viernes, 10 de octubre de 2014

ÉBOLA EN ESPAÑA: ¿CONTROLADO O LIBRE?

En el mes de Agosto el Gobierno español decidió repatriar al médico misionero Miguel Pajares, contagiado por virus de Ébola, desde Liberia, país en el que desarrollaba su actividad profesional. Al llegar a España fue ingresado en el Hospital Carlos III de Madrid, donde falleció a los pocos días. Posteriormente, en el mes de septiembre, el Gobierno tuvo que repatriar a un segundo misionero también contagiado por Ébola, el sacerdote y medico García Viejo, ingresándolo en el mismo centro médico, el cual también falleció a los pocos días de llegar a España. En ambos casos el actual  Gobierno español transmitió a la opinión pública que la repartición a España de contagiados por virus  Ébola no representaba ningún peligro para la sociedad española, pues el Sistema Sanitario Público español estaba preparado para  manejar el virus y atender a los afectados en territorio español sin que ello supusiera ningún tipo de peligro ni para el personal sanitario encargado de atenderlos ni para la sociedad en general.

El lamentable contagio por Ébola que ha sufrido, en territorio español, la auxiliar de enfermería Teresa Romero  ha dado a conocer a la opinión pública que el Gobierno ha gestionado de forma incorrecta e irresponsable el asunto del Ébola. Teresa Romero, en estos momentos en estado muy grave, pertenecía al personal sanitario del Hospital Carlos III que se encargó de atender a los infectados por Ébola repatriados a España. El día 25 de Septiembre, día que falleció el paciente García Viejo, fue el último día que Teresa Romero realizo su actividad en el  Carlos III en un ambiente en el que tenía posibilidad de contagiarse, ese mismo día cogió vacaciones. El día 6 de Octubre se le realizo la prueba del Ébola y dio positivo. Lo que ocurrió entre el 25 de Septiembre y el 6 de Octubre no está claro, las informaciones difundidas son contradictorias y confusas, pero  una cosa si queda clara: El Gobierno de España por incompetencia, dejadez o con algún tipo de intencionalidad, perdió el control del asunto del Ébola. Lo que ha provocado que en estos momentos no se sepa con certeza como Teresa Romero se contagió, a  partir de que día era infecciosa y  a quien pudo contagiar desde entonces hasta que se le aplico el protocolo para Ébola y fue ingresada en el Carlos III, ya que la paciente llevaba días diciendo que se sentía mal.

Es importante resaltar que el  Ébola es un virus que está incluido dentro del grupo de armas biológicas. El Ébola  tiene tres características que lo convierten en  muy peligroso: Primera, se contagia con facilidad a través de fluidos humanos o con el contacto con objetos que hayan tenido contacto previamente  con dichos fluidos. Segunda, no existe un tratamiento médico efectivo para combatirlo. Tercera, tiene una mortalidad muy alta, superior al 50%. El Ébola por la posibilidad de extenderse rápidamente,  sino se controla adecuadamente, puede llegar a representar una amenaza igual o mayor que la existencia de residuos radiactivos. Es evidente que el Gobierno no le ha dado al asunto del Ébola la importancia que requería.

Para analizar y juzgar la actuación del Gobierno de España, lógicamente único responsable de la gestión del  asunto del Ébola, creo que es necesario fijar la atención en los  siguientes hechos.
1.  En los medios de comunicación salen todos los días dando su opinión expertos en enfermedades infecciosas y en trabajar con personas contagiadas por el virus Ébola, pero según parece en el Hospital Carlos III no hay ningún experto. Parte del personal sanitario ha declarado a través de los medios de comunicación no haber recibido la instrucción necesaria para trabajar con pacientes afectados por virus Ébola, denunciando que no  disponen de los equipos de protección adecuados.

2.  La falta de control  en el Hospital Carlos III parece total. Por ejemplo, no  se sabe quién o quiénes son los responsables de verificar que se cumplen los procedimientos fijados por en  el protocolo del Ébola. Ello provoca que se desconozca con certeza como se infectó la auxiliar de enfermería Romero. El Gobierno intentando buscar una explicación ha difundido, todavía de forma no oficial, que  Romero  se contagió al tocarse la cara con la mano, pero ello es bastante improbable pues un paso fundamental de los procedimientos del protocolo consiste en ducharse antes de quitarse el traje de protección, lo cual debe ser suficiente para eliminar los fluidos humanos de los elementos de protección, traje, guantes, etc. Inexplicablemente según parece no había nadie responsable de supervisar si Romero se ponía y quitaba el traje de forma correcta, y también inexplicablemente el lugar donde el personal sanitario se vestía y desvestía no era captado por las cámaras de video. El Gobierno ha transmitido a la opinión pública que todo aquello que podía ser un potencial elemento de contagio había sido destruido o desinfectado, ¿Pero quién lo superviso, el mismo que superviso como se vestía y desvestía el personal sanitario? O sea nadie. 

3.  El protocolo de actuación ante un caso de Ébola tiene dos claras funciones. Primera, evitar que el personal sanitario se contagie al tratar al paciente. Segunda, evitar que el virus se extienda. En el caso de Teresa Romero no ha cumplido ninguna de las dos funciones, pues se contagió, sin conocerse todavía como, y pudo contagiar a otros, si no ocurre será por suerte. Además el seguimiento fallo de forma clara, no se conoce si había algún responsable de realizarlo. Ocurriendo hechos inexplicables y completamente ilógicos. Como por ejemplo el de que siendo Romero personal del Hospital Carlos III, y estando teóricamente bajo un proceso de seguimiento por haber tenido contacto con enfermos de Ébola, al sentirse mal se desplace a otro hospital a recibir asistencia sanitaria, en vez de ir precisamente al suyo, al que se encarga de la  gestión de  enfermos por contagio del virus Ébola, el Hospital Carlos III.

4.  El Gobierno no tiene el control informativo necesario en una crisis de  este tipo. La Directora General de Salud Pública, Mercedes Vinuesa,  en vez de informar sobre lo que ocurre en España con la crisis del Ebola nos habla del problema del Ébola a nivel global. Las pocas informaciones que ella y otros portavoces del Gobierno han transmitido a la opinión pública han sido luego contradichas  por personal sanitario que trabaja en el Hospital Carlos III, provocándose así alarma social. Por ejemplo, a los pocos minutos de salir en los medios Teresa Romero diciendo que ella no tenía constancia de haber cometido ningún error que pudiera haber causado su contagio, un médico del Carlos III salió a declarar que Romero se había contagiado al tocarse con la mano la boca. Alarma social que es incrementada por la forma como los medios  de comunicación televisivos, los que más audiencia tienen en España, están tratando el asunto del Ébola, buscando el sensacionalismo en vez de rigor informativo, rellenando espacios televisivos con información sin contrastar, de poca relevancia, mucha de ella falsa, la cual  muchas veces luego es contradicha  en el propio medio, dando voz a personas que lo único que hacen con sus declaraciones y  opiniones es aportar confusión a la crisis e incrementar la desconfianza, el temor y por consiguiente la justificada alarma social.

Es evidente que el Gobierno de España no ha adoptado las medidas de seguridad correctas, mínimas y necesarias para eliminar no solo la posibilidad de contagio, sino también las dudas de cómo se puede haber producido. Hasta el punto que en este momento no se sabe si el virus del Ébola está controlado o se extiende por Madrid, o incluso por España. En mi opinión no es que se esté creando alarma social, sino que el Gobierno de España con su gestión de la crisis  del Ébola está provocando alarma social, y quiero creer que lo está haciendo por incompetencia y no porque quiere utilizar el Ébola como un instrumento para generar terror en sectores de la sociedad española.

España ha pasado ya a la historia por ser el primer país no africano en el que se produce un contagio conocido por Ébola. Ayer España, como país desarrollado que es, estaba en la champions league de la sanidad mundial, hoy es un país de tercera en el que da la impresión de que una crisis como la del  Ébola, de enorme gravedad, está siendo controlada de forma asamblearia, por ejemplo, por la gente de Podemos. En mi opinión, la única medida acertada que hasta ahora han adoptado las autoridades españolas es la de la Fiscalía de Madrid, que ha decidido abrir una investigación sobre lo ocurrido con el contagio de la auxiliar de enfermería Romero y su gestión.

La crisis del Ebola es una consecuencia clara de la forma de gobernar de las elites dirigentes españolas. En mi opinión la crisis del Ébola es un asunto grave de Seguridad Nacional. Que requiere medidas de seguridad, sanitarias y de todo tipo, más elevadas que las actualmente adoptadas por el Gobierno de España. Se suele decir que el movimiento se demuestra andando, es decir la competencia se demuestra con los resultados, el personal sanitario de del  Hospital Carlos III encargado de atender a los pacientes contagiados por Ébola , en concreto el de alto nivel, ha demostrado no estar a la altura, ha demostrado tener como mínimo  poca profesionalidad. Por ejemplo, ¿Quién y que seguimiento le estaban haciendo a Teresa Romero? ¿Quién se encargaba de ello, la telefonista o había asignado con tal fin alguien de mayor nivel, por ejemplo un medico?. 

El anterior Gobierno de España, del PSOE, realizando una exhibición de poder, decidió solucionar la crisis generada por la huelga de controladores aéreos, cuyas consecuencias podían ser únicamente económicas, militarizando el control de las Torres de Control Aéreo. La crisis del Ébola es mucho más grave, ya que está en juego la vida de personas. Un error, un accidente, una negligencia, o incluso que fluidos humanos contagiados caigan en malas manos puede provocar graves consecuencias, que el virus del Ébola se extienda por España, o incluso peor,  que España pase a la historia por ser el país a partir del cual el virus del Ébola se extendió por toda Europa. El Gobierno de España por tanto debería ordenar ya la militarización tanto del Hospital Carlos III como de la gestión sanitaria de la crisis del Ébola, cogiendo también  el total control informativo.

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