viernes, 12 de septiembre de 2014

REFERENDUM INDEPENDENTISTA: ¿POR QUÉ CANTAN VICTORIA?, ¿HA ACABADO EL PARTIDO?

Entre Escocia y Cataluña se dan muchas y notables  diferencias históricas. Escocia fue hasta 1707 un Reino, un Estado independiente. A partir de 1707 Escocia pasa de forma voluntaria a constituir parte de del Reino de Gran Bretaña. Cataluña en cambio tiene también mucha historia, e importante,  pero nunca sus gobernantes han tenido la suficiente fuerza para hacer de Cataluña un Estado independiente. Hoy Escocia y Cataluña son noticia por tener en común que sus elites gobernantes nacionalistas, de forma coordinada o no, lo desconozco, han decidido convocar en sus respectivos territorios un referéndum independentista.

Sigo desde la distancia y con poca profundidad el asunto de Escocia, pero aun así observo que ambos referéndums de independencia tienen  características en común y una diferencia principal. La diferencia principal es que mientras que en Gran Bretaña las elites gobernantes nacionalistas escocesas han logrado un acuerdo con el Gobierno británico para realizar el referéndum, en España, las elites gobernantes nacionalistas catalanas no han logrado por ahora dicho acuerdo con el Gobierno de España. Las características comunes son dos. Las reivindicaciones independentistas se basan en derechos históricos del siglo XVIII. Y se trata de un nacionalismo puramente económico. En ningún momento las elites gobernantes nacionalistas, ni escocesas ni catalanas, han denunciado ser objeto de represión por parte de las elites gobernantes del ente político, del Estado, del que se quieren independizar.
Sin entrar a valorar ni el grado de  sinceridad ni el doble lenguaje de los líderes nacionalistas, todo lo anterior da a entender que en el presente siglo ha surgido con fuerza un nacionalismo con muy pocos precedentes en el pasado siglo, sus líderes buscan  la independencia sin denunciar que su pueblo es objeto de  represión, basándola en derechos históricos y en intereses económicos, y esperan alcanzarla como si de un divorcio se tratara, aceptada por las partes y reconocida por un juez, la comunidad internacional.  

Dejando a un lado el asunto de Escocia que no conozco en profundidad, lo que está ocurriendo en Cataluña se asemeja mucho a la película Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen, que no he visto pero que he leído muchas de sus críticas, y lo digo porque hay mucha confusión, al estar el independentismo catalán impulsado por una gran variedad de actores, con diferentes sentimientos, ideologías, intereses e incluso intenciones. ¿Estaría Barden, entiéndase lo que representaba en la película Vicky Cristina Barcelona, ayer también en la V?

Ayer en uno de los actos de celebración de la Diada se organizó una uve humana que tenía su vértice, un vértice como si fuera una punta de lanza, en la plaza de les Gloríes. La presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, Carme Forcadell, en un discurso ha dicho que dicha V humana se había organizado para escenificar  tres conceptos: Voluntad, Votar, y Victoria. Evidentemente ayer muchos ciudadanos salieron a dar su voto, su apoyo a algo, posiblemente a la convocatoria de un referéndum independentista el próximo 9 de Noviembre. Lo que no se entiende es lo de Victoria, ¿Victoria de quién? ¿Victoria en que y  contra quién?
En política la calidad es tan importante como la cantidad, y por tanto ayer en los actos de celebración de la Diada lo más llamativo  ha sido  la total ausencia pública de la familia Pujol. Lo cual crea la duda  sobre si el poder de la familia Pujol, todavía mucho en Cataluña,  estaría o no en la V. A igual que desconocemos si en dicho acto participo o no Barden, entiéndase lo que representaba dicho actor en la película Vicky Cristina Barcelona.

Como he dicho antes la  convocatoria del referéndum independentista catalán es un proyecto político en el que participan muchos y distintos actores, con diferentes ideologías, algunas de ellas completamente antagónicas, pero que ha adquirido tanta fuerza únicamente al estar impulsado también  por la burguesía catalana. Lo cual me lleva a dudar, e incluso desconfiar, de sus verdaderas intenciones. Evidentemente las elites burguesas nacionalistas catalanas no pueden denunciar que son objeto de represión por parte de unas elites gobernantes no nacionalistas con las que mantienen estrechas relaciones, intereses en común, negocios en común. Elites con las que comparten mesa en los consejos de administración de numerosos e importantes empresas. La elite burguesa catalana, impulsora del referéndum independentista, come del mismo guiso, obtiene beneficios de las mismas actividades económicas, que la elite burguesa española no nacionalista. Recientemente el principal banco de la burguesía catalana, Caixabank, ha comprado parte de Barclays, la banca minorista, un conjunto de sucursales y pasivos repartidos por toda España, un volumen importante de ellos en Madrid. Si la intención de la burguesía catalana impulsora del referéndum independentista estuviera clara, y fuera separarse  de España, no se hubiera embarcado en una inversión tan arriesgada y absurda. Todo lo contrario, estaría desinvirtiendo en el resto de España. ¿Por qué lo hace entonces? ¿Que oculta la burguesía catalana, cuáles son sus verdaderas intenciones? ¿Qué quiere escenificar dando su apoyo e impulsando el proceso independentista y la convocatoria de un referéndum? ¿Contra quién quiere ir  la burguesía catalana y para qué?
Ni la  presidenta de ANC, Carme Forcadell, ni ninguno de los líderes nacionalistas catalanes ha dejado claro por qué cantaban victoria antes de terminar el partido. Mi interpretación es que muchos líderes nacionalistas, entre ellos Forcadell, ya dan el partido por acabado con la escenificación ayer del acto que se celebró en la plaza de les Gloríes. Si el presidente Mas  no convoca el referéndum independentista el próximo 9N, la hipocresía, el cinismo, las dobles intenciones de aquellos que impulsaron el proyecto independentista quedaran al descubierto. El desprestigio del nacionalismo catalán será total y ello generara en un amplio sector de la comunidad internacional occidental  un enorme rechazo hacia el nacionalismo catalán. El presidente Mas debe decidirse rápido, o sacar las urnas o dimitir, pues cuando más tarde en tomar su decisión más daño le hará al pueblo catalán, a su economía y a sus futuras aspiraciones.  

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