martes, 16 de septiembre de 2014

DOBERMANS EN LA POLITICA ESPAÑOLA.

El amor puede convertir al más ignorante en un poeta, nos lo da a conocer Edmond Rostand en su obra Cyrano de Bergerac. Ser dirigente político puede transformar a una persona pobre en palabras en un gran orador, nos lo da a conocer el  juez que ha condenado al expresidente de Baleares, Jaume Matas. Un político del montón, sin ideas propias importantes que lo diferencien, con una vida profesional mediocre, sin méritos, si lo eligen secretario general de un partido se puede convertir   de la noche a la mañana en el líder espiritual del partido, en su guía, en el líder que va llevar a su partido  a ganar elecciones y a solucionar los problemas del  país. Es el caso de Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez de ser, como quien dice ayer, undécimo en la lista del PSOE por la circunscripción de Madrid a las elecciones generales, ha pasado a ser hoy el  número uno  del PSOE, su secretario general,  seguramente también el candidato de ese partido a  presidir el Gobierno de España. ¿Por qué? ¿Por qué el PSOE, dirigentes y militantes,  han  elegido a Pedro Sánchez? Lo desconozco, por el momento da la impresión de que tanto el partido como el propio Pedro Sánchez están manteniendo ocultas las cualidades que provocaron su elección.

Vivimos una época maquiavélica sin precedentes, en la que se valora más la imagen que los resultados, y en la que se recurre al populismo, a decir y prometer aquello que la gente reivindica, y a la demagogia, o arte de prometer lo imposible,  para manipular así  a la opinión pública. Pedro Sánchez parece la persona idónea para encarnar un liderazgo maquiavélico dentro del PSOE.

No me identifico con la ideología de Carlos Marx, pero debo de reconocer que ha tenido algún que otro pensamiento brillante, uno que me gusta es el de “Las ideas de la clase dominante son en todas las épocas las ideas dominantes” En España tenemos un problema grave con las ideas de la clase dominante, con las ideas de la casta política. Con las ideas de una  casta política que no es otra cosa que la imagen visible de las elites gobernantes españolas.

En España muchos ciudadanos son objetos de abusos, de represión, de violaciones de los derechos humanos debido a las órdenes que dan las elites gobernantes. Abusos, represión, violaciones de los derechos humanos sobre los que la casta política española mantiene una total complicidad y un completo silencio, impidiendo que actué el Poder Judicial, anulando así el Estado de Derecho.
Cuando sectores de la casta política española  hablan de que es necesario una reforma de la Constitución, yo me pregunto ¿Para qué? ¿Para qué quieren reformar la Constitución si en España las elites gobernantes ya no la cumplen ni respectan? Pedro Sánchez me ha dado hoy la respuesta. Quieren reformar la Constitución para legalizar la eutanasia, para legalizar el derecho a la muerte digna. Quieren lograr un consenso que permita silenciar asesinatos encubiertos bajo la realización de prácticas eutanásicas legales, permitidas por la Constitución. Me explico, que un sector de las elites gobernantes españolas tiene por ejemplo  un conflicto de intereses con un ciudadano común, con un ciudadano de a pie, que no pertenezca a entes como Podemos, pues recurren a la medicina punitiva y le aplican unas sesiones de banderillas, por ejemplo para joderle las extremidades, que con ello no llega, pues de alguna forma sutil recurren a la eutanasia, recurren a acelerar su muerte. Es evidente que  hay sectores de la izquierda española que tiene una inexplicable obsesión con impedir que nuevas personas vengan al mundo, de ahí su política respecto al aborto y a la vez por favorecer que otras se vayan antes de tiempo.

España tiene un problema principal, muy difícil de resolver, y es la  composición de la casta política y sus ideas. Una casta política no solo corrupta, mediocre, basura moral, sino con unas ideas propias no de una democracia sino de un régimen totalitario. Una casta política que manipula a la sociedad española consensuando el ascenso electoral de un grupo como Podemos. Un grupo, Podemos, que reivindica dignidad, pero al concedérsela las elites gobernantes españolas están a su vez privando de dignidad y engañando a una gran mayoría de la sociedad española que vive ajena a la política, y cree que España es una democracia.

Lamentablemente en España han vuelto a surgir grupos sociales, políticos, que se creen que la violencia es únicamente patrimonio suyo. Grupos que sintiéndose ahora más fuertes, consideran que la violencia es gratuita y el mejor camino  para lograr sus fines. Grupos que tienen por líderes a gente como Pedro Sánchez, o Pablo Iglesias, por citar dos, que se comportan como dobermans, continuamente ladrando e intentando morder, con un discurso agresivo, amenazante, gesticulando más que hablan. A este tipo de dirigentes políticos se les debería recordar que la violencia no es únicamente patrimonio suyo, de sus grupos, se les debería de recomendar que repasen la historia. Por ejemplo, las elites de la izquierda española, esos que reivindican dignidad, esos que piden derecho a una muerte digna, deberían recordar cosas como el Plan Cóndor. Un lamentable Plan Cóndor, fruto de que la violencia siempre genera violencia, quedando  constatado que incluso grandes democracias como la de los Estados Unidos  pueden recurrir a apoyar la violencia para defender sus valores, valores como la democracia, la justicia, la libertad, el derecho a la vida.

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