lunes, 6 de octubre de 2014

QUIEREN DEBILITAR EL ESTADO, ¿PARA QUE?

España vive una situación de crisis sin precedentes desde la Segunda República: Crisis económica, crisis de los grandes partidos, crisis sindical, crisis instruccional, crisis territorial, etc. Es difícil saber cuándo y por qué la sociedad española ha entrado en esta situación, pues es el resultado de múltiples y diferentes causas. Causas cuyos efectos se han prolongado en el tiempo. Pero, en mi opinión, hay una causa principal de todo ello, que es la tendencia de las elites dirigentes españolas a unirse para proteger su estatus social y sus intereses. Tendencia que genero  un juego de complicidades, consistente en un “tu no hables de lo mío, yo no hablare de lo tuyo”, favoreciendo que España fuera evolucionado social, política, institucional y económicamente hacia la actual situación de crisis. La información dada a conocer sobre cómo se utilizaban de forma ilegal tarjetas de Cajas Madrid, es un claro ejemplo del grado de unión y complicidad que existía y existe en la sociedad española entre los principales actores políticos, sindicales y también institucionales. Y digo institucionales porque varios implicados en el asunto han difundido que instituciones representativas del Estado, como por ejemplo el Banco de España, conocían la existencia y utilización de dichas tarjetas.

Creo que es importante recordar que el expresidente Aznar,  en su libro “España puede salir de la crisis” (2009), en el capítulo 3, página 53, afirmaba que ha fallado el Estado. Y es cierto. ¿Pero que es el Estado? El Estado no es algo abstracto, el Estado son una serie de entes de poder que constituyen la Administración, en sus diferentes niveles, autonómico, central y municipal. Entes de poder, Interior, Defensa, Justica, Hacienda, etc., que son controlados por las elites políticas, por la casta política, entendiendo por casta política la cara visible de las elites dirigentes españolas. No deja por tanto de ser sorprendente y cínico que alguien que mando, y todavía manda mucho,  sobre uno de los  sectores de la sociedad española que controla el Estado, el Partido Popular, diga que este ha fallado sin considerarse mínimamente responsable.

Aznar y otros muchos dirigentes políticos españoles conciben el Estado como un mar que puede  un día de tormenta golpear la costa, causando daños sin que ello sea responsabilidad de nadie. Desde el Estado español se ordenan violaciones de los derechos humanos, desde el Estado español se ordena ejercer represión judicial y policial. Desde los poderes del Estado se ordenan detenciones ilegales y realizar abusos médicos. España es un país en el que hay violencia de Estado. Un médico ejerciendo su actividad por error o inutilidad puede causar daño a un paciente, pero si el daño se lo causa porque se lo han ordenado desde los poderes del Estado, entonces es un caso de  violencia de Estado, y si además con ello se perseguía algún objetivo de naturaleza política, entonces estamos hablando de una acción terrorista ordenada por el Estado. Además, desde el Estado se han adoptado decisiones y medidas que han favorecido cosas como la actual situación de la economía española, el crecimiento de la corrupción política, el empobrecimiento de la sociedad, el incremento de la inseguridad ciudadana, etc. Y todo ello dice Aznar en su libro que ha sido porque el Estado ha fallado, sin que sea culpa ni responsabilidad de nadie. Aznar y su entorno alguna responsabilidad si deben tener no solo  sobre lo ocurrido en Caja Madrid, donde su entorno político ejerció mucho poder, sino también sobre el camino equivocado que ha tomado el  Estado español.

El problema no es el Estado. El Estado español está bien diseñado y suficientemente regulado, el problema surge de quienes lo controlan, personajes políticos con un perfil poco democrático, partidarios de políticas fascistas, tiránicas,  partidarios de ejercer represión social, partidarios de utilizar los entes del Estado para beneficiar sus intereses particulares en perjuicio del interés general, partidarios de anular el Estado de Derecho cuando les perjudica. El Estado ha fallado, es indiscutible, y ello está siendo utilizado  por algunos sectores de la sociedad española para, manipulando  a la opinión pública, utilizarlo como argumento para atacar al Estado, desde diferentes perspectivas y con distintos objetivos.

El Estado español está siendo atacado por la burguesía liberal que busca reducirlo para así tener que pagar menos impuestos y crear nuevas áreas de actividad económica privada. Una burguesía liberal que contribuye a la financiación de partidos políticos tanto de derechas como de izquierdas, influyendo en la elección de sus dirigentes y por tanto con capacidad para influir en sus políticas. Tendencia a reducir el Estado, que en este momento se da en toda la UE, por ejemplo en la vecina Francia, y que en España ha quedado claramente plasmada en los Presupuestos Generales del Estado para el 2015, en los cuales entre otras cosas se congelan los sueldos de los funcionarios, y se revalorizan las pensiones el ridículo y burlesco  porcentaje de un 0,25. Eso sí, en dichos Presupuestos para fortalecer la tendencia a la unión entre las elites políticas españolas, la partida destinada a subvencionar a los partidos políticos se incrementa en alrededor de  un 84%.
El segundo ataque al Estado proviene de la izquierda radical representada por Podemos. Las ideas de líderes de Podemos como Pablo Iglesias, simple comunismo rancio, representan una enorme amenaza para el Estado. La verdad no siempre es demostrable aunque sea evidente, lo que  está ocurriendo con Podemos es un claro ejemplo. Es evidente que ha habido un pacto entre las elites gobernantes españolas, especialmente de la derecha aunque no solo,  para impulsar  Podemos y favorecer que sus dirigentes entraran de forma rápida en el gran juego de la política. Con Podemos está ocurriendo algo inusual e ilógico en política. Podemos está creciendo en intención de voto sin aumentar su poder e influencia en la sociedad española, sin aumentar en tamaño, sin aumentar en número de dirigentes. Podemos está creciendo  en intención de voto sin que  la opinión publica sepa a qué elecciones se va a presentar, ni con que programa, ni con que candidatos. La campaña mediática de apoyo a Podemos continua, y sectores de la derecha española continúan dándole su voto. Es evidente que la operación de apoyo a Podemos realizada por  elites dirigentes españolas sigue todavía en marcha, con el objetivo de que Podemos entre en el Congreso de los Diputados gracias a votos que reciba de otras fuerzas políticas, en concreto de la derecha española,  y Pablo Iglesias, tal vez también alguno más, pase a formar parte del Gobierno de España mediante  una alianza con otra fuerza política, que hoy por hoy no puede ser otra que el PSOE, pues cantaría mucho una alianza entre Podemos y el PP. ¿De qué querrán las elites dirigentes españolas que sea ministro Pablo Iglesias, y para qué? y sobre todo ¿Quién lo está pagando? ¿Está financiando otra vez Rusia el comunismo a nivel internacional?

El tercer ataque contra el Estado proviene en este momento  del PSOE. En la anterior legislatura  el expresidente Zapatero ya congelo pensiones y redujo el sueldo a los funcionarios en un 5%. Ahora el Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, dice cosas como que el ministerio de Defensa no es necesario.

El problema no es el Estado, sino la equivocada gestión que se ha hecho del mismo provocado que España no sea en este momento ni un Estado democrático, ni un Estado de derecho. España es otra cosa, un Estado hibrido, en el que las elites gobernantes invocan el respecto a las leyes y reclaman justicia cuando les interesa. El problema no es el Estado. Parafraseando a Tony Judt  “Si hay algo peor que mucho Estado eso es poco Estado”. Solo hay que analizar lo que se conoce como Estados fallidos. Además, la historia nos da a conocer que siempre que se debilita el Estado surgen de forma rápida grupos partidarios de recurrir al terror, a la violencia, para alcanzar el poder. Grupos como por ejemplo Podemos.
Lo que se conoce como la Transición Española fue un éxito, pero a pesar de ello durante la misma se cometieron algunos errores. En mi opinión dos, tal vez inevitables, pero de importantes consecuencias para la democracia español. Uno, la restauración de la Monarquía como forma de Estado. La Monarquía es uno de los principales actores responsables de la actual  crisis que sufre España. El otro, legalizar el Partido Comunista. Curiosamente el Comunismo solo ha logrado sobrevivir y crecer en los países de Europa occidental en los que recibió mayor represión, como en España, Italia, y poco más. El partido político Podemos es todavía hoy fruto de esa transición en la que las elites dirigentes españolas pactaron la legalización en España del Comunismo.

Las elites dirigentes siempre muy preocupadas en defender sus intereses particulares suelen dejar que crezca el mal, que se extienda la violencia, siempre y cuando no les afecte. Las elites dirigentes europeas dejaron que el nazismo creciera y se hiciera fuerte. Paul R. Maracin en su libro “La noche de los cuchillos largos”, relata de forma breve pero muy clara como las potencias europeas permanecieron pasivas mientras Adolf Hitler se hacía con el control de Alemania recurriendo a la violencia y el terror. Las grandes potencias occidentales tuvieron luego que pagar un elevado coste tanto humano como económico para que Alemania volviera a ser una gran potencia democrática. Las elites gobernantes de la Segunda República española dejaron que la violencia, la inseguridad y la injustica crecieran en la sociedad española  sin adoptar medidas para frenarlo. Ello provocó una tragedia y que España sufriera una dictadura militar durante casi 40 años. La historia se repite, las elites dirigentes españolas están generando inestabilidad, represión e inseguridad en la sociedad española.
El asunto de la convocatoria del referéndum independentista de Cataluña está provocando que en la opinión pública surja con frecuencia la pregunta de ¿Qué quiere Cataluña? No lo sé, seguramente diferentes sectores políticos, sociales, etc., quieran cosas distintas. Por ejemplo, posiblemente habrá un sector, en el que sin ser catalán me incluyo, que simplemente quiera que las elites fascistas, tiránicas, despóticas,  de la sociedad española, dejen de joderlos.

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