sábado, 23 de agosto de 2014

¿ES NECESARIA UNA POLÍTICA DE FRONTERAS CERRADAS?

El fenómeno de la inmigración no es algo nuevo, a lo largo de la historia de la humanidad ha habido siempre movimientos migratorios, incluso hay países, como los Estados Unidos, que son fruto de la inmigración. Pero el fenómeno de la migración  es en nuestra época distinto al de otras debido  a las características de la inmigración, en concreto a dos de ellas. Primera, los efectos negativos de la inmigración están provocando en los países de destino un fuerte rechazo de los nativos  hacia la población inmigrante, incrementándose la corriente de opinión favorable a limitar drásticamente la entrada de nuevos inmigrantes. Segunda, un crecimiento importante de la población inmigrante, lo que se conoce como la diáspora, está provocando en algunos países de acogida cambios demográficos con capacidad de influir en las decisiones políticas aprovechándose del funcionamiento del sistema democrático, dando lugar a lo que se conoce como la dictadura de las minorías. En este aspecto los Estados Unidos son también un claro ejemplo, el crecimiento de una población inmigrante con distintos valores y códigos morales está provocando cambios negativos tanto en la política exterior de los Estados Unidos como en la domestica.

Occidente está cambiando, y una de las causas del cambio negativo que están sufriendo las sociedades occidentales es la inmigración. Una inmigración que está generando países multiétnicos que pierden su identidad nacional para asumir nuevos valores que provocan su decadencia. Por tanto creo es necesario hacerse la pregunta de ¿Migración, problema o solución en nuestra época? Paul Collier en  su excelente  libro Éxodo, analizando con rigor, de forma realista y objetiva, y sin prejuicios ni complejos, los movimientos migratorios, nos ayuda a dar una respuesta. La inmigración es en nuestra época uno de los principales problemas de las sociedades occidentales.
La emigración se produce principalmente por razones económicas. Los emigrantes se van a otros países en busca de una mejor calidad de vida, expectativa que esperan cumplir gracias a poder  entrar en un país que tiene un nivel económico superior al suyo de origen. Salarios más altos, oferta de trabajo para mano de obra inmigrante, existencia de un Estado de Bienestar que cubra también a los inmigrantes, existencia de una diáspora grande y con capacidad de acogida de nuevos inmigrantes, son algunas de las razones que llevan a los emigrantes a escoger entre un país u otro.

El fenómeno de la  inmigración se produce lógicamente porque hay alguien que se beneficia de ella. En primer lugar el inmigrante, que mejora su calidad de vida. En segundo lugar algunos sectores sociales del país de acogida, entre los que destacan dos. Los empresarios que contratan mano de obra inmigrante con salarios más bajos para reducir  así los costes laborales. Y sectores sociales que se benefician directamente de su relación con la población inmigrante,  formando  parte de las redes que se dedican a introducir inmigrantes de forma ilegal, manteniendo relaciones económicas con los países de origen de la inmigración, o incluso buscando crecer políticamente gracias al apoyo electoral de la población inmigrante.

Es cierto que a veces la inmigración tiene efectos económicos positivos para el país de destino. Por ejemplo, los expertos dicen que el 50% del incremento del PIB que se produjo en España entre los años 2000-2005 se debió a la inmigración, es posible, pero dicho incremento no repercutió en el conjunto de la sociedad española  incrementando la renta per cápita, pues el aumento de la población y el dinero que sale del país a través de lo que se  conoce como las remesas lo  impidió, de ese crecimiento del PIB solo se beneficiaron los empresarios que obtuvieron más beneficios al contratar  mano de obra inmigrante más barata.

Los efectos negativos de la inmigración son muchos. Desde la perspectiva de un ciudadano nativo la inmigración tienen un efecto negativo sobre el empleo, los salarios, la seguridad ciudadana, la vivienda, los servicios públicos y las ayudas sociales. Además, cundo las diferencias culturales entre el país de origen de la inmigración y el país de destino son grandes, la inmigración representa una amenaza, una fuerte amenaza, para la identidad nacional, cito un párrafo de Éxodo “Los inmigrantes no solo traen el capital humano generado en sus sociedades,  sino también sus códigos morales”.

La inmigración es un tema polémico que afecta a Occidente. Intereses económicos y motivos ideológicos hacen que no sea tratado por los dirigentes políticos con la importancia y el rigor que se merece. En la Unión Europea  partidos extremistas está utilizando el  rechazo a la inmigración para crecer, constituyéndose algunos de ellos junto a la inmigración también en una amenaza para las sociedades europeas. Además colectivos de inmigrantes utilizando el poder electoral de la diáspora están provocando lo que se conoce como la dictadura de las minorías, es decir, que sus intereses e ideas políticas prevalezcan sobre los interese e ideas políticas de los nativos.
La inmigración es ya  un problema importante dentro de la UE. En los principales Estados miembros  de la Unión Europea la opinión pública es partidaria de una política de fronteras cerradas, algo que está afectando también a la inmigración interior. La libre circulación de personas en el espacio de la UE ha sido mal gestionada, produciéndose excesos que han perjudicado de forma importante a los ciudadanos nativos de los territorios que recibían la inmigración. En las últimas elecciones al Parlamento Europeo ha crecido el  número de  partidos políticos   que defienden políticas antiinmigrante. En los Estados miembros de la UE con elevados porcentajes de inmigrantes de países no comunitarios existe ya una corriente de opinión mayoritaria contraria a una Europa más multiétnica, los ciudadanos de dichos países no quieren que en sus sociedades siga creciendo ya ni la población negra ni la población musulmana, principales sectores de la inmigración causantes de conflictividad social e inseguridad ciudadana, y posiblemente en  un futuro  no muy lejano, también causantes, con el asunto del Ébola, de enfermedades contagiosas. A pesar de todo ello los dirigentes de la UE siguen haciendo oídos sordos ignorando el problema de la inmigración, se conforman con que dicho problema no afecte a su entorno, familiar y social, protegiéndose de dicho problema con la infranqueable barrera que supone vivir en zonas en las que el coste de la vida es muy alto, fuera del alcance de la gran mayoría de los inmigrantes, algo por otra parte  normal y lógico, pues  parafraseando a Tony Judt : “Es difícil que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de que no lo entienda”. La inmigración necesita una solución urgente y esta no puede ser otra que una política de fronteras cerradas.

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