miércoles, 20 de agosto de 2014

LOS PARTIDOS POLITICOS SON EL PROBLEMA.

La democratización de España se ha frenado en seco, y curiosamente los responsables no son los militares sino las fuerzas políticas, cara visible de las elites gobernantes españolas. En España se ha producido una involución ideológica que conduce a España a un contexto similar al de los años  30 del pasado siglo. Contexto que se caracteriza por: Incremento de la inseguridad ciudadana y la conflictividad social, elevada inseguridad jurídica, crisis territorial, fraccionamiento del mapa político, corrupción política y de las instituciones y crisis económica. Una crisis económica que persiste, pues nuevos datos evidencian que la recuperación económica ya se ha frenado.

Al morir el general Franco, del 75 al 82, tanto en la sociedad española como a nivel internacional, en las principales democracias occidentales, existía el temor de que los militares que en aquel momento controlaban las Fuerzas Armadas utilizaran algún pretexto para impedir la democratización de España. No fue así, todo lo contrario, los mandos militares consideraron que la llegada de la democracia era algo positivo para España, necesario para la integración de España en organizaciones internacionales como la NATO, y por tanto, acertadamente, no solo permitieron la democratización de España sino que la favorecieron.

Es ya innegable que la democratización de España ha fracasado. La carcoma  de la corrupción invade las instituciones y organizaciones del Estado español, la Casa Real, las organizaciones políticas, las organizaciones sindicales, la CEOE, etc., etc., etc. Ello hace que la cara visible de dichos entes de poder sea la de un conjunto de ladrones, de delincuentes avariciosos e insaciables. Además, más de 35 años después de instaurada la democracia España es  un país en el que se cometen flagrantes y continuas violaciones de los derechos humanos y hay terrorismo de Estado.

A partir del 75 y sobre todo desde el 82, que gana las elecciones el PSOE, en España se ha creado una partidocracia corrupta e inamovible. Los partidos políticos, insisto, siendo estos la cara visible de las elites gobernantes, se repartieron en beneficio de una falsa concordia la tarta del poder, siendo desde entonces unos tolerantes y permisivos con los abusos, los excesos y las ilegalidades de los otros. No solo eso, sino que además, como demuestran diferentes investigaciones policiales, activaron mecanismos para favorecer la corrupción, para favorecer el enriquecimiento de dirigentes políticos y sindicales. Enriquecimiento de los líderes sindicales fundamental para mantener el silencio, pues muchos de ellos eran a la vez miembros de partidos políticos que nunca han gobernado España.

La corrupción ha crecido tanto en el Estado español, y sigue creciendo, porque a nadie, a ninguna fuerza política le interesaba frenarla, ningún partido político estaba en eso, ni esta, lo suyo es otra cosa: seguir manteniéndose en el poder e enriqueciéndose sus dirigentes.

Los militares suelen recurrir a la táctica de dispersarse, aumentar el espacio que abarque el despliegue, por una de las siguientes dos razones. Disminuir los efectos del fuego enemigo y hacer creer al enemigo que se dispone de más medios que los que realmente se tienen. La izquierda, los comunistas, no sé con qué fin,  tradicionalmente han utilizado esta táctica, dispersándose, fraccionándose en pequeños partidos con la misma ideología y objetivos. Como en los 30 la izquierda española ha recurrido a la táctica de aumentar la dispersión, da la impresión de que para aparentar ser más de los que realmente son. Y en la sociedad española han surgido cosas como Ganemos y Podemos.

Pero, ¿Qué son estos partidos políticos? debemos de preguntarnos. ¿Por qué los dirigentes de Podemos y Ganemos no están integrados en otras fuerzas políticas? Llegaría con decir que son comunistas, ampliándolo un poco diré que Podemos y Ganemos son partidos residuales de la izquierda española que están creciendo gracias al apoyo que reciben de sectores de las elites gobernantes españolas, aunque no solo, en concreto de la derecha española, de sectores afines al Partido Popular y con poder en ese partido político. Que sectores de la derecha española cambien de ideología y de voto, no es algo malo para la democracia. Pero  que sectores de la derecha española, afines al Partido Popular, estén apoyando el crecimiento de partidos como Ganemos y Podemos, es consecuencia de un oculto pacto, y ello si es alarmante y dañino para la democracia.

Ganemos y Podemos son todavía hoy productos de pactos que se produjeron en la sociedad española en la época del ex presidente José María Aznar. En esa época de auge de la economía española en la que se creía que todo vale en democracia. Cultura del todo vale que ha favorecido que en España creciera la corrupción, se ordenaran violaciones de los derechos humanos, se realizaran prácticas de medicina punitiva, y se ordenaran acciones de terrorismo de Estado, como por ejemplo  el 11M, asunto todavía sin aclarar ni castigar. Cultura del todo vale que condujo incluso a pensar que el fin de la lucha armada de la organización terrorista ETA era mejor comprarlo que negociarlo.

Pero por qué ese apoyo de las elites gobernantes españolas a Podemos y Ganemos. ¿Qué intereses  ocultan? ¿Qué objetivos  persiguen? Ambos son movientes populistas, demagógicos y cínicos, pues ocultan de quienes reciben apoyo y sus objetivos. De Podemos ya está todo dicho, las ideas de sus líderes son pocas, retrogradas, simples, inviables y repetitivas. Si Pablo Iglesias no tuviera el fuerte apoyo que tiene de sectores  de las elites gobernantes españolas, en concreto de la derecha, no lo conocería ya ni la madre que lo pario, su programa de la Tuerka lo sigue menos gente que lectores tiene el periódico digital Publico. Algo parecido ocurre con la líder de Ganemos, Ada Colau. Le dieron juego mediático, la hicieron famosa políticamente hablando, cuando lideraba la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, aparecia en televisión gritando  en el Congreso de los Diputados,  salía en las tertulias,  hasta el punto de que fue oída en el Parlamente Europeo, lo que deja claro el apoyo con que cuenta también a nivel de la UE. Ahora con una operación política minuciosamente calculada lanza Ganemos, recibiendo un amplio y costoso apoyo mediático, basado especialmente en propaganda televisiva.

Tanto Ada Colau como Pablo Iglesias dicen buscar la regeneración democrática de España. Que los comunistas hablen de regeneración democrática ya en si es gracioso, pero todavía lo es más lo que ellos entienden por regeneración democrática, que es que se les dé más voz a las minorías, a minorías que tienen una influencia política, económica, social, etc., etc., etc.,  muy baja en la sociedad española. Ganemos y Podemos entienden  por regeneración democrática lo que ya se conoce como la dictadura de las minorías, es decir, que minorías se aprovechen del sistema democrático para imponer ideas que tienen muy poco respaldo electoral. La idea estrella de Ada Colau para llevar adelante la dictadura de las minorías es establecer en el sistema político español consultas vinculantes, es decir, que la Administración correspondiente deba aplicar una medida si esta cuenta con un determinado respaldo social, aunque la gran mayoría de la sociedad se oponga. Evidentemente algo innovador, una nueva y extraña forma de democracia.

Desde el 82 a hoy los partidos políticos españoles han pasado de ser la solución a convertirse en el problema. Fenómenos políticos irracionales como Ganemos y Podemos, si me permiten la expresión, hay que joderse con los nombrecitos, no van a resolver los problemas de la sociedad española. Una consulta vinculante como la que propone Ganemos es algo antidemocrático. Para que un referéndum o consulta pueda tener legitimidad democrática debe reunir dos condiciones. Que pueda opinar a través de ella el conjunto  de los ciudadanos al que le corresponda territorialmente hablando, Municipio, Autonomía, o Estado, y que lo sometido a la voluntad popular este dentro de la legalidad vigente, algo muy distinto de lo que propone Ganemos. La regeneración democrática de España requiere ante todo limpieza, limpieza que en una democracia solo puede realizar el Poder Judicial, respectando sus miembros las leyes y haciéndolas cumplir de forma oportuna.

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