El presidente del Gobierno,
Pedro Sánchez, ha recuperado el eslogan “No a
la guerra”, utilizado por sectores de la izquierda española en el 2003 para
oponerse a la participación de España en la invasión de Irak liderada por los Estados
Unidos, para justificar la negativa del Gobierno a que Estados Unidos pueda utilizar
las bases militares que tiene en territorio español para realizar una intervención
militar en Irán. Sin duda, los actores
que entonces defendían que España no debía apoyar a Estados Unidos en su lucha
contra el terror, en el derrocamiento del régimen de Sadam Husein, son hoy los mismos
que defienden una posición de España en política exterior contraria a la acción
militar liderada por los Estados Unidos e Israel para derrocar la teocracia
iraní. Sectores políticos, históricamente vinculados con Rusia y sus aliados,
antes la Unión Soviética, ahora Rusia, China y sus aliados en el mundo islámico.
Sectores políticos que históricamente se han opuesto a cosas como la existencia
de la OTAN o que en España hubiera bases militares estadounidenses y que hoy se
oponen a derrocar a un Régimen
autoritario, aliado de Rusia, que durante décadas ha liderado y apoyado a grupos
terroristas islamistas y que en los últimos años ejerce una fuerte represión contra
los sectores políticos y sociales que exigen cambios en el Gobierno y la política
de Irán. El presidente Sánchez quiere situar de nuevo a España del lado de
Estados que basan su política en el terror.
Sectores de la izquierda española, cuyos posicionamientos seguramente cuentan con apoyo en sectores de la derecha y, sobre todo, de las actuales elites militares. Por ejemplo, recordemos que el general Julio Rodríguez, ex-JEMAD, ha sido dirigente fundador de Podemos, un partido de ideología comunista, prorruso y anti NATO, pero que son minoritarios en la sociedad española, razón por la cual, ni el expresidente Rodríguez Zapatero ni el presidente Sánchez, han liderado de forma clara posiciones como la de sacar a España de la OTAN o exigir a los estadounidenses que cierren las bases que tienen en territorio español. No, prefieren, siempre que pueden, moverse entre dos aguas. Por ejemplo, beneficiarse de la pertenencia de España a la OTAN y de que en España haya bases militares americanas y a la vez oponerse a intervenciones militares realizadas contra los aliados que tienen en el bloque contrario, por ejemplo, ayer el Régimen de Sadam Husein, hoy Irán, y que recurren al terror para gobernar y intentar imponer sus reivindicaciones a las democracias occidentales.
