martes, 26 de agosto de 2014

UNA UE SIN IDENTIDAD FAVORCE EL RESURGIR DEL COMUNISMO

Pocos años después de la caída del comunismo, en 1992, Fukuyama público su libro “El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre”, a través del cual defendía la teoría de que la historia como lucha de ideologías había  terminado. Posteriormente, en línea con lo anterior, Samuel Huntington difundió su teoría de que los nuevos conflictos mundiales tendrían como causa un choque de civilizaciones, es decir,  serian conflictos entre países de diferente etnia o religión. Dicha teoría, Huntington la amplio en 1997 a través de su libro El Choque de Civilizaciones, haciendo un profundo análisis de lo que en la década de los 90 ocurrió  en los Balcanes. En cierta medida dichas teorías se han cumplido, la ideología ha perdido peso tanto en las relaciones  entre naciones como en las relaciones  entre sectores sociales. Además, desde entonces los conflictos étnico-religiosos se han incrementado.

A partir de 1989, con la caída del  comunismo y su principal consecuencia el fin de la Guerra Fría, empezaron a surgir en la Unión Europea nuevas elites gobernantes, a las que Lionel Jospin llego a bautizar como nuevas castas. Nuevas castas sin ideología, con una visión equivocada del mundo, con ideas enfocadas a buscar un enriquecimiento rápido y a impulsar el proceso de la globalización, sin valorar sus consecuencias. Derrotado el comunismo creían que ya no iba a haber más conflictos importantes entre naciones, el liberalismo se extendería  y  la economía no dejaría de crecer. Con el paso del tiempo las nuevas castas se han ido haciendo con el poder, gobernando, conduciendo a Occidente, y en concreto a la UE, a la actual  situación de crisis, no solo económica sino también de identidad. La UE sufre en estos momentos una crisis de identidad, una crisis ideológica y cultural.

La UE ha perdido su identidad occidental. Si en la UE abriéramos un debate para dar respuesta a preguntas como  ¿Qué es ser occidental hoy? ¿Llega para ser occidental tener nacionalidad de algún país occidental o ser occidental supone profesar y defender una serie de valores y principios?  ¿Son occidentales  los ciudadanos que teniendo nacionalidad de un país de la UE, se desplazan a territorios del mundo islámico, en los que hay conflictos armados,  para combatir contra los  soldados de Fuerzas Armadas de países occidentales?  Si abriéramos dicho debate en la UE se generaría una enorme polémica, el simple intento de debatir sobre dichas preguntas provocaría el rechazo de algunos sectores sociales y políticos. Ser occidental debe suponer como mínimo estar a favor de la democracia y de la defensa de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero en la actual UE hay no solo muchos ciudadanos sino también dirigentes políticos que no son partidarios ni de la democracia ni de la defensa de los derechos humanos.
Tony Judt, en su libro Algo va mal, (2010), se pregunta ¿Por qué nos hemos apresurado tanto en derribar los diques que laboriosamente levantaron nuestros predecesores? ¿Tan seguros estamos de que no se avecinan inundaciones? Además, afirma: “los años que van de 1989 a 2009 fueron devorados por las langostas” Las elites gobernantes basándose en equivocadas interpretaciones y previsiones han adoptado políticas que hoy están provocando que la UE haya dejado de progresar, empobreciéndose, perdiendo liderazgo internacional y se encuentre sin diques para hacer frente a numerosas amenazas que ponen en riesgo la paz, la estabilidad y la seguridad.

En la UE se ha producido y se sigue produciendo lo que podríamos denominar como una conjura de las elites gobernantes contra los ciudadanos, adoptándose políticas que favorecían el enriquecimiento de las elites a la vez que provocaban el empobrecimiento del resto de la sociedad, y el incremento de la inseguridad ciudadana. Entre los dirigentes de la  UE existe un consenso casi generalizado, una conjura de las elites, un pacto, a favor de adoptar medidas destinadas a apretarnos, una conjura  a favor de adoptar medidas destinadas a apretar a los ciudadanos pertenecientes a los sectores sociales menos pudientes. La actual UE quiere ganar competitividad empobreciendo a las clases medias y bajas, bajando salarios, reduciendo el gasto en  servicios públicos como sanidad y educación, reduciendo prestaciones sociales y congelando y bajando las pensiones. Es decir, la UE quiere ganar competitividad desmantelando o como mínimo disminuyendo, parte de aquello que diferencia a la sociedad europea de otras sociedades, lo que se conoce como el Estado de Bienestar.

El Pacto de Responsabilidad que acaba de aprobar el Gobierno francés es el ejemplo más reciente y claro de lo anterior. El Gobierno francés para mejorar la situación de la economía ha propuesto una serie de medidas que van a repercutir sobre los sectores menos pudientes de la sociedad francesa. Las medidas adoptadas por el primer ministro de Francia, Manuel Valls, tienen por objetivo reducir el gasto público en el periodo 2015-17 en 50.000 millones de euros,  para intentar cumplir así el  objetivo de déficit marcado por la UE. Para ello entre otras cosas reducirán el gasto en sanidad, 10.000 millones y congelaran las pensiones superiores a 1.200 euros mensuales. Lógicamente, el primer efecto de dicho recorte a corto plazo será el incremento del paro.
El primer ministro Manuel Valls tiene razón cuando afirma “No podemos vivir por encima de nuestras posibilidades”, el problema es que esas posibilidades han bajado, la UE se ha empobrecido, debido a políticas que se han adoptado en el pasado y se siguen adoptando desde instituciones y gobiernos de la UE, cito tres: la política comercial de importaciones, políticas que favorecían lo que se conoce como la deslocalización  y la política de libre circulación de capitales, la cual ha  provocado la descapitalización de la UE, en concreto de la zona euro.

Pero no solo la UE se empobrece económicamente hablando si no, como he dio anteriormente,  también ideológicamente. En el actual Parlamento Europeo hay partidos  políticos que defienden ideas que representan todo aquello contra lo que se ha construido la UE, en concreto  ideas comunistas, uno de esos grupos es Podemos.

Los comunistas, en concreto los dirigentes de Podemos, a pesar de ser universitarios, muchos de ellos titulados en Ciencias Políticas, parafraseando al ex presidente ruso, Mijaíl  Gorbachov, no han aprendido  la lección de la historia, y vuelven con sus retrogradas y fracasadas ideas, y con sus actitudes violentas y amenazantes. El problema es que hoy debido a un pacto que hay entre las elites gobernantes españolas, debido a esa conjura de las elites gobernantes europeas a que he hecho referencia, defienden sus ideas y amenazan contando con voz en el Parlamento Europeo, algo totalmente vergonzoso, y reflejo de una UE sin identidad, sin ideología. Voz que según parece los dirigentes comunistas de Podemos  quieren utilizar para dividir Europa, para provocar el enfrentamiento del sur de Europa, de los PIGS, contra el norte.  

El actual Gobierno de la Federación Rusa debería reflexionar sobre su vuelta a las andadas, recapacitar sobre sobre si le interesa financiar y apoyar de nuevo el comunismo internacional, por ejemplo, a grupos como Podemos. Ucrania es un plato fácil para las Fuerzas Armadas rusas, pero volver a apoyar el comunismo internacional supondrá para la Federación Rusa un precio elevado, como mínimo el aislamiento de Occidente. En mi modesta opinión, Rusia debería de dejar de financiar y apoyar de nuevo el disfrazado comunismo internacional. Como se suele decir coloquialmente, el Gobierno ruso debería atar los perros en corto, o si no volverá a tener que sufrir importantes consecuencias, pues en este mundo, el único por ahora conocido, nada es gratis.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es un articulo con mucha razón , de diez ;)