viernes, 27 de junio de 2014

¿QUIEN TEME LA REPUBLICA? ¿POR QUÉ?

La reciente proclamación de Felipe VI como Rey de España ha intensificado en la sociedad española la discusión entre Monarquía y Republica. ¿Qué diferencia hay entre una Monarquía y una República? En una Monarquía el poder está en la Aristocracia, en una aristocracia, conjunto de familias, que apoyan a la Monarquía y son a la vez protegidas por esta, y dicho poder es  inamovible. En cambio en una República, además de todo eso de la soberanía popular, el poder está en los partidos políticos, en la casta política, permitiéndose una mayor movilidad.

Que es una Monarquía está claro. Una Monarquía se caracteriza porque el poder del Estado emana desde arriba hacia abajo, desde una persona, el monarca, el soberano,  que lo recibe con carácter hereditario, por pertenecer a una determinada Casa Real, familia. Siendo el Rey, la institución de la Monarquía, la  que legitima el poder de otras  instituciones y personas. La propia Constitución española en el Titulo VI dice “La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey” lo que viene a dar a entender que el Rey, únicamente el Rey,  legitima la actuación del  Poder Judicial. Incluso la Constitución recoge que sería el Rey el encargado de declarar la guerra, de dar legitimación a la declaración de guerra decidida por las Cortes Generales.  La Monarquía es algo arcaico, no compatible con la democracia. Tan arcaico que desde el siglo XVIII no se permite que surjan nuevas Casas Reales en el mundo.
Pero ¿Que es una República? La respuesta es más compleja. Toda Republica requiere de la democracia, de la aceptación de que la decisión de la mayoría, siempre que esté dentro de la legalidad vigente, debe ser respectada. Una de las definiciones que se dan de Republica es “Sistema de gobierno en el que el poder reside en el pueblo” Todos sabemos que es mentira, el poder, el poder del Estado,  lo tienen los partidos políticos, la casta política, una casta cerrada, en la que es muy difícil ser aceptado. Cuyos miembros son elegidos cada cierto tiempo por el pueblo, por el conjunto de los ciudadanos, para gobernar, para dirigir y controlar las instituciones. Para dirigir y controlar poderes que incluso son ajenos a la actividad política, como es el Poder Judicial. Pero la Republica, como forma de Estado, es también  la manifestación más alta de igualdad en una sociedad. La Monarquía por definición, al considerar que una familia hereda una determinada posición, rol, en la sociedad, nada más y nada menos que la Jefatura del Estado, así como  privilegios y derechos inherentes a dicho cargo, anula por completo el principio de igualdad, diferenciando a una familia del resto de familias de la sociedad de un determinado Estado. Es evidente que en una República, incluso con lo cerrada que es la denominada casta política, el poder es mucho más abierto y  accesible que en una Monarquía.

La Monarquía siempre representa un anacronismo dentro de un sistema de gobierno democrático. Para hacer posible la convivencia entre Monarquía y Democracia, y sobre todo por el temor a que el cambio de Monarquía a Democracia generara inestabilidad y conflictos internos, nacionales, la clase política elaboro el instrumento político de la Monarquía Parlamentaria. Cuyo funcionamiento se basa en que en el papel, en la Constitución, etc., se dice que el Rey reina pero no gobierna, pero luego  la elite gobernante de forma tácita acepta el poder del Monarca, acepta que gobierne y decida sobre temas importantes que afectan al Estado y a la sociedad.
La Monarquía representa un anacronismo dentro de un sistema de gobierno democrático, además es algo de otra época, desde el siglo XVIII no se permite que surjan nuevas Casas Reales, a pesar de que en nuestra época hay familias que tienen mucho más poder que muchas Casas Reales. Yo me pregunto ¿Qué se diría en  el mundo si en nuestra época una familia  decidiera constituirse en Casa Real? Qué pensaría el mundo, qué pensarían los españoles, si por ejemplo, la familia Bush, una familia que ha ocupado la Casa Blanca dos veces, decidiera convertirse en Casa Real y reclamar, por ejemplo, la Jefatura del Estado de Tejas. Evidentemente el rechazo internacional seria total. En cambio la proclamación de Felipe VI como Rey de España se considera un acto político dentro de la normalidad simplemente por el hecho de que es una familia que durante siglos ha logrado mantenerse en el poder sometiendo al resto del pueblo español.

La proclamación de Felipe VI ha conducido a España a una situación carente de toda racionalidad. Por ejemplo, si mañana por alguna razón Felipe VI falleciera, de acuerdo a la Constitución, la Jefatura del Estado seria asumida por su hija la princesa Leonor, una niña de 9 años, nombrándose una Regencia, que recaería sobre su madre, la reina Letizia, es decir, que la Jefatura del Estado pasaría a estar representada y dirigida por lo que desde la Corte llaman una plebeya. Es decir, una plebeya,  la reina Letizia, considerada entre otras cosas como atea y partidaria del aborto, pasaría a recibir los máximos honores de la cúpula de   Iglesia Católica española y  a tener el mando supremo de las Fuerzas Armadas. Además, para más inri sería la encargada de cosas como declarar la guerra. Toda una completa irracionalidad no propia de un Estado democrático y moderno.
En mi opinión la Monarquía, mas allá de la utilidad que pueda tener para garantizar la estabilidad de España, al lograr, no arbitrar, sino imponerse sobre otros poderes de la sociedad española gracias a contar con el apoyo y respaldo de las Fuerzas Armadas, es una institución ajena a nuestros tiempos, e incompatible con la democracia. Una institución que genera desigualdad entre los españoles, al ser la familia de los Borbones heredera de un rol social, con una serie de derechos y privilegios, entre ellos el de dedicarse a  poner sellos,  superior al resto de familias de la sociedad española. El caso Noos está poniendo en evidencia una de las desigualdades más importantes, la falta de igualdad ante la justicia. Que el fiscal competente, Pedro Horrach, pida la desimputación de Cristina de Borbón es una claro ejemplo. Que el Ministerio Fiscal actué encontrar de la decisión de un Juez para defender a alguien acusado de haber cometido un  delito, a un imputado, es algo insólito, sin precedentes, constituyendo una anormalidad judicial. Sin conocer ni siquiera mínimamente el Código Penal Español, es indiscutible que si una persona es dueña de una empresa, de cuyos ingresos se beneficia, es responsable de todas las actividades ilegales que desde ella se realicen, a no ser claro está, que en el momento de realizarse dichas actividades dicha persona estuviera por alguna razón incapacitada para poder decidir. Si Iñaki Urdangarin hubiera realizado actividades que la Casa Real y su esposa la infanta Cristina no conocieran en este momento no disfrutaría de su apoyo. La infanta Cristina se hubiera separado y la Casa Real no estaría presionando para que a aquel que se dedicaba a poner sellos, Urdangarin, le quiten el sello de imputado, y evitar así que le pongan el de condenado.
Es evidente que la Casa Real, los Borbones, han elegido mal a los consortes. Lo que la Corte denomina los plebeyos han sabido integrarse rápidamente, Iñaki Urdangarin, poniendo sellos y cobrando impuestos de forma paralela a la Hacienda Pública. Pero no solo, todavía no sabemos a qué actividades se dedica, en su tiempo libre,  la actual reina Letizia, por si acaso, como se suele decir, aprovechando que el Duero pasa por Valladolid, la han aforado, aforamiento con el que no contaba la reina Sofia, ni fue necesario. 
La Monarquía Española  no es  solo una fuente de desigualdad en la sociedad española, sino también de represión. Desde la institución de la Monarquía, desde la Casa Real, se ejerce represión judicial, policial, etc., contra muchos españoles y se ordenan o apoyan numerosos abusos y violaciones de los derechos humanos que se comenten en la sociedad española.
Tal vez no sea el momento idóneo para cambiar el tipo de Estado, es decir para instaurar una Republica en España, pero si es urgente y necesario, en mi opinión, reformar el papel institucional de Casa Real. En una democracia el mando supremo de las Fuerzas no debe recaer con carácter hereditario en una familia. Mientras la Casa Real ejerza el mando supremo de las Fuerzas Armadas, el cambio a Republica será imposible. De igual forma la Casa Real debe de renunciar al poder, la injerencia, que ejerce dentro del Poder judicial.
Según la RAE una definición de republica es “Lugar donde reina el desorden” Evidentemente sectores de la sociedad española piensan eso, creen que instaurar la Republica supondría el derecho a cosas como ocupar propiedades, viviendas, fincas, etc.,   de otras personas, asaltar supermercados, atacar símbolos cristianos, nacionalizar, permitir el incremento de la inseguridad ciudadana, etc. Por tanto en mi opinión, para que en España se pueda instaurar una República es necesario previamente  un ambiente caracterizado por tres cosas. Fuertes instituciones, entre ellas el Poder Judicial. Partidos políticos fuertes, capaces de gobernar con mayoría absoluta haciendo cumplir las leyes, es decir bipartidismo. Y tercero, unas Fuerzas Armadas favorables a dicho cambio y cuyos mandos sean partidarios no de desestabilizar España sino de mantener el orden. Sin estos tres elementos la nueva República española seria únicamente un lugar en el que reina el desorden.

Tal vez no sea el momento adecuado para que el cambio de Monarquía a Republica se produzca en España  de una forma sosegada, sin generar inestabilidad y conflictividad social. Pero trabajar  en España por la democracia, por la libertad, por la defensa de los derechos humanos implica trabajar por instaurar una Republica, implica trabajar para que los Borbones dejen de ocupar la Jefatura del Estado y se la entreguen al sistema democrático, pasando está a estar ocupada por un representante elegido por los ciudadanos,  democráticamente, o desapareciendo, pasando España a tener únicamente un presidente del Gobierno democráticamente elegido.
Mientras en España siga habiendo un Monarquía no habrá  una democracia de calidad, ni justicia, ni igualdad, ni se garantizara la defensa de los derechos humanos, solo habrá opresión. Opresión que acabara hundiendo poco a poco la economía española, al crear una sociedad en la que no hay confianza ni colaboración. Los españoles debemos trabajar por instaurar en España una República, y ello requiere una serie de pasos sucesivos, el primero, sin lugar a dudas, el de lograr que la Casa Real de los Borbones renuncie a ejercer el mando supremo de las Fuerzas Armadas, y se lo entregue a quien legítimamente le corresponde, sus mandos orgánicos y el presidente del Gobierno, democráticamente elegido.

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