viernes, 17 de octubre de 2014

TODO VALE TRAS LA MASCARA DE DEMOCRATAS.

España ha entrado en una situación de crisis que no cesa de empeorar. Todos los días los medios de comunicación nos dan a conocer un nuevo caso de corrupción de las elites dirigentes de la sociedad española o nuevos datos sobre los ya conocidos. Situación de crisis en la que los gobernantes no son capaces de dar solución a los principales y graves problemas que padece la sociedad. Problemas que se aparcan, se sacan de la agenda, esperando que se solucionen con el tiempo o gracias a medidas que provengan del exterior. Pero un problema sin solucionar suele generar otro, y la agenda de problemas sin resolver no cesa de engordar agravando la crisis.
   
No nos dejemos engañar, la crisis que vive España no es consecuencia de fuerzas exteriores, no es consecuencia de conspiraciones ni de acciones de extraterrestres, representa únicamente el fracaso de las elites dirigentes españolas. Unas elites dirigentes que han gobernado, que han adoptado decisiones únicamente en beneficio propio. Unas elites dirigentes, que como ocurría con las que tenían puestos de responsabilidad en las desaparecidas Cajas de Ahorros, tienen muchos éxitos individuales, para sus familias, para sus grupos de poder, pero no logran un solo éxito colectivo, no logran un solo éxito que beneficie al conjunto de la sociedad española.

La actual situación de la economía española es un claro reflejo de la forma de gobernar de las elites españolas, buscando únicamente el beneficio particular, el enriquecimiento a corto plazo, de los afines, de los propios, de su familia natural, o familia política, o lobby. Hace unos meses, antes de las Elecciones Europeas 2014 el Gobierno español nos decía que la economía española estaba mejorando, algo que no solo no era creíble entonces sino que ahora constatamos que también era falso. Desde que comenzó la crisis hasta ahora el Gobierno, o mejor dicho los diferentes Gobiernos que ha tenido  España, no han adoptado ninguna medida enfocada a provocar cambios importantes en la economía española. Sin que se produzcan dichos cambios evidentemente es imposible que la economía mejore.

La UE se encuentra en riesgo de sufrir una tercera recesión, es decir, una tercera disminución del PIB, es decir, una tercera fase de empobrecimiento. No sé si todavía quedara alguna actividad ilegal que la UE pueda incluir en el PIB e intentar así enmascarar su caída. Una tercera recesión seria en este momento terrible para la sociedad española, pues como mínimo reduciría la actividad económica, bajarían las exportaciones e inversiones extranjeras en España, y ello provocara un fuerte incremento del paro. Pero ello no es lo único, en esta situación de riesgo causada por la posibilidad de una tercera recesión, el déficit de la balanza comercial vuelve a incrementarse.

Hace unos días el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, vendía a la opinión pública el incremento de las relaciones con China como un éxito. Y tal vez lo sea para algunos, para empresarios españoles que invierten en China, y  para aquellos que se benefician de las inversiones que ricos empresarios chinos están haciendo en España, especialmente en Madrid,  pero no para el conjunto del país. Las relaciones económicas entre España y China supusieron para España en el 2013 un déficit, una pérdida de alrededor  de 10.000 millones de euros, es decir, lo que España había ganado con las exportaciones a Francia (alrededor de 8.000 millones de euros) salió hacia China.  

La actual situación de la economía española está provocada principalmente por dos causas. Primera, una muy desigual distribución de la riqueza, lo que impide que en la sociedad española haya el suficiente consumo. Los ricos españoles tienen una gran capacidad de consumo, sobre todo si disponen de una tarjeta negra, pero el resto de la sociedad tiene una baja capacidad de consumo, su poder adquisitivo, ya bajo cuando empezó la crisis,  se ha visto disminuido en los últimos años al reducirse los salarios mientras se incrementaba el coste de la vida. Segunda, la economía española está fuertemente  descapitalizada, dicho a groso modo, las elites españolas tienen demasiado dinero invertido en el exterior, generando activada económica en otros países, motivados, entre otras razones, por la búsqueda de grandes beneficios a corto plazo. Es evidente que la economía española requiere de forma urgente dos medidas: Desinvertir en el exterior, es decir,  que las elites españolas desinviertan en el exterior, y una mayor  y más justa distribución de la riqueza, algo que solo se puede logar, de forma no traumática,  subiendo salarios.

La grave crisis económica, política, institucional, territorial, sanitaria,  que sufre España es una consecuencia directa de que la elite política española, la casta política española, imagen visible de las elites gobernantes, es un basurero, donde está representada de una forma u otra toda la basura que hay en la sociedad española. La casta política española es un basurero, y no lo digo solo yo, lo dan a conocer todos los días hechos difundidos por los medios de comunicación.

Con la llegada de la democracia a España en el 78 algunos sectores de las elites dirigentes españolas, pensaron esto de la democracia es estupendo, es cojonudo, decimos que somos demócratas y luego podemos hacer lo que queramos siempre y cuando haya suficiente consenso para silenciarlo, y evitar que el Estado pueda actuar y hacer respetar la ley. De tal forma que hoy  solo respectan la Constitución y las leyes los ciudadanos pertenecientes a los sectores sociales más débiles y vulnerables de la sociedad española. Para los cuales, además, el actual Gobierno está elaborando una nueva ley de seguridad ciudadana. Ley enfocada principalmente a dar más poder represivo a la policía española.

España sufre una grave crisis política, causa o como mínimo agravante del resto de crisis. Las elites políticas españolas, gobernantes y no gobernantes, escondiéndose bajo la máscara de demócratas ordenan violaciones de los derechos humanos, abusos médicos, detenciones ilegales, acciones de represión judicial y policial, a la vez que cínicamente   denuncian todavía hoy crímenes que se produjeron durante la Guerra Civil, o la Dictadura, algo que la gran mayoría de la sociedad española ya solo recuerda  porque se lo obligan a estudiar en el colegio.

En política se produce siempre el principio de “Detrás de un gran líder político o hay grandes ideas o una gran financiación”. Los líderes políticos españoles no sobresalen por sus ideas, lógicamente lo tienen que hacer por estar en entredicho su financiación, cuando no imputados por casos relacionados con  lo que se conoce como corrupción política. Lógicamente, el dinero negro se consigue siempre  a cambio de algo, blanqueo de capitales del crimen organizado internacional, tráfico de influencias, favorecer los intereses de grupos concretos, muchas veces ilegales, etc., algo que siempre condiciona de forma negativa la política, la forma de gobernar. La política española está muy condicionada por su oscura e ilegal financiación.

La política española necesita regeneración. En primer lugar regeneración judicial, es decir, el Poder Judicial debe de apartar de la política  a aquellas personas cuyo comportamiento de forma clara se aparta de la legalidad vigente, y lo debe hacer de forma rápida. Y en segundo lugar regeneración democrática, para ello es imprescindible que en los principales partidos políticos  españoles pierdan fuerza lo que se conoce como las bases, es decir, grupos de amiguetes que gracias a llevar años en el partido se han hecho fuertes y reivindican más poder, sin que se cuestione sus cualidades y capacidades, lo que impide que pueda entrar nueva gente preparada, con ideas distintas,  de la sociedad a los partidos políticos.

En un momento de crisis como el actual es normal que se hable mucho en la sociedad española de la necesidad de pactos. Los pactos son buenos en política,  la democracia no es más que un gran pacto por el que se acuerda que gobierne el grupo de las elites dirigentes más votado. Además, en política el único pacto imposible es con el enemigo. El problema es que sectores de las elites dirigentes españolas solo quieren pactos para dos coas. Primera, impulsar fenómenos como Podemos, cuyo objetivo todavía desconocemos, algo que seguramente es el fruto del pago a algún tipo de financiación política oculta e ilegal. Segunda, para oprimir a concretos sectores débiles y vulnerables de la sociedad española.

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