martes, 3 de junio de 2014

EL REY ABDICA, PERO EL PRINCIPE ESTA ALLÍ.

El rey Juan Carlos fue proclamado Rey el 22 de Noviembre de 1975, dos días después de morir el general Franco,  de acuerdo a la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado español de  1947, pasando a ocupar desde entonces su familia, la Casa Real de los Borbones, la Jefatura del Estado con carácter hereditario. En aquel momento había en España un ambiente de elevada incertidumbre y profundo miedo. Miedo a lo nuevo, a los que venían, a que lo hicieran con intenciones revanchistas, vengativas. Y también miedo a los que tenían que irse, en concreto a que los militares, que tenían capacidad para ello,  pusieran obstáculos a la democratización de España.

Hoy, casi 40 años después, el Rey ha anunciado que abdica. Durante estos 39 años España se ha modernizado enormemente, y numerosos procesos electorales se han realizado sin que se produjera ningún incidente de importancia. A pesar de ello, el ambiente que hoy vivimos en España, salvando las distancias, es muy parecido al del 75: incertidumbre, miedo y el proceso de sucesión a la Corona se realizara, de acuerdo a la Constitución, sí, pero sin contar con la  voluntad de la mayoría de la sociedad española.
Incertidumbre generada por una serie de preguntas de complicada y nada clara respuesta. Cito algunas: ¿Cómo será el próximo Rey al que los ciudadanos no tendrán posibilidad  de elegir? Sabemos que defenderá los intereses de los empresarios monárquicos, pero por ejemplo ¿Con que países deseara que España estreche relaciones y con cuales no? ¿Permitirá que desde la Casa Real se realicen actividades ilegales como ocurrió con el caso Noos? De igual forma hay numerosas preguntas sobre la abdicación, por ejemplo,  ¿Por qué el rey Juan Carlos abdica en este preciso momento, está cansado, a pesar de que reina pero no  gobierna, o eso dicen, y por tanto su papel es puramente simbólico, o hay otros motivos?

El secretario general del PSOE, Pérez Rubalcaba, ha presentado su dimisión, y ello ha abierto una crisis dentro de su partido, pues sus dirigentes se ven  incapaces  de elegir a un nuevo líder. El Rey de España abdica, pero para bien o para mal de todos los españoles, su sucesión no abre  en la Casa Real  ninguna crisis, pues el Príncipe estaba en la Zarzuela precisamente para eso. Una de las ventajas de la monarquía frente al funcionamiento democrático de otro tipo de instituciones es que siempre procuran tener clara la sucesión.
En mi opinión la monarquía parlamentaria es una  forma de gobierno, un modelo de Estado, totalmente incompatible con la democracia, únicamente conviven como lo hace el agua y el aceite en un mismo recipiente, sin mezclarse, sin beneficiarse un elemento de las características del otro. Este o no subordinado el Rey al poder Ejecutivo, es evidente que no es democrático que la Jefatura del Estado se le otorgue a una familia con carácter hereditario. Aún más, en mi opinión la monarquía impide el desarrollo democrático y provoca que la democracia sea imperfecta. Por tanto, debemos de preguntarnos ¿Por qué en España tenemos como forma de Gobierno una monarquía? ¿Es útil, es necesaria, o simplemente es una imposición? Evidentemente en España tenemos una monarquía parlamentaria como forma de gobierno simplemente porque es una imposición de un sector de las elites de poder de la sociedad. Si la Monarquía de los Borbones no tuviera el apoyo de los militares, evidentemente España seria, ya desde el 75, otra cosa, tendría otra forma de gobierno, encuadrada en lo que se conoce como república. No quiero con ello decir que considere que la monarquía no es, hoy por hoy, conveniente, seguramente  sea conveniente para evitar reacciones no deseadas de aquellos que apoyan a los Borbones, inestabilidad política, etc. Es decir, el miedo es la única razón que permite sobrevivir a la monarquía como forma de gobierno en España.

A pesar de no  ser monárquico, la abdicación del rey Juan Carlos me parece muy inoportuna y preocupante. Preocupante porque considero que se debe no a cansancio, no a presiones de grupos republicanos, sino a intrigas palaciegas, a presiones de grupos, no solo españoles,  que ejercen poder desde dentro de la institución de la Monarquía o esperan ejercerlo si el príncipe Felipe es proclamado Rey.
España ha evolucionado mucho y positivamente en los últimos 39 años, su modernización es indiscutible, claro está que no sabemos que España habría hoy si en el 75 se hubiera instaurado una república, tal vez una España con una democracia de mayor calidad, en la que los ciudadanos tendrían más libertades y derechos. Lo que está claro es que durante estos 39 años la Casa Real  de los Borbones ha cometido muchísimos errores, por algunos de ellos están imputados miembros de la Casa Real,  y también ordenado numerosos abusos. La Casa Real  ha mordido mucho a los ciudadanos, ha obligado a muchos ciudadanos a ponerse, a ponernos, de rodillas,  tanto que hoy una inmensa mayoría de los ciudadanos son contrarios a que España tenga como  forma de gobierno una  monarquía, es decir, a que los Borbones ejerzan con carácter hereditario el control de la Jefatura del Estado.

En mi opinión la sociedad española, los ciudadanos, deberían de poder expresarse en un referéndum sobre si desean que el príncipe Felipe sea proclamado Rey de España o no. Pero las elites gobernantes que controlan el Congreso de los Diputados no lo van a permitir, a lo mejor acertadamente, pero no democráticamente, pues en toda democracia la soberanía reside en el pueblo y este debe de poder decidir sobre cosas tan importantes como es el tipo de Estado.
Considerando que la posición mayoritaria en la sociedad española es de rechazo a la monarquía como forma de Estado, creo que la clase política debería de abrir un debate sobre cuál debe ser el papel institucional del próximo Rey, con el objetivo de reformar en un futuro no lejano y oportuno el Titulo II de la vigente Constitución. En mi opinión el príncipe Felipe como muestra de generosidad y en beneficio de la concordia entre todos los españoles,  antes de ser proclamado Rey, debería comprometerse a aceptar la reforma del Título II en tres aspectos que me parecen importantes: Renunciar a ejercer el mando supremo de las Fuerzas Armadas, Renunciar a ejercer el poder que la Casa Real ejerce dentro del Poder Judicial, y aceptar que en la sucesión a la Corona no haya discriminación por razón de género.

No hay comentarios: