miércoles, 14 de abril de 2021

TRISTE PRESENTE, DESOLADOR FUTURO.

España es hoy un país sumido en un proceso de total degradación, tanto política como económica. Mientras en el Congreso de los Diputados hoy hablan de libertades, de justicia, de principios democráticos,  España es una tiranía en la que se cometen flagrantes violaciones de los derechos humanos, especialmente, recurriendo a una sutil utilización del sistema sanitario. ¿Esperanza? La única esperanza que hay en España es ya la de aquellos afines al Gobierno central y gobiernos autonómicos que están esperando con sus cestas que lleguen los 140.000 millones de euros de la UE, que se tendrán que pagar, de una forma u otra en el futuro. Triste presente, desolador futuro.

Lo que hoy ha dado a conocer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el denominado “Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia”, es totalmente decepcionante. Se percibe de forma clara que no estará enfocado a reformar el sistema productivo,  apostando por nuevas áreas productivas que se considere que tienen futuro,  sino a distribuir entre la actual económica para compensar las pérdidas causadas por las medidas represivas y de restricción de la actividad económica adoptadas por el Gobierno, enmascarado bajo el fin de una falsa modernización de la económica. Para entendernos, dicho de una forma coloquial, entienden por digitalización que el camarero del chiringuito de playa ya no vaya con el tradicional blog y lápiz, sino con un sofisticado equipo electrónico, y así con todo.

La crisis del covid-19 está sacando a relucir lo peor de las elites dirigentes españolas. No solo está  siendo utilizada como justificación para ejercer represión y encubrir violaciones de los derechos humanos, sino que ahora también quieren utilizar las vacunas para justificar enfermedades que tienen otras causas, principalmente, abusos realizados recurriendo al sistema sanitario. Necesitan levantar el Estado de Alarma, porque, lógicamente, este solo contribuye a hundir la economía, pero quieren poder seguir teniendo un elemento que permita dar cobertura legal a la represión que ejercen contra concretos sectores de la sociedad, por ejemplo, privándolos del derechos a la libre circulación, pudiendo imponerles centro hospitalarios, médico y tratamiento, mientras que su gente se mueve con total liberad. Quieren poder obligar a unos ciudadanos a no poder salir de los límites de su comunidad autónoma o incluso de su ciudad, mientras de los aeropuertos españoles entran y salen ciudadanos desde y hacia el extranjero; quieren tener privados a muchos ciudadanos del derecho a la libertad de circulación mientras las fronteras con Francia están abiertas, entre otras cosas para  que el virus pueda seguir circulando con facilidad; quieren privar a unos ciudadanos del derecho a la movilidad mientras su gente, que se siente segura, se mueve con total libertad. ¿Es esto democracia? No es despotismo, es tiranía, es más franquismo que durante la época de Franco.


lunes, 15 de marzo de 2021

FALSA CRISIS POLÍTICA DE MURCIA COMO DETONANTE DE LA DE MADRID.

Los rápidos cambios de opinión que en los últimos días han protagonizado tres diputados de Ciudadanos de la Comunidad de Murcia, no tienen muchos precedentes en política, son más bien propios del famoso bosque de William Shakespeare, o similares lugares de la ficción. Pero todo acaba teniendo una explicación, y que el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias,  hoy haya presentado su dimensión como vicepresidente del Gobierno de España, para presentarse a la presidencia de la Asamblea de Madrid, conduce a pensar  que la esporádica crisis política de Murcia formaba  parte de un plan político de mayor dimensión, ser el detonante de una crisis en la Comunidad de Madrid que provocara elecciones.

Hoy la Unicia duda es ¿Quiénes estaban desde un principio en esos planes? ¿También Ayuso, y por eso convoco de forma tan apresurada las elecciones? Algo que no es de excluir si tenemos en cuenta el apoyo con que cuenta Podemos del Grupo Planeta, grupo mediático monárquico y muy vinculado tanto a la Conferencia Episcopal Española, como a sectores del PP. ¿Habrá comprado ya el comunismo internacional a  Ayuso, o sea, al PP de Madrid? ¿Es la presidenta Ayuso una muñequita de cuerda, dirigida por sectores de la derecha que apoyan a Unidas Podemos o una gran líder? Con los datos que hay, hoy  solo se pueden hacer especulaciones, pero de forma explícita o a través de hechos derivados se acabara sabiendo pronto. Una vez más todo indica que desde Cánovas y Sagasta nunca había habido tanto consenso oculto en la política española.

miércoles, 10 de marzo de 2021

EL ENEMIGO ESTA DENTRO, EN EL GOBIERNO DE ESPAÑA.

Que un partido político que Gobierna un Estado vote en un foro extranacional, como es el Parlamento Europeo, a favor del líder de unas elites burguesas separatistas, que quieren romper la integridad territorial defendida en la Constitución vigente, puede que tenga precedente en  algún tipo de régimen comunista, o excomunista, como por ejemplo, Ucrania, pero nunca se había producido en una democracia occidental hasta el pasado lunes, cuando Unidas Podemos voto a favor de que eurodiputados catalanes, perseguidos por la justicia española por haber declarado la independencia de Cataluña, sigan disfrutando de la inmunidad que se les concede por el cargo político que ocupan. ¿Qué se puede esperar de las instituciones de un Estado gobernado por aquellos que apoyan a los que desafían sus leyes? Poca cosa, sino nada.

Lógicamente, los votos de los comunistas no llegaron para mantener la inmunidad a los tres eurodiputados catalanes perseguidos por la justicia española. El Parlamento Europeo, evita mojarse en temas de política nacional de los Estados miembros, pero en este caso sabía que se jugaba mucho, su propia estabilidad, pues en varios estados miembros hay históricos  deseos separatistas, activos o latentes. Y por tanto, por una aplastante mayoría, casi el doble de votos, el Parlamento Europeo ha revocado la inmunidad a los tres eurodiputados perseguidos por la justicia española, al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, y a los exconsejeros Antoni Comín y Clara Ponsatí.

Todo muy de chiste, todo un continuo aparentar. Si has cometido un delito no puedes optar ni siquiera al cargo de conserje de una de las instituciones de la UE, pero en cambio, han permitido que un ciudadano prófugo de la justicia se presentara a las elecciones al Parlamento Europeo, y tomara posesión de su cargo de eurodiputado. Realmente nos toman a los ciudadanos por tontos.

Pero lo más insultante es que el líder de los que realizaron una declaración unilateral de independencia y la cara visible de la rica burguesía catalana, Puigdemont, haya sido apoyado por un partido de dimensión nacional que forma parte del Gobierno de España, Unidas Podemos, del que para más inri, uno de sus dirigentes fundadores es un ex JEMAD, el general Julio Rodríguez. Podemos se ha intentado justificar ante la opinión pública con el discurso de que están en contra  “ de la judicialización de la política”. Una vieja táctica que el comunismo internacional ha aplicado en Estados democráticos, buscar que la justicie no actué, y poder así transgredir con total impunidad todo tipo de leyes, por ejemplo, para buscar que el poder caiga en manos de los que más presionan de forma violenta en las calles. Pero pocas veces esta táctica ha dado resultado, cuando la justicia no actúa en un Estado, la situación pasa a un nivel superior, el del conflicto armado. Como lo evidencia que el comunismo internacional solo ha logrado hacerse con el poder político en aquellos estados en los que ha estado apoyado, en el pasado por intervenciones militares de la Unión Soviética, o en el momento actual, de la Federación Rusa y países de su órbita. Lo cual nos lleva a la gran pregunta ¿Qué interés tiene el comunismo internacional, o sea, Rusia y sus aliados, de quien recibe apoyo y ordenes Podemos, en todo este asunto?

miércoles, 17 de febrero de 2021

UNA POLÍTICA BASADA EN LA MENTIRA Y LA REESCRITURA DEL PASADO.

Como en la época de Cánovas y Sagasta la actual política española se sustenta en la mentira. Desde hace tiempo es conocido y constatado que  la política española se caracteriza por un elevado uso de  lo que los expertos denominan doble lenguaje, es decir, los partidos defienden de forma pública unos posicionamientos, pero en la intimidad de los despachos, otros completamente distintos. Ello origina que, excepto los principales dirigentes de los partidos políticos,  nadie sepa que defienden  realmente tanto en política nacional como internacional. Lo que se traduce en un continuo defender hoy ante los medios de comunicación y públicamente, una cosa y mañana adoptar una decisión en un sentido completamente contrario.

Uso del doble lenguaje, un continuo mentir, al que recurre de forma reiterada el Gobierno de Sánchez, el cual, por ejemplo,  dice defender la Constitución de 1978, la integridad de España, pero está gobernando gracias a contar con el apoyo de un partido como Esquerra Republicana de Catalunya, que  no hace mucho, formando parte de Junts pel Sí,  puso a España en una situación crítica, sin precedentes en democracia,  al apoyar la declaración unilateral de independencia realizada por entonces presidente del Gobierno autonómico de Cataluña, Carles Puigdemont. Pero no es únicamente el Gobierno de España el que miente. Recientemente Vox, la representación en España de aquellos que provocaron la Segunda Guerra Mundial, Nazismo y Fascismo, se ha abstenido en una votación en el Congreso de los Diputados para que el Gobierno socialcomunista de Sánchez pudiera sacar adelante la ley que va a regular los fondos europeos que llegaran a España para apoyar y modernizar a los sectores económicos daños por la epidemia causada por el covid-19. Vox, teniendo en sus manos derribar el actual Gobierno de coalición de Sánchez, opto por darle oxígeno, algo difícil de entender, y solo explicable en el elevado y constatado interés de sectores de la derecha española por apoyar que Podemos este en el Gobierno de España.

Pero no solo a través de doble lenguaje se intenta manipular, descaradamente los partidos políticos recurren a otras fórmulas. Por ejemplo,  justificar el presente reescribiendo el pasado. Es lo que ha hecho hoy el presidente Sánchez en el Congreso de los Diputados al responder a la pregunta del líder de la oposición, Pablo Casado, de  ¿Cuándo va a cesar a su Vicepresidente Segundo del Gobierno?, ha intentado justificar la presencia de los comunistas en el Gobierno por su aportación a la restauración de la democracia en España. Todos conocemos el pasado. Los comunistas no han contribuido a restaurar la democracia en ningún país del mundo. En España tampoco. En el 78 el comunismo español estaba totalmente alineado con la Unión Soviética, era de conocimiento público que recibía financiación, apoyo y órdenes desde Moscú. En plena Guerra Fría la legalización del Partido Comunista Español, de donde surge de forma indirecta y clara Podemos, se debió principalmente a intereses de la dictadura militar de Franco y de la Monarquía. Aislada España  durante décadas de la Europa occidental y democrática, muchos de sus dirigentes estrecharon vínculos con países de la órbita de la Unión Soviética. Recordemos, que entonces tanto el presidente del Gobierno,  Adolfo Suarez, nombrado por la Casa Real, por el rey Juan Carlos I, como el líder de los comunistas, Santiago Carrillo, defendían una total oposición a la entrada de España en la OTAN. No solo eso, en política internacional, Unidas Podemos sigue hoy defendiendo posicionamientos totalmente alineados con Moscú y demás países de su actual orbita, con otro colorido, pero en lo profundo ideológicamente similar a la de la Unión Soviética.

La presencia de Podemos en el Gobierno de España es incomoda. Es incómoda para el presidente Sánchez, que ha permitido su entrada pero ha impedido que sus dirigentes se hagan cargo de ministerios con visibilidad y presencia internacional, es decir, defensa,  justicia, interior, economía y exteriores. Y es incómodo para la derecha, porque claro, en la Unión Europea se preguntaran, lo mismo que nos preguntamos muchos españoles, ¿Cómo es posible que haya sectores de la derecha España que apoyen a Podemos? ¿Cómo es posible que  entes como el Grupo Planeta, monárquico y muy vinculado a la Conferencia Episcopal Española apoye a Podemos? ¿Cómo es posible que un ex JEMAD de unas Fuerzas Armadas mayoritariamente monárquicas y de un Estado miembro de la NATO, sea un alto dirigente de Podemos, partido que se declara públicamente anti-Nato, antioccidental, y prorruso? Lógicamente aquí alguien está haciendo mucha caja gracias a las relaciones exteriores de Podemos. Es extraño que sectores monárquicos de la derecha española apoyen a Podemos, pero todavía lo es más que este partido logre las simpatías de un partido nacionalista como Bildu, a no ser claro que sus actuales dirigentes sean los de la conocida operación Ogro, operación atribuida a ETA, pero decidida y planificada desde las instituciones del Estado por los que entonces gobernaban España, y es que no es lo mismo estar dormido que durmiendo, como no lo es lo mismo estar jodido que jodiendo.

Como bien dice el vicepresidente comunista del Gobierno de España, Pablo Iglesias, “no hay una situación de plena normalidad política y democrática en España”, uno se da cuenta cada vez que intenta dar un paso. España es un país en él se ejerce una elevada represión policial y judicial, y en el que se cometen flagrantes y sistemáticas violaciones de los derechos humanos. Un país en el que el sistema sanitario es utilizado por las elites dirigentes para cometer de forma sutil abusos. Pero además, en España la normalidad democrática ha saltado por los aires desde el momento que  Podemos se presentó ante los medios de comunicación, después de las elecciones generales del 2015 y apoyado por las Fuerzas Armadas, por unas Fuerzas Armadas que han tenido  a la sociedad española privada de derechos casi 40 años, representadas por el general Julio Rodríguez, ex JEMAD, exigiendo la mitad. Pidiendo la mitad, nada más y nada menos, que del Gobierno de España, mitad que le ha dado el presidente Sánchez. Sí, sí, en España se hace una política basada en la mentira y la reescritura del pasado.  Pero no pasa nada, bueno, excepto que la economía española se hunde y la deuda pública y el desempleo se disparan.  

miércoles, 20 de enero de 2021

RELEVO EN LA CASA BLANCA: BIDEN PRESIDENTE.

Relevo en la primera potencia económica y militar occidental. Joe Biden ha tomado juramento como 46º presidente de los Estados Unidos. La felicidad de los que se van a repartir la tarta siempre es muy elevada. Viviendo la sociedad estadounidense una situación dramática causada por la epidemia provocada por el virus chino covid-19, la investidura de Biden ha sido hoy un claro ejemplo de ello. Incluso Jennifer López, invitada para cantar,  ha creído que era ella la investida y ha emitido su eslogan reivindicativo, “Una nación con libertad y justicia para todos”, en un idioma no oficial, el español, más propio de Puerto Rico que de Washington D.C. Lo más llamativo de la investidura, la ausencia del presidente saliente, Donald Trump, lógicamente alguna razón de peso debe tener para romper una tradición de décadas, y cometer un acto tan feo, de tal incorrección política, pero por el momento debemos dejarlo en la caja de las especulaciones, de las posibles razones. 

Durante los cuatro años de su mandato, ha quedado constatado que Donald Trump tenía estrechos vínculos con  elites dirigentes de la Federación Rusa, con el pais que sigue liderando el comunismo internacional,  lo que ha condicionado de forma importante su política exterior. También, que era  partidario de darle apoyo, a través de asesores como Steve Bannon y Rudy Giuliani, entre otros, a grupos políticos europeos que son los herederos ideológicos de aquellos que provocaron la Segunda Guerra Mundial, Nazismo y Fascismo. Que Estados Unidos tuviera un presidente como Trump es evidente que no era bueno ni para la Unión Europea ni para el mundo, pero  nada indica que la era Biden vaya a ser mejor. Por el momento ya sabemos que su hijo, Hunter Biden, tiene abierta una investigación fiscal y que tuvo oscuros negocios en Ucrania.  

El primer discurso del presidente Biden ha sido muy sentimental, apelando a la unión, algo lógico teniendo en cuenta que ha llegado a presidente gracias al apoyo de minorías étnicas y culturales, pero pocas alusiones a la que va a ser su política, principalmente exterior y de defensa. Una simple promesa de lealtad con los aliados, entiendo que también europeos,  pero ninguna alusión al para qué, para defender que valores e intereses. Ha llamado a llorar, metafóricamente, por los muertos durante la pandemia, pero todavía no sabemos si tienen alguna propuesta nueva para combatirla, por ejemplo, ¿Qué va a ocurrir con el control de viajeros a los Estados Unidos? ¿Cómo van a ser a partir de ahora las relaciones con el Régimen comunista chino, principal responsable de lo que esta ocurriendo? 

Estados Unidos se ha convertido en un país de bandazos ideológicos. Trump echó por tierra muchas de las políticas de la Administración Obama, es de prever que el presidente Biden haga ahora lo mismo con muchas de las medidas aprobadas por la Administración que deja el poder. El relevo que hoy se ha producido en la Casa Blanca tiene una clara y principal lectura. En los Estados Unidos durante las últimas décadas se han producido importantes cambios demográficos que han tomado forma en el Partido Demócrata, logrando minorías étnicas y culturales pasar a estar  sobrerrepresentadas en la política estadounidense. El Estados Unidos de hoy es políticamente muy distinto al de hace 20 años, y ello va a afectar a su política exterior, de defensa y seguridad de forma negativa para Europa.

 

martes, 29 de diciembre de 2020

“2020”, UN AÑO DE DERRUMBAMIENTOS Y CONSTATACIONES.

En septiembre del 2001 se produjo el mayor atentado terrorista de la historia de la humanidad. El terrorismo islamista ataco y derribo las Torres Gemelas de Nueva York, el World Trade Center, asesinando a casi 3000 personas. Pero a pesar de que ello supuso un drama personal para las familias directamente afectadas,  el  mundo occidental despidió el 2001 con sus tradicionales celebraciones y con la clásica  alegría colectiva. Y había razón para ello, las repercusiones de tal episodio histórico  para las vidas de los ciudadanos occidentales, incluidos los estadounidenses, fueron  mínimas. Las cuales se materializaron principalmente en nuevas medidas de seguridad en los transportes públicos. Cierto, Estados Unidos y sus aliados entraron en guerra, en Afganistán e Irak, pero ello afecto de forma directa a un muy reducido número de ciudadanos y familias. No va a ocurrir lo mismo con el 2020. En el 2020 no se han producido importante atentados terroristas, pero  pasara a la historia como un año de importantes derrumbamientos. Se han derrumbado los planes de muchos ciudadanos, algunos ya perciben que se ha derrumbado su futuro, y tendrán que reenfocarlo. Y se han derrumbado dos históricas realidades, la de unión y la de seguridad.

La ejecución del Brexit el próximo 31 de diciembre derrumbara la realidad de unión en Europa. Lo que se pensaba no hace muchos años que era una solida realidad de unión, se ha dado a conocer como una mera ilusión, que en pocos días se derrumbara, con unas repercusiones para los ciudadanos europeos que los expertos en diferentes áreas, política, económica, de cooperación o defensa y seguridad, no se atreven todavía a definir, pero que ya se vislumbra que no serán buenas para la gran mayoría de los ciudadanos europeos. Pero el derrumbamiento más traumático ha sido el de la seguridad. Si comenzamos el 2020, con el discurso de las elites gobernantes occidentales de que deberíamos resignarnos a ser vulnerables a las acciones indiscriminadas del terrorismo islamista, cerraremos el año, con el de que debemos aceptar también de forma resignada e inevitable otra amenaza, la del virus chino covid-19.

Los ciudadanos occidentales creíamos vivir en un ambiente de seguridad, en el que los gobiernos democráticamente elegidos garantizaban no solo la seguridad ciudadana, incluyendo en esta la seguridad sanitaria, sino también nuestros derechos, derechos históricos reconocidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero no era así, la seguridad era solo una ilusión que se ha acabado derrumbando. Hoy el covid-19 amenaza nuestras vidas y en mayor o menor medida, dependiendo del Estado, también los derechos de los ciudadanos debido a las medidas impuestas por sus gobiernos. La Organización Mundial de la Salud declaro la alerta sanitaria por covid-19 el pasado 30 de enero, pero los gobiernos occidentales no adoptaron medidas para frenar su entrada en sus respectivos territorios y su propagación hasta mediados de marzo, cuando el virus entrando por Italia ya se había extendido por toda la Unión Europea y saltado de forma masiva a Estados Unidos. Si en un principio se defendió la idea de que no era ni necesario ni conveniente cerrar fronteras y limitar la circulación de viajeros, luego se impusieron duras medidas destinadas a restringir no solo la movilidad de los ciudadanos sino también la realización de actividades económicas, condenando a muchos ciudadanos al desempleo.

Medidas contradictorias y en muchas ocasiones totalmente irracionales, que los gobiernos occidentales han impuesto apoyándose en el discurso compartido de que nos encontramos ante un escenario nuevo, desconocido y cambiante. En España, por ejemplo, millones de ciudadanos son privados del derecho a la libre circulación, unos no pueden salir de su comunidad autónoma, otros ni siquiera de su ciudad, pero se mantienen abiertas las fronteras con el exterior, de tal forma que ya se habla de que a España  ha llegado una nueva cepa del virus, con origen en Sudáfrica, a través de viajeros procedentes de Reino Unido. Es decir, el Gobierno de Sánchez está criminalizando a sectores sociales, amas de casa, pensionistas, desempleados, etc, privándoles del derecho a la libertad de movimiento, con el argumento de que se hace para evitar la propagación del virus, pero a la vez permite la libre circulación de personas pertenecientes a otros sectores sociales, sin ningún tipo de control, estando constatado que son los que propagan el virus, no solo a nivel nacional, sino entre países. Es evidente,  con  la falsa disculpa de frenar la propagación del virus, el Gobierno de España ha anulado la igualdad entre españoles, privando o garantizando el derecho a la libre circulación en función del rol social.

Además, el 2020 ha permitido constatar tres cosas. Uno, la capacidad de adaptación del ser humano no se ha debilitado con el desarrollo tecnológico y la mejora de su calidad de vida. El ser humano sigue siendo capaz de adaptarse a cualquier situación, por muy desfavorable que esta sea, con tal de sobrevivir, cambiando hábitos, reduciendo su movilidad, disminuyendo su consumo, adoptando medidas tan antinaturales como el continuo uso de mascarilla. Dos, los valores morales de nuestra sociedad, si existen dejan mucho que desear. Por ejemplo, el Gobierno de España, contando con la complicidad del sistema sanitario, ha permitido que miles de ancianos, por ejemplo, alojados en residencias, pero no los únicos,  hayan muerto en condiciones indignas, privados del apoyo y cariño de los suyos, y de una correcta atención sanitaria. Tres, la crisis del covid-19 debido a cambios en hábitos de ocio y reducción de consumo ha producido negativas consecuencias para las economías occidentales, como el incremento del paro. Dejando así  claro, en unos pocos meses,  que la corriente de pensamiento del decrecimiento, defendida por sectores de la izquierda política, no es deseable por las consecuencias que a corto plazo produciría en las economías capitalistas occidentales un cambio del estilo de vida actual  y una drástica disminución del consumo. Inevitablemente, el crecimiento económico sigue siendo la única solución para que un cada vez  mayor número de ciudadanos pueda disfrutar de mejor calidad de vida. 

sábado, 5 de diciembre de 2020

EN SU 42º ANIVERSARIO, CADA VEZ QUEDA MENOS DE LA ESPAÑA QUE NACIÓ CON LA CONSTITUCIÓN.

La Constitución de 1978 llego a su cuadragésimo aniversario después  de una  declaración unilateral de independencia en Cataluña, en octubre del 2017, que no significo nada,  más allá de la detención de algunos dirigentes catalanes que la habían impulsado y la huida al extranjero de otros, y con un mapa  político muy fraccionado que dificultaba enormemente la gobernabilidad de España. Pero todo es susceptible de empeorar. Los problemas del 2018 no solo continúan hoy sino que se han agravado con otros nuevos. España llega a la celebración del  cuadragésimo aniversario de la llegada de la democracia tambaleándose tres pilares fundamentales de la Constitución y por tanto del sistema democrático: La Monarquía, el Poder Judicial y las Fuerzas Armadas.

El rey emérito Juan Carlos I, jefe del Estado hasta junio de 2014 al abdicar en su hijo el rey Felipe VI, se encuentra hoy refugiado en un país islámico, Emiratos Árabes Unidos, buscando esconderse de la actuación de los medios de comunicación, sino también de la justicia ya que está siendo  investigado en España y Suiza por presuntos delitos fiscales y de blanqueo de capitales.  

Las actuales elites políticas con representación en el Congreso de los Diputados son incapaces de ponerse de acuerdo para renovar la composición del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), órgano de gobierno de la justicia española. El Gobierno de Sánchez ha amenazado con cambiar la ley que lo regula, de tal forma que no sea necesario para nombrar nuevos vocales del CGPJ mayoría absoluta sino que llegue con mayoría simple. Ello ha dado lugar a que desde la Unión Europea se le llame la atención al Gobierno de Sánchez, recordándole que tenga en cuenta la opinión de la oposición y de la Comisión de Venecia. La Comisión de Venecia es una institución dependiente del Consejo de Estado, que se creó a la caída del Muro de Berlín para asesorar a las ex repúblicas comunistas del este de Europa, estados miembros  de la disuelta  Unión Soviética, para asesorarles en su proceso de democratización, elaboración de una constitución democrática  y demás ordenamiento jurídico. Es decir, de esta forma la UE está calificando a España de república bananera en la que el Gobierno no tiene claro como se pueden o no aprobar determinadas leyes en una democracia.

Y en tercer lugar se empiezan a tambalear también de forma pública las Fuerzas Armadas, algo grave si tenemos en cuenta la historia de España y el hecho de que los militares han tenido sometida a la sociedad española durante casi 40 años a una dictadura militar. En la actualidad todo el mundo, y más un mando militar de alta graduación,  sabe que las redes sociales, así como otros instrumentos  de comunicación a través de Internet, no son seguros, y por tanto si se ha dado a conocer un chat en donde mandos militares retirados emitían  exabruptos con los que se amenazaba el orden constitucional y a una parte de la sociedad española,  no puede ser más que de forma interesada. No tiene sentido que haya militares que digan que es necesario defender cosas como la integridad territorial de España, cuando no hicieron nada para frenar el proceso independentista de Cataluña y el artículo 8º de la Constitución les permite actuar en defensa de la soberanía nacional.  Lógicamente, están utilizando reivindicaciones del independentismo catalán, que se sabe que no llevan a ningún lado, como argumento para defender concretos intereses políticos y económicos de las elites militares. Lógicamente, solo hablan militares retirados, porque los que están en activo saben que significarse de forma pública políticamente representaría el final de su carrera. 

Está claro, las elites militares han vuelto a buscar influir en la política española de forma pública. Primero, introdujeron al general Julio Rodríguez, ex JEMAD, como dirigente de Podemos,  constatada representación en  España del comunismo internacional. Lo que explica, que primero  el Movimiento 15-M y luego Podemos, hayan recibido fuertes apoyos de sectores  de la derecha española. Apoyo mediático, como por ejemplo, del monárquico Grupo Planeta, pero también en votos, de tal forma que Podemos se hizo con votos en zonas que tradicionalmente votaban al PP. Luego, cuando la sociedad española ya había aceptado sin la más mínima critica, ni política ni periodística, la entrada de los militares en política, crearon Vox, el heredero ideológico en España de aquellos que provocaron la Segunda Guerra Mundial, el nazismo alemán y el fascismo italiano. Si desde Podemos pedían la mitad del Gobierno de España y asaltar los cielos, ahora la llamada gente de Vox, militares retirados, haciendo público su chat, piden la cabeza de 26 millones de españoles. Increíble ¿Querrán vacunar a estos 26 millones de españoles con algo para que los hijos del resto de españoles puedan  ver mejor, correr más, obtener mejores titulaciones, etc?   

Sea para bien o muy probablemente para mal, cada vez queda menos de la España que nació con la Constitución de 1978. España llega al 42 aniversario del día de la Constitución en una situación de clara anormalidad democrática. Con un Congreso formado por asalta supermercados y personajes políticos que su principal mérito es ser anti algo, muchos de ellos anticonstitucionales. Con las elites militares controlando la radicalidad política, Podemos y Vox, en beneficio suyo. Estando en cuestión el rol y funcionamiento de instituciones tan importantes como la Jefatura del Estado, el Poder Judicial y las Fuerzas Armadas. La democracia española se ha construido dándole mucha importancia a los derechos de las fuerzas políticas, pero ninguno a los derechos individuales de los ciudadanos. Aceptando el principio de todo vale, independientemente del ordenamiento jurídico,  si cuenta con el apoyo de la mayoría. Pero el mapa político se ha fraccionado, y la regla de todo vale si cuenta con la mayoría ya no satisface a nadie, y buscan cambiar las reglas de juego, el ordenamiento jurídico, aprobando de forma inconstitucional nuevas  leyes o recurriendo a la presión, sino amenaza, de la utilización  de la fuerza de los  militares.