los ciudadanos se oponían mayoritariamente a que  se favoreciera y promoviera  la islamización de la sociedad europea, debido a lo cual muchos ciudadanos se vieron  y se ven obligados a renegar de su cultura cristina en beneficio de una falsa integración y una equivocada interpretación del principio de tolerancia. Los dirigentes de la UE miraban hacia fuera preocupándose en  defender los derechos humanos en terceros países, pero a la vez  permitían  que en el seno de la UE, que en muchos Estados miembros, como por ejemplo en España, se cometieran todo tipo de abusos,  violaciones de los derechos humanos, represión judicial y policial, detenciones ilegales, prácticas de medicina punitiva, etc. Hoy los ciudadanos europeos,  cansados de ser ignorados,  cansados de no participar en el  proyecto de construcción de la UE,  cansados de la falsa que representa la UE, han ignorado mayoritariamente a  la UE, absteniéndose, más del 55% de los votantes o dándole su voto a partidos políticos euroescépticos, reduciendo así la legitimidad democrática del proyecto europeo.

La economía lo es todo, si hay buenos manjares sobre la mesa los ciudadanos están dispuestos a guardar silencio. Como dijo recientemente el ex secretario general de la OTAN , Javier Solana, la UE tiene tres graves problemas, que son empobrecimiento, desempleo, y desigualdad, es decir, tres consecuencias de una nefasta política económica que está provocando que no haya ya suficientes manjares en la mesa, y ello ha provocado que los  ciudadanos europeos hayan masivamente roto su silencio para privar de legitimidad democrática al Parlamento Europeo, favoreciendo  la entrada en dicha institución a partidos políticos que se oponen de forma clara al proyecto europeo ¿Qué va a pasar ahora? ¿Cómo va a afectar el resultado de las elecciones al futuro de la UE?  ¿Van a seguir los dirigentes de la UE  ignorando a los ciudadanos? ¿Van a seguir con las mismas políticas? Van a seguir con la misma política económica,  con la política de  libre circulación de bienes, capitales y personas tan dañina para las economías nacionales y sus mercados laborales. Van a seguir con la misma política de inmigración a pesar de que  hay claros indicadores de que la UE no tiene ya capacidad para absorber más mano de obra inmigrante. Van a seguir favoreciendo la islamización de la UE, la cual es rechazada mayoritariamente en muchos y representativos Estados miembros.  Van a seguir los dirigentes de la UE permitiendo que en su territorio exista represión judicial y policial y se cometan violaciones de los derechos humanos.  
Una equivocada visión de la evolución del mundo de  muchos de los líderes y dirigentes de UE provoco que desde la firma del Tratado de Maastricht la UE  se marcara objetivos demasiado ambiciosos, imposibles de alcanzar o que hoy constatamos que fueron totalmente equivocados. Por ejemplo, muchos eran los líderes europeos que hace años defendían que la UE debía tener un política de defensa independiente de la OTAN, hoy comprobamos que ello solo ha contribuido al debilitamiento de la OTAN y a que la UE no disponga de las necesarias capacidades militares para defender sus intereses y hacer oír y respectar su posición en la esfera internacional. La dependencia energética del gas natural proveniente del este de Europa, es decir de la órbita de la Federación Rusa, dependencia que no existía en el 92, es otro ejemplo. La UE de los 15 para poner ampliarse e integrar a nuevos miembros, así como para ser aceptada en otras regiones del mundo renegó de muchos de sus principales valores, lo cual ha favorecido sino provocado que la UE haya entrado en una situación de declive económico e irrelevancia internacional.

El resultado de las elecciones al Parlamento Europeo expresan que el actual proyecto de la UE no es apoyado por la mayoría de los ciudadanos y por tanto no tiene ningún futuro a largo plazo. La actual UE es demasiado grande no para caer sino para decidir,  para poder adoptar decisiones de forma conjunta sobre temas importantes, como es la política de defensa y seguridad y la política exterior. Hoy más que ayer al haberse fraccionado todavía más el mapa político de la UE. Por ello, en mi modesta opinión, la UE debe desandar, sino totalmente si en gran medida,  el equivocado camino recorrido desde el 92, entre otras cosas fortaleciendo los Estados-nación, pues la única forma de que la UE recupere su fuerza, su poder económico, la posición que le corresponde en la esfera internacional,  es estando constituida por Estados fuertes capaces de liderar una política de defensa y seguridad y una  política exterior, comunes.

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