martes, 17 de junio de 2014

PERJUDICIAL EXCESO DE VOCACIÓN POLÍTICA.

Al legalizarse y permitirse el pluralismo político en España con la entrada en vigor de la Constitución de 1978, y sobre todo a partir del 82, cuando comienza a gobernar el PSOE, en España se conformó una estructura de partidos políticos, que podríamos considerar idónea, aceptable. Salvo alguna excepción, los partidos políticos que existían lo hacían porque sus líderes tenían algo diferente que decir, que proponer a la sociedad. Existían porque tenían  ideas distintas, una ideología diferente. 

Hoy, alrededor de 35 años después, esa estructura no solo se ha fraccionado en función de intereses y no de ideas políticas, sino que sufre un proceso de descomposición que afecta principalmente y lógicamente a los partidos más grandes, a los que constituyen  lo que se conoce como bipartidismo, PP y PSOE, aunque no solo, pues otras fuerzas políticas también se han visto fuertemente afectadas. Surgiendo en la sociedad española pequeños partidos políticos que no tienen capacidad para resolver los problemas de los ciudadanos, en el mejor de los casos, lo único que podrán  es darle mayor visibilidad. Pequeños partidos políticos, que en muchos casos, como es el de Podemos, proponen soluciones imposibles, populistas y demagógicas, arcaicas, que no han funcionado en el pasado, y que no han triunfado en ninguna democracia con éxito y de calidad.

La democracia española es una democracia de muy baja calidad, de mínimos, en la que se permite el pluralismo político y que los ciudadanos ejerzan su derecho al voto, pero  con muchos déficits. En mi opinión una democracia de calidad requiere en primer lugar que haya una efectiva y real separación de poderes. No solo de los definidos por Montesquieu, sino también de otros. Por ejemplo, es importante que el poder económico no sea homogéneo ideológicamente hablando, es decir, que haya grupos de poder económico, lobbies, que apoyen las diferentes ideologías, alternativas, que defienden los distintos partidos políticos. El Poder Judicial no debe estar sometido y  condicionado por otros poderes, ni políticos, ni facticos, ni económicos, como ocurre en España, anulándose así para asuntos importantes  la  independencia  e imparcialidad del Poder Judicial, es decir, anulándose lo que se denomina el Estado de Derecho.

En segundo lugar, es necesario preparar a la sociedad, tanto a sus elites, como a los ciudadanos en general para la democracia, en el conocimiento de esta forma de gobierno. La democracia representa ante todo respecto a la legalidad vigente, a las leyes, y su defensa. En España los partidos políticos invocan la defensa de la legalidad vigente, la Constitución, etc., únicamente para argumentar frente a las reivindicaciones nacionalistas. En España las elites gobernantes no respectan ni defienden las leyes vigentes. Por ello, resumiendo, España es un país en el que hay represión policial y judicial, un país en el que se ordenan detenciones ilegales. España es un país en el que se producen  flagrantes violaciones de los derechos humanos, España es un país en el que se tortura y hay terrorismo de Estado.
En un  sistema democrático de gobierno  todos los ciudadanos deben tener  derecho a participar en la actividad política ejerciendo su derecho al voto, pero es importante que también los ciudadanos y principalmente sus elites comprendan que democracia no implica que todo ciudadano deba tener derecho a un cargo público. Ese, el derecho a gobernar, es un derecho reservado para los elegidos, y nunca mejor dicho, para los elegidos en las urnas. Aunque  algunos dirigentes políticos transmitan lo contrario, en la sociedad española  no ha crecido el deseo colectivo  de participación de los ciudadanos en la actividad política, la gran mayoría de los ciudadanos está en otra cosa, y solo participa ejerciendo su derecho al voto, ni desea hacerlo de otra forma. Cosas como el Movimiento 15M, las Marchas por la Dignidad, etc., movilizaron relativamente a un número muy pequeño de personas. Pero por el contrario  ha crecido desmesuradamente el número de personas que desean vivir de la actividad política, el número de dirigentes políticos. Ello está contribuyendo sin lugar a dudas a la descomposición de los partidos políticos, incluso a los que gobiernan en algún sitio, Administración central, autonómica o municipal, pues en tiempo de crisis  también el número de asesores, es decir, la capacidad de dar trabajo en las instituciones del Estado,  es limitado.

Además es necesario que los ciudadanos estén preparados para saber a quién deben votar. Los líderes políticos les dicen a los ciudadanos vótame pues con tu voto, con el voto de muchos como tú, yo seré más fuerte, gobernare. Pero el ciudadano antes de votar deber valorar como le va a afectar que gane una fuerza política u otra. Un ciudadano puede votar a un partido político porque se da una o más de las siguientes tres razones: Porque defiende sus ideas, porque defiende sus intereses o porque ofrece soluciones a sus problemas. Elección no siempre fácil la de a quién votar pues puede darse que el partido con el que un ciudadano se identifica ideológicamente no sea el más idóneo para solucionar sus problemas, o incluso los pueda incrementar  con sus políticas. De ahí viene lo que se conoce como el voto útil, motivación para votar que en España parece que ha descendido provocando junto a lo que se conoce como desafección política, también en aumento,  que los grandes partidos políticos, PSOE y PP, hayan perdido muchos votos,  incrementándose a la vez  la abstención.
Hablar en estos momentos en España de política obliga a hablar de dos temas. De un PSOE que tiene problemas para elegir líder y del fenómenos de  Podemos. El triunfo de Podemos es inexplicable. A las movilizaciones que organizaban sus líderes acudían un número muy pequeño  de ciudadanos. Curiosamente ha crecido en número de votantes pero no en el de militantes y  seguidores. Evidentemente el fenómeno de  Podemos, su éxito, se debe a una excelente operación de marketing político realizada y pagada  por entes de poder todavía ocultos, desconocidos para la opinión pública, pues la propaganda televisiva es muy cara. Campaña de marketing político a través de la cual de forma brillante los líderes de Podemos han sabido canalizar el descontento, la indignación,  de unos ciudadanos, cuyos problemas no compartían,  atrayendo su voto hacia un proyecto imposible. El problema ahora es que  Podemos no tienen capacidad, hoy por hoy,  para resolver los problemas de sus votantes, aun mas, puede provocar con sus actuaciones que estos se agraven e incrementen. Además, Podemos es una organización política poco democrática. Aunque soy de la opinión de que el verdadero liderazgo político se construye siempre de arriba a abajo, es decir, el líder expone sus ideas, sus propuestas, sus alternativas y los ciudadanos las rechazan o las apoyan, adhiriéndose a ellas   como militantes, como simpatizantes apoyándoles de alguna forma o simplemente como  votantes. Digo que Podemos es una organización antidemocrática porque se ha estructurado, se ha repartido el poder en esa organización, únicamente en función de la titulación, de los méritos académicos, de sus miembros, llevándonos a épocas del pasado en que el saber era la principal fuente de poder político. Y la democracia no es eso, en democracia el poder en una organización, el poder político de un Estado,  insisto, se reparte en función de los votos y no en función de los méritos académicos. Nunca pensé que cosas como el Movimiento 15M fuera espontaneo, y cada vez hay más evidencias de que los impulsores financieros y los líderes de Podemos fueron sus organizadores desde el primer momento. Algo que no es nada malo, sino mención de admirar, y de estudiar, pero que deja al descubierto la hipocresía y el cinismo de su líder Pablo Iglesias: ¿Qué causa la indignación de este profesor de Universidad? ¿Acaso quería sustituir a Carrillo en el puesto de rector de la Complutense? ¿De qué libertades o derechos le ha privado lo que el acertadamente denomina la casta política? ¿Qué represión ha sufrido de los poderes del Estado? etc., etc., etc.

En el lado contrario está el PSOE, partido político en el que por ahora ni lo que se conoce como el aparato, Ferraz, ni alguno de sus dirigentes, han sabido utilizar el marketing político para lograr hacerse con el liderazgo del partido. Un exceso de transparencia interna de un partido político,  como la que hay en el PSOE, no contribuye a que los ciudadanos vayan a dar más votos a ese partido, y si en cambio puede contribuir a desgastar  tanto a los candidatos como al partido en su conjunto dando a conocer la falta de unidad, de cohesión y por tanto de falta de fuerza para resolver los problemas de los ciudadanos. Muchos ciudadanos han dejado de votar al PSOE porque responsabilizan a sus líderes de sus problemas, a unos líderes que ven que no les afecta la crisis, y han dejado de darle su voto. La pérdida de votos ha provocado la pérdida de poder del PSOE, teniendo ahora menos cargos para repartir, y ello como es lógico está provocando en el PSOE desunión y enfrentamientos internos.  Es evidente que miembros de las nuevas generaciones del PSOE, motivados por una excesiva ambición, por unas excesivas ansias por llegar rápido a puestos importantes del partido, están contribuyendo a debilitar y desunir a la fuerza política que es en este momento la única alternativa posible a gobernar España, algo que dificulta notablemente la elección de un nuevo líder.
En el PP ocurre algo similar. Cuando estaba en la oposición estuvo a punto de saltar por los aires en el Congreso de Valencia (2008) donde volvió a salir elegido como líder el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Ganar las elecciones en el 2011 y entrar a gobernar lo ha cohesionado, temporalmente, y es que nada une tanto como tener el poder, gobernar y tener la capacidad para repartir cargos públicos, puestos de asesor  y recursos públicos, aun así también ha tenido escisiones, Foro Asturias, Vox, etc.

Para que España pueda llegar a ser una democracia de calidad lo primero que es necesario es la regeneración y el fortalecimiento del Poder Judicial para que este pueda hacer que el Estado de Derecho sea una realidad que ampare a todos los ciudadanos, administrando justica y obligando a cumplir las leyes respectando el principio de igualdad ante la ley. Pues es el Poder Judicial, un PJ fuerte, independiente, imparcial y justo, el único que puede forzar la regeneración de los partidos políticos y eliminar la corrupción de las instituciones del Estado.
Además, en mi opinión, los partidos políticos deben cambiar su funcionamiento interno. Hay demasiados políticos profesionales deseosos, interesados, en vivir de la actividad política. En mi opinión la existencia de cosas como las organizaciones de juventudes de los partidos no hacen ningún bien a la democracia pues  contribuye a despertar, fomentar e impulsar, la vocación política en demasiadas personas, dirigentes políticos, que quieren vivir del Estado, que quieren ocupar un cargo público. Si los partidos políticos convirtieran en dirigentes a personas que previamente tengan  una actividad laboral, a lo mejor ello contribuía a que los políticos no fueran tan reacios  a dejar la actividad política y también, a que no hubiera tanto interés por entrar en política. En mi opinión la actividad política debería ser una actividad principal únicamente para aquellos dirigentes políticos que ya han obtenido un cargo público a través de las urnas, para el resto debería de ser una actividad secundaria.  En mi opinión el Estado podría contribuir a cambiar el funcionamiento interno de los partidos cambiando la forma de elección democrática de los representantes políticos, algo que creo que deberían estudiar los expertos al objeto de hacer propuestas.

El fraccionamiento del mapa político español, como se suele decir a la italiana, es ya una realidad, seguramente tenga algo positivo, yo no lo veo. En mi opinión solo va a contribuir a dificultar la gobernabilidad democrática de España y con ello a dificultar la solución de importantes problemas que tiene la sociedad española.

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