viernes, 19 de septiembre de 2014

¿COMO ESCOCIA O TEATRO CATALAN?

Los ciudadanos escoceses se han pronunciado ayer en un referéndum sobre la independencia de Escocia, ganando el “no” con el  voto del 55% de los ciudadanos a los que se les permitía votar. Siendo relevante que no han tenido derecho al voto en el referéndum independentista 800.000 ciudadanos, de origen escoces, que viven en otras partes del Reino Unido, los cuales es de suponer que hubieran votado también “no” al tener fuera de Escocia sus intereses.

En el  proceso de refunden independentista escoces ha habido tres jugadores principales, que se jugaban mucho: El primer ministro de Reino Unido, David Cameron, el líder del Partido Nacional Escoces, Elliot. A. Salmond, impulsor del referéndum, y la UE.

El primer ministro Cameron, actuando con gran valentía y arriesgando su paso a la historia,  acepto la celebración del  Referéndum independentista escoces, previamente autorizado por el Parlamento de Reino Unido. Votando los escoceses “no” a la independencia,  Cameron es el gran e indiscutible vencedor del Referéndum. Cierto es que a partir de ahora el Reino Unido tendrá que aumentar su descentralización, pero ello será un proceso que no beneficiara únicamente a las elites gobernantes escocesas, sino que afectara por igual a todos los entes políticos, regiones, que constituyen Reino Unido.  

De igual forma hay un gran perdedor, Elliot Salmond. Elliot Salmond para obtener más competencias para Escocia quiso presionar al Gobierno del Reino Unido con la convocatoria de un Referéndum independentista. Ahora Escocia es la gran derrotada. Lo mínimo que se le debe pedir a un líder político es que sepa contar, que sepa contar con que apoyos cuenta, que sepa ver con que cartas cuenta para jugar. Salmond no ha sabido contar, se ha creído que llevaba mejores cartas de las que realmente tenia. A pesar de que Escocia consiga nuevas competencias, la convocatoria del Referéndum ha puesto en entredicho su lealtad a Reino Unido, creando incertidumbre sobre su futuro,  y eso acabara afectando de forma negativa a la economía escocesa. No comprendo como el pueblo escoces no ha pedido ya el entierro político de Salmond.

Luego hay también un tercer actor, la UE. La UE era un actor exterior  en  el proceso del Referéndum independentista escoces, pero el resultado del mismo la afectaba de forma importante. Los actuales dirigentes de la UE han demostrado una vez más que la UE es  un actor totalmente irrelevante, al carecer de una posición común en temas importantes que la afectan internamente, y  al carecer de capacidad, de fuerza, para influir en su evolución. Una vez más ha quedado de relieve que la actual UE no es ya más que algo así como una  ONG que basa su fuerza en que  gestiona un volumen importante de recursos económicos  que generan y aportan los Estados miembros.
 
El resultado del Referéndum independentista escoces, aunque era incierto, no es extraño. Si repasamos la historia comprobamos que muy pocos Estados, sobre todo importantes, son consecuencia de una decisión democrática, es decir,  del voto del pueblo. Las grandes naciones, los grandes Estados, surgen de procesos de construcción decididos por sus elites dirigentes, no decididos ni planificados democráticamente por el pueblo. Procesos de construcción que han tenido, salvo contadas excepciones, una fase violenta, de lucha, de guerra. Lo ocurrido con Eslovenia, que consiguió convertirse en un Estado independiente sin necesidad de guerra gracias a contar con el apoyo de Alemania, y el caso de Montenegro, cuyas elites voluntariamente primero se unieron a Serbia, y luego decidieron separarse, contando con un apoyo ciudadano de alrededor del 55%, son casos excepcionales de nuestra época. Frente a ellos están el resto de guerras que tuvieron lugar durante la década de los 90, por motivos nacionalistas, en los Balcanes. Es evidente por tanto que sin lucha, sin lucha violenta, es muy difícil que haya independencia y para que haya lucha es necesario que un pueblo, elites dirigentes y resto de ciudadanos, tengan un profundo sentimiento de percibir represión por parte de aquellos de los que se quieren independizar.

La idea, la corriente de pensamiento, de que  los problemas que antes se solucionaban con guerras ahora se solucionan con democracia es totalmente falsa. La democracia surge como forma de dar solución a problemas internos de los Estados, no para decidir su construcción. El nacionalismo económico, que busca la independencia a través de procesos democráticos, como si se tratara de dividir una gran empresa, ha surgido en nuestra época con enorme fuerza, pero todavía no ha dado frutos. Ayer fue Escocia, hoy se debate sobre lo mismo en Cataluña. Evidentemente debemos de preguntarnos a que se debe este deseo independentista basado en reivindicaciones puramente económicas y liderado por unas elites que creen que lo pueden logar mediante un proceso democrático, sin lucha, sin violencia. En mi opinión se debe a dos causas:

1ª Vivimos una época cuya generación se caracteriza porque hay sectores de las  elites dirigentes que  se sienten insatisfechas aunque pertenecen a familias naturales, políticas, etc., que nunca han tenido tanto, ni tanto poder ni tanta riqueza. Una nueva generación de dirigentes que difunden, cultivan e impulsan, el mensaje de queremos más, tenemos el derecho a más, y desean conseguirlo rompiendo pactos del pasado, desean conseguirlo sin valorar las consecuencias, consecuencias que según parece están provocando que cada vez tengan menos. Por ejemplo, en Escocia los favorables a la independencia eran sobre todo jóvenes. En España se dan numerosas reivindicaciones de ese estilo, la ley de la memoria histórica, jóvenes que por saber de política se creen que tienen el derecho a gobernar España, como es  el caso de todo lo que esconde el fenómeno Podemos, jóvenes que se creen que tienen derecho a exigir al Estado un puesto de trabajo acorde a su titulación, etc., etc., etc. El nacionalismo económico es fruto de una generación que refunfuña exigiendo sin tener en cuenta cuantos son, sin valorar las consecuencias, y deseando obtener una victoria, la independencia,  por procedimientos democráticos.

2ª Vivimos también una época, como dice Moises Naim en su libro el Fin del Poder, que se caracteriza por la degradación del poder. Los actores, las familias con poder, se han entremezclado, unido. Además,  las elites se han aburguesado, viven bien, y reivindican evitando poner su actual  status económico, social, político, en riesgo. Mezcla de familias con poder y aburguesamiento que ha generado un comportamiento de las elites gobernantes caracterizado por ser duras, violentas, a la hora de actuar contra actores débiles, contra los ciudadanos comunes, contra los sectores más débiles y menos pudientes de la sociedad, a los que desean someter, a los que desean reprimir, no dudando para ello en ordenar violaciones de los derechos humanos. Pero a la vez son  unas elites gobernantes  muy cobardes,  partidarias de resolver los problemas que puedan surgir entre ellas mediante procedimientos democráticos.

A llegado el momento de Cataluña, las elites gobernantes catalanas tendrá que decidir en breve que hacen con su intención de celebrar un referéndum el próximo 9 de Noviembre. Los Estados no se construyen basándose en la existencia de garantías democráticas, sino que las garantías democráticas emanan del Estado para proteger los derechos de los ciudadanos y garantizar la alternancia política. La construcción de un Estado es cuestión de otra cosa, si me permiten la vulgaridad, y para resumir,  es cuestión de cojones. Sectores de las elites gobernantes españolas y también de las elites catalanas reiteradamente han demostrado tener mucho valor, tener mucha valentía, tener muchos cojones, a la hora de oprimir y  privar de dignidad a ciudadanos. Han demostrado tener mucho valor a la hora ordenar contra ciudadanos pertenecientes a los sectores más desfavorecidos y vulnerables de la sociedad española acciones que representan  violaciones de los derechos humanos. Ahora es el momento de saber si las elites catalanas también tienen cojones para algo más, o si todo lo ocurrido en Cataluña con la convocatoria del Referéndum independista ha sido un teatro. Un  teatro pactado entre las elites dirigentes burguesas  nacionalistas y no nacionalistas. 

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