sábado, 9 de marzo de 2019

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER: TOTAL POLITIZACIÓN DEL FEMINISMO ESPAÑOL.


Con ocasión de la celebración del día internacional de la mujer, ayer los movimientos feministas españoles, como en el 2018, volvieron a organizar una huelga general feminista y manifestaciones en toda España, demostrando que tienen una elevada capacidad de movilización. Como en ocasiones anteriores, se ha transmitido que el actual movimiento feminista está muy politizado, en cuanto a los eslóganes, con reivindicaciones que nada tienen que ver con los derechos de la mujer, que en el mejor de los casos afectan a todos los ciudadanas sin distinción de sexo, o que son claramente políticas. Lo que conduce a la pregunta de ¿Esta hoy el movimiento feminista más fuerte que en otras épocas, o por el contrario su fuerza le proviene de los partidos políticos y sindicatos que de forma clara lo lideran? Si tenemos en cuenta que la movilización feminista del 2018 no se tradujo en resultados, debemos de pensar que su fuerza no es propia, de las mujeres, sino que le proviene de los partidos y sindicatos que lo utilizan, que instrumentalizan y politizan la situación de la mujer en la sociedad actual,  en beneficio de concretos intereses que nada tienen que ver con aumentar o mejorar los derechos de las mujeres en España.

Seguramente, todavía en  nuestra época hay mujeres que son objeto de algún tipo de discriminación por razón de sexo, comportamientos consecuencia de siglos de tradición patriarcal es difícil modificarlos de un día para otro, y por tanto es posible que  en la sociedad contemporánea española todavía queden secuelas de comportamientos machistas. Pero también es cierto, que si leemos el Manifiesto 8-M de 2019, se constata que el  movimiento feminista español está  claramente politizado, reivindicándose cosas que nada tienen que ver con los derechos de las mujeres, y que en el mejor de los casos afectan a todos  los ciudadanos independientemente del sexo, como pueden ser aquellas relacionadas con temas como el de la vivienda, la salud, la educación, la laicidad, o la política migratoria. O incluso son reivindicaciones de carácter puramente ideológico, como posicionamientos antimilitaristas o relativos a asuntos del ámbito de la economía, como por ejemplo, la alusión empresas transnacionales. La moda de la globalización está haciendo que el movimiento feminista haga reivindicaciones totalmente descontextualizadas, es decir, que haya colectivos de mujeres inmigrantes que vengan a aquí a reivindicar derechos de los que son privadas en sus países de origen, o a denunciar abusos de los que también son objeto en sus países de origen pero no en España. Pero sin lugar a dudas, lo más contradictorio del movimiento feminista es que este se apoye y deje liderar por unos  partidos políticos y sindicatos que está constatado que son de las  organizaciones más patriarcales y machistas de la España contemporánea.

En las sociedades occidentales de nuestra época el rol de las mujeres ha cambiado no porque los hombres de hoy seamos mejores que los de ayer, ni porque las mujeres hayan logrado dar forma a eso que se denomina movimiento feminista, sino simplemente porque vivimos en sociedades más civilizadas, en las que la violencia ha dejado de ser el principal instrumento que rige las relaciones sociales, fundamentalmente en el acceso al poder y  a derechos, y en lo relativo a la estratificación social. En el pasado,  las sociedades evolucionaron hacia sistemas de naturaleza patriarcal únicamente por una razón, porque en contextos violentos la mujer era el eslabón más débil, y por tanto no se la consideraba idónea para proteger el patrimonio familiar,  liderar, decidir, o gobernar. Con el paso de los siglos, ello se ha superado, las sociedades actuales se han dotado de sistemas legales, que por lo menos en teoría, condenan y persiguen la violencia, sin distinción de sexo, sin tener en cuenta si la víctima es una hombre o una mujer. Se suele decir coloquialmente, “si te casas con alguien porque le ha dado una paliza al marido de la vecina, luego, si te da a ti no te quejes”. Quiero con todo ello decir, que cuando el movimiento feminista, colectivos de mujeres, se apoyan y dejan acompañar de sectores políticos que hacen de la violencia su principal instrumento de reivindicación, se equivocan, pues en un contexto de violencia, seguramente, la mujer volvería a jugar el mismo rol que en épocas pasadas.

lunes, 4 de marzo de 2019

EL JUICIO DEL PROCÉS CONFIRMA UNA NUEVA ESPAÑA NEGRA.


El juicio por el denominado proceso independentista de Cataluña, junto a otros muchos hechos que se vienen produciendo, está poniendo  de relieve que España vuelve a vivir una época negra de su historia, caracterizada por un elevado uso del doble lenguaje en política, represión judicial y policial contra los ciudadanos, violaciones de los derechos humanos, y violencia de Estado, llegándose al terrorismo de Estado. En España ya ni se puede comer con seguridad, una persona pueden comer en un restaurante de lujo y estar muerto al otro día, como ha ocurrido recientemente con una mujer en Valencia.

Hoy, en el juicio,  ha declarado como testigo Antonio Nieto, quien ejercía el cargo de Secretario de Estado de Seguridad en las fechas del Referéndum independentista del 1 de octubre (1-O). A diferencia de sus superiores políticos, tanto dentro de la estructura del Estado, como en su partido, el PP, Nieto ha asumido que era él quien  mandaba, eso sí, mandaba más bien poco, pues ha afirmado que  fueron los mandos policiales los que decidieron en que colegios electorales impedir la votación recurriendo a la fuerza, y cuando dejar de hacerlo. El 28 de septiembre, Nieto y sus subordinados se reunieron, en la Junta de Seguridad, con quienes afirmaban ser  los dirigentes de proceso independentista y convocantes del referéndum que tendría lugar  el 1 de octubre, el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, otros miembros del Gobierno autonómico de Cataluña, y mandos de Mossos d'Esquadra. A pesar de ello, no se ordena detener a nadie, por ejemplo, para interrogarlos. Eso sí, el 1 de octubre   se considera que la realización del Refundan de independencia es una grave amenaza a la Seguridad Nacional y se ordena cargar, ejercer una violenta represión contra humildes ciudadanos que se encontraban en los colegios electorales,  sin responsabilidades políticas,  para evitar que se realice. Pero la urgencia por cerrar los colegios electorales decae en torno al mediodía. Nieto no aclara el por qué; primero dice que los efectivos policiales estaban cansados, luego, ante la insistencia del Fiscal, de si ello se debió a las imágenes difundidas por los medos, habla de proporcionalidad. Lo más grave, es que el 2 de octubre, el ex Secretario de Estado, Antonio Nieto, que según parece era el cargo político que daba las órdenes, ya no considera que haya una amenaza a la Seguridad Nacional y no se pide a la Fiscalía la detención  de nadie.

La declaración del ex Secretario de Estado de Seguridad, Antonio Nieto, ha dejado claro que el 1-O no se produjo una situación de urgencia que justificara la actuación violenta de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Los daños causados por la actuación policial no deben ser nunca superiores al daño que con esta se desea evitar. El 1-O, lo fueron y lo fueron de forma innecesaria. El 1-O la policía actuó violentamente contra humildes ciudadanos únicamente para hacer una demostración de chulería y fuerza antes unos medios de comunicación televisivos que sabían que iban a retransmitir las imágenes de lo que estaba ocurriendo. Una vez logrado dicho objetivo, dejar constancia de su chulería ante los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, actuando de forma violenta e innecesaria contra humildes ciudadanos, decidieron que su misión ya estaba cumplida y dejaron de considerar evitar el  referéndum como algo urgente, como  una amenaza para la Seguridad Nacional que había que eliminar. Hasta tal punto, que esas mismas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, permitieron que se recopilaran los resultados del Referéndum del 1-O y se difundieran a través de los medios de comunicación, no procediéndose a ninguna actuación, ni detención de dirigentes políticos, para evitarlo ni  en los días posteriores.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no pudieron, por inoperatividad e incompetencia de sus mandos, o no quisieron, impedir la entrada en España  de las urnas necesarias para realizar el Referéndum, ni su distribución a los diferentes colegios electorales,  lo cual fue utilizado como argumento para justificar una actuación policial violenta  no propio ni aceptable en una democracia, y seguramente también ilegal. No se daba una situación de urgencia, se actuó con violencia de Estado contra humildes ciudadanos únicamente para hacer una demostración de chulería. Lo ocurrido el 1-O no es propio de una democracia, sino de un estado autoritario, de una dictadura militar o una tiranía. En España, democracia es solo un concepto de moda, vacío, sin significado alguno más allá del de permitir a los ciudadanos a los cargos públicos votando por uno u otro partido político, que no por personas al ser un sistema electoral basado en listas cerradas.  


España vuelve a vivir una de sus épocas más negras. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado las pagamos todos los ciudadanos con nuestros impuestos, no están para servir a los intereses de poderes facticos, como en la época de la dictadura militar. Los dirigentes catalanes que han provocado todo esto, que han puesto en marcha el denominado proceso independentista, convocando el  Referéndum del 1-O y realizando una Declaración Unilateral de Independencia, conteniendo así la vida política española y la convivencia, deben pagar por ello ante la justicia. Pero, es evidente que también deberían pagar un precio aquellos que desde los poderes del Estado, y utilizando a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, decidieron hacer una demostración de poder y de chulería en Cataluña, en beneficio de ocultos y particulares intereses, probablemente muchos de ellos compartidos con las elites burguesas independentistas catalanas.

domingo, 24 de febrero de 2019

VENEZUELA: VUELVEN LOS CONFLICTOS IDEOLÓGICOS DE SIEMPRE.


El autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, no logro ayer introducir la anunciada ayuda humanitaria, que se había almacenado durante días en diferentes lugares fronterizos de Colombia y Brasil. Su fracaso ha sido total.  De una  forma nada democrática, pues Guaidó no se ha presentado a unas elecciones presidenciales, un representativo  número de los actuales líderes de la comunidad internacional le han reconocido como  el legítimo presidente de Venezuela, pero la dura realidad indica todo lo contrario. Lo ocurrido ayer, da a entender que Guaidó cuenta con mucho apoyo exterior, pero poco a nivel interior. Guaidó no tienen el control ni siquiera de una mínima parte de su país a través de la que pueda introducir ayuda humanitaria. Guaidó y las elites internacionales que el apoyan han creado una nueva figura política, la de un presidente sin país.


La ayuda humanitaria suele ser necesaria en situaciones excepcionales de catástrofes naturales, guerras, etc, ninguna por ahora se da en Venezuela. Si la sociedad venezolana sufre importantes carencias ellas tienen que ser debidas al alto nivel de pobreza y al desabastecimiento. Por tanto, habría que preguntarse ¿Por qué un país como Venezuela, con una constante entrada de divisas procedentes de la exportación de petróleo, sufre desabastecimiento de productos alimenticios y de primera necesidad?  Todo hace pensar que Venezuela lo que realmente necesita es una nueva red de supermercados a la que el Gobierno abastezca apoyándose en multinacionales internacionales del sector de la alimentación. Pero incluso dando por hecho, que sectores de la sociedad venezolana, entre los que evidentemente, no se encuentran las elites ricas que apoyan a Guaido, requieren del apoyo a través de ayuda humanitaria, la forma como se ha organizado su envió al país, dando a entender que Guaido era el Papa Noel que la suministraba, no ha sido la correcta. La comunidad internacional debió canalizar la ayuda humanitaria como siempre se ha hecho, recurriendo a organizaciones internacionales como la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, Cruz Roja, ONG, s, etc.  

La crisis de Venezuela permite hacer tres reflexiones. Primera,  Venezuela es un claro ejemplo de que el mundo no cambio tanto como se vaticinaba a partir de la caída del Muro de Berlín, sino que  han vuelto los conflictos de siempre, por motivos ideológicos, de lucha de clases por el poder, etc.  A partir de la caída del Muro de Berlín, surgieron nuevas interpretaciones de las relaciones internacionales y de los conflictos armados; como la de Francis Fukuyama, de que la Historia como lucha de ideologías había terminado; o la tesis de  Samuel Huntington de que los próximos conflictos se deberían a enfrentamientos entre civilizaciones. Todas ellas se han ido desvaneciendo con el paso del tiempo. En Georgia,  Ucrania  y Siria se ha producido claros conflictos ideológicos. Recientemente, Estados Unidos y Rusia han roto un importante tratado de control de armas (INF) firmado, nada más y nada menos, que en 1987, también por razones ideológicas. Por otro lado, el mundo se puede reagrupar en un pequeño número de civilizaciones, pero los Estados que las constituyen no están unidos, existen importantes conflictos de intereses entre ellos, y algunos incluso están enfrentados militarmente. Un claro ejemplo, lo tenemos con la Guerra de Irak, siendo una guerra principalmente ideológica, Sadam Hussein fue derrotado por los Estados Unidos y sus aliados, sin recibir el apoyo que demando de la civilización islámica.

Segunda, las elites dirigentes no son capaces de provocar cambios políticos no democráticos si no están apoyados por el estamento militar, por esa extraña institución que es el Ejército, y que no siempre obedece a los mismos principios ideológicos. Las Fuerzas Armadas de Venezuela siguen siendo leales al presidente Maduro, y es  evidente, que las elites dirigentes venezolanas que apoyan a Guaidó, desde su posición privilegiada en la sociedad Venezolana,  no están dispuestas a luchar por el poder. Lógicamente, si estarían dispuestas a una intervención militar exterior que derrotara al denominado Régimen Bolivariano, pero siempre sin que ellos tengan que poner en riesgo su estatus político, social y económico. Una intervención militar exterior en Venezuela, hoy por hoy, es más que difícil, pues sino nos remitimos a la historia, Estados Unidos nunca ha intervenido militarmente en un país en el que previamente no hubiera un conflicto armado o representarse una amenaza para  su seguridad. Claro que siempre existe  la alternativa de que las elites monárquicas españolas, dejen de usar a los militares solo para ejercer represión en España y lideren una intervención militar en Venezuela.  

Tercera, el pueblo venezolano pasa hambre. La pobreza, la elevada desigualdad, la alta inflación, un importante desabastecimiento de bienes de primera necesidad, (alimentos, productos sanitarios, etc), están haciendo que el pueblo de Venezuela sufra importantes carencias,  pero no sus elites dirigentes, estas nadan en la abundancia. La oposición de Venezuela pide ayuda humanitaria, pero durante el tiempo que lleva gobernando el Régimen Bolivariano no les ha ido nada mal, han incrementado notablemente su patrimonio. Piden ayuda humanitaria, pero a la vez se dedican a hacer importantes inversiones en el extranjero, por ejemplo en España, donde están comprando bloques de edificios y bancos. En una extraña operación, a precio de ganga y disfrutando de importantes beneficios fiscales, elites dirigentes venezolanas compraron Abanca, y ahora han lanzado una opa por el banco Liberbank, por un importe de en torno a 1700 millones de euros. Con 1700 millones se pueden hacer muchas inversiones rentables en una país en quiebra como Venezuela, pero parece ser que sus elites prefieren invertir en España, y que la ayuda humanitaria la paguemos los europeos.  Abanca ha pasado de estar en la más completa ruina a dar beneficios y disponer de 1700 millones para intentar crecer comprando Liberbank, extraño milagro económico, claro que también puede ser que lo extraño sea de donde provienen sus ingresos. 

viernes, 15 de febrero de 2019

SÁNCHEZ SE RINDE, IMPOSIBLE DISIMULAR MÁS LA INGOBERNABILIDAD DE ESPAÑA.


El presidente Sánchez acaba de anunciar que el próximo 5 de marzo disolverá las Cortes Generales y convocara elecciones, que serán el 28 de abril. A partir de entonces el Gobierno de España entrara en funciones, con sus competencias limitadas, teniendo que tomar decisiones sin previo debate en el Congreso y sin poder contar con su respaldo, algo que no parece lo más conveniente para España teniendo en cuenta  que se está realizando en el Tribunal Supremo el juicio más importante de la democracia, cuya sentencia afectara de forma directa o indirecta al futuro de España.  Los expertos en matemáticas dicen que todo suceso tiene una explicación matemática. Y en este caso sería fácil de establecer una relación matemática entre  los periodos de tiempo de la XII Legislatura que gobernaran Rajoy y Sánchez  y su número de diputados. Casualidad u ocultos y actualizados Pactos del Pardo, personalmente creo que lo segundo, pero a saber, lo que está claro es que Sánchez ha elegido fechas clave para tomar decisiones en función de cálculos matemáticos, muy  simples, pero cálculos matemáticos.  Presento la moción de censura contra el presidente Rajoy cuando este ya había aprobado los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el 2018, y ahora convoca elecciones para un mes en el que se crea mucho empleo como consecuencia del periodo vacacional de la Semana Santa. Lo más grave, es  que el anuncio de la disolución de las Cortes viene a constatar que con el fraccionamiento del mapa político, al surgir partidos emergentes como Ciudadanos y Podemos, y ahora Vox, España ha entrado en una preocupante y perjudicial situación de difícil gobernabilidad democrática.  


Sánchez se ha presentado hoy ante la opinión pública como un político que había actuado con responsabilidad y sentido de Estado, que había dado un paso adelante por el interés general, en beneficio de todos los españoles, para sacar del poder a un partido corrupto, el PP. Solo le  faltó decir que se había sacrificado por el bien de España. No sé lo que siente en su interior, en su conciencia, el presidente Sánchez, pero ha trasladado a la opinión publica una imagen totalmente opuesta, la imagen de ser un calculador, que actúa motivado por una alta ambición personal y por sus intereses particulares, sin sentido de Estado, sin preocuparle las consecuencias, negativas, que para España representaran haber forzado un cambio de Gobierno para menos de nueve meses.  Lo ocurrido con el Gobierno de Sánchez me recuerda la anécdota de esa pareja de recién casados, que en la noche de bodas la novia dice que se va dormir con otro. Cuando Sánchez presento la moción de censura sabia con qué apoyos contaba y para qué. Sabía que tanto Podemos como el independentismo burgués catalán le impondrían exigencias de máximos ante las cuales él tal vez sí, pero el PSOE,  no podría ceder.

Sánchez ha logrado ser presidente, y seguramente si las encuestas se cumplen todavía lo sea un buen periodo también en funciones. Se trasladó a vivir a La Moncloa, conoció los instrumentos del poder, no sé si los utilizo, disfruto de viajes presidenciales, incluso fue a un concierto como presidente. Durante meses, si me permiten la vulgaridad,  nos ha podido tocar los huevos a muchos españoles, pero todo ello le va a salir muy caro a la sociedad española. Lo cambios frecuentes de Gobierno son muy negativos y costosos, porque no solo supone que cambia el presidente y sus ministros, cambia otro mucho personal en los ministerios, cambian los proveedores, cambian las formas de hacer las cosas, se retrasa la aplicación de decisiones, y todo ello suele ir acompañado de un incremento del gasto.

Pero lo más dramático de todo esto, es la situación en  que se encuentra España, de difícil gobernabilidad democrática y con claras malas alternativas políticas. Frente a un Sánchez mediocre, sin ideas políticas, mas allá de intentar legalizar la eutanasia, cuando en España lo difícil no es morir sino sobrevivir, y la de proponer sacar los restos del general Franco del Valle de los Caídos, no se quien saldrá antes de su actual ubicación, la otra alternativa que tiene el pueblo español, es la de Pablo Casado. Un Casado,  presidente del PP, que ya ha comenzado a amenazar con un ¡Váyanse!, recuperando así la hoja de ruta retrograda y fascista del expresidente Aznar. Las dos veces que ha gobernado el PP, se han producido en España ataques atribuidos por el Gobierno de España al terrorismo islamista. Numerosos periodistas, expertos en terrorismo y espías, ya han calificado el 11M como un caso de terrorismo de Estado, el asunto de Cataluña, 17ª, dejando 15 asesinatos en Barcelona y uno en Cambrils, no está claro, pero lo que sí está claro es que gobernando el PP. El terrorismo islamista y sus cómplices en territorio español creen que es el momento más favorable para actuar es cuando gobierna el PP, lo que abre numerosas hipótesis, como la de que estos actúan al contar con la protección de sectores de la derecha española o incluso por orden de estos.

Las elites dirigentes españolas han quemado la democracia, permitiendo, cuando no ordenando,  flagrantes e impunes violaciones de los Derechos Humanos, ordenando terrorismo de Estado, favoreciendo el fraccionamiento del mapa político. Como consecuencia España ha entrado en un periodo de clara ingobernabilidad democrática; en la que los problemas importantes no se solucionan; en el que las alternativas son Sánchez o Casado. Un Sánchez dispuesto a decir sí a todo, a las reivindicaciones del comunismo internacional representado en España por Podemos, a las  del independentismo burgués catalán, a la entrada descontrolada de inmigración ilegal, a las del sector minoritario que pide legalizar la eutanasia activa. O  un Casado, que acompañándose de líderes ideológicos tan dispares, como un líder gitano, José Cortes, y del heredero del último secretario general del Movimiento, Adolfo Suarez, quiere recuperar en España claras formas de gobernar fascistas. Lógicamente ello tendrá un coste social, pero no será solo para los pobres, sino también para las ricas elites dirigentes.

lunes, 4 de febrero de 2019

ESPAÑA RECONOCE A GUAIDÓ COMO PRESIDENTE, POR CONSENSO.

La manifestación que hoy han organizado los partidos políticos PP, Vox y Ciudadanos, debe ser calificada como una demostración de poder impropia de una democracia. En las democracias la bandera nacional se enarbola en fiestas nacionales y como símbolo de la patria contra un enemigo exterior. En España, tradicionalmente, y como hoy,  la bandera ha sido utilizada  como símbolo de los ricos contra los pobres. Critican duramente a las elites independentistas burguesas catalanas pero luego comparten con ellos consejos de administración de importantes empresas. El objetivo de la manifestación no ha sido la crisis de  Cataluña, eso ha sido la justificación,  sino unirse para oprimir a sectores humildes de la sociedad española. ¿Quién ha sido? Vosotros habéis sido. 


En democracia, los grandes líderes dan conferencias, dan ruedas de prensa, organizan mítines, pero no hacen manifestaciones. A lo que ocurre en otras democracias occidentales me remito, en democracia los partidos políticos no utilizan las calles para reivindicar. No hacen manifestaciones, primero porque tienen mil formas de expresarse, y en segundo lugar, porque las demostraciones de poder, del apoyo social con que cuentan, las realizan en las urnas. Las manifestaciones políticas fueron utilizadas en el pasado siglo por el nazismo alemán, el  fascismo italiano, y el comunismo internacional para presionar a las elites y obtener reivindicaciones. Por ejemplo, así logro Hitler hacerse con el poder en Alemania. Es evidente, que sus herederos ideológicos recuperan sus formas. Claro que no estamos hablando de una democracia ni de grandes líderes, sino de una tiranía, España,  en la que se cometen violaciones de los derechos humanos y de mediocres líderes que imitan comportamientos políticos pasados.

Teniendo en cuenta que España se encuentra en el nivel 4 de alerta antiterrorista, debido a la amenaza que representa el terrorismo islamista, ¿No habrá sido  peligroso, una irresponsabilidad,  convocar una manifestación de este tipo en el centro de Madrid,  o es que la derecha monárquica española se siente tranquila por alguna razón en especial? Y digo esto último, lo de la tranquilidad, porque los dos periodos en los que ha gobernado el PP ha habido en España ataques del terrorismo islamista, ¿Simple coincidencia o hay algo más? Algo más, razón por la que muchos expertos y espías ya califican el asunto del 11-M como un caso de terrorismo de Estado.

Lógico, que hayan participado personajes políticos como el exministro del Interior Corcuera. Corcuera, al igual que otros,  es un claro fruto ideológico de la dictadura, como lo demostró al intentar legalizar que la Policía pudiera entrar en la casa de  honrados ciudadanos, al estilo teniente Castillo (Quien le dio el paseo a Calvo Sotelo)   dando una patada en la puerta, es decir, sin previa orden judicial. Debería afiliarse a Vox o a Podemos.

A las elites monárquicas españolas, que son las que organizan la manifestación de hoy, como al presidente Maduro, les interesa que se caliente la calle, por eso apoyaron la creación de Podemos, les interesa que se caliente la calle porque tienen el control de la fuerza. En España, Poder Judicial, burguesía monárquica y militares constituyen un trio inseparable. En la política española se utiliza mucho el doble lenguaje. Monárquicos e independentistas fueron juntos a la Plaza de Cataluña, pero parece ser que no quieren ir juntos a la Plaza de Colon. La manifestación de hoy se ha asemejado mucho a la que se realizó con motivo del 11-M, el 13 de marzo  del 2004, aquella se convocó bajo el eslogan de ¿Quién ha sido?, y luego resulto que expertos, periodistas y espías, llegaron a la conclusión de que había sido un caso de terrorismo de Estado. Bush llamo al Gobierno de España para dejar constancia de que sabían que no había sido ETA. El número es importante pero no siempre lo más importante. Guaidó cuenta con mayor apoyo internacional que Maduro pero todavía no ha sido capaz de coger el control del Gobierno de Venezuela. ETA nunca tuvo más de 500 tipos armados, en sus mejores momentos, pero todos recordamos los años que logro mantener activa la lucha armada. Es evidente, que en la política española no hay nada, nada en lo que se puedan apoyar los humildes ciudadanos españoles. 

Las elites monárquicas de la derecha española están interpretando mal los escenarios. Donde realmente están las elites dirigentes españolas de rodillas es en Venezuela, no en Cataluña, pero no les veo saliendo para allá con el portaviones Juan Carlos I, a hacer demostración de su ardor guerrero y  a defender sus intereses y honor, van a la Plaza de Colon a hacer exhibiciones de poder contra humildes civiles españoles.

jueves, 31 de enero de 2019

RELATIVISMO POLÍTICO: DESCONOCIDOS INTERESES LLEVAN A LA UE A VER UNA DICTADURA EN VENEZUELA PERO NO EN CUBA.


El Parlamento Europeo hoy se ha superado. Con el reconocimiento de Juan  Guaidó como presidente legítimo de Venezuela, sin que este se haya presentado a unas elecciones presidenciales, siendo el actual y legitimo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, la degradación de los valores democráticos de la Union Europea (UE) ha alcanzado hoy un máximo difícil de superar. La UE que no hace mucho firmo un Acuerdo de Cooperación y Dialogo Político con la dictadura comunista cubana, o mejor dicho, con el régimen comunista de los Castro;  la UE que no hizo nada frente a los ataques con armas químicas en Siria; la UE que es incapaz de controlar sus fronteras exteriores y frenar así la entrada de inmigración ilegal;  la UE que no hizo nada para evitar los genocidios en los Balcanes; la UE que no hizo nada en las crisis de Ucrania y Georgia; la UE que se opuso a la intervención militar de los Estados Unidos y sus aliados para derrocar a Sadam Hussein, como todos sabemos un fuerte aliado del fallecido Hugo Chavez, resulta que esa UE decide considerar al actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro un dictador, y reconocer a otro, que se ha autroplocabmao en una manifestación, Juan Guaidó,  como el presidente legítimo del Gobierno. Insólito  y surrealista.

Podemos estar ante dos escenarios. Uno, como  en otras épocas del pasado, Estados Unidos, Canadá y la UE, más o menos la OTAN, pues muchos de los que están no los son, por ejemplo, Turquía, han pactado con Rusia un nuevo reparto del mundo, de tal forma que Rusia se queda con Siria a cambio de un cambio político en Venezuela, es decir, a cambio de que Guaidó se haga con el control de Venezuela. O dos, el presidente Maduro continuara en el poder  y ello contribuirá a que la UE siga aumentando su descredito y su irrelevancia internacional, pues hoy por hoy, es inimaginable que la UE esté dispuesta a mandar tropas al otro lado del Atlántico, a Venezuela,  si no se ha atrevido, por ejemplo, a enviarlas a Siria. Incluso, si Estados Unidos decidiera  liderar una intervención militar en ese país, futurible hoy muy lejano, pues un presidente Trump que se ha retirado de Siria para favorecer que Rusia fortalezca su posición militar en el Mediterráneo, difícilmente  va estar a favor de comenzar una nueva Guerra Fría en Venezuela, dudo mucho que en la UE hubiera consenso para unirse a dicha intervención militar.

Entonces, ¿a que juega la UE? , ¿Qué se cocina en el Parlamento Europeo? No lo sé, pero como se dice coloquialmente  el San Martiño de la UE parece estar cada día mas cerca. Las encuestas vaticinan que en  las próximas elecciones al Parlamento Europeo habrá una muy baja participación y crecerá la representación de grupos no solo euroescépticos sino también totalmente contrarios al proyecto de la UE. Y es lógico, de una Europa de los Estados hemos pasado a la Europa de las familias políticas, de familias incluso no europeas, entre las que todo indica que ese encuentra el lobby venezolano de Guaidó. Familias a las que solo les importa sus intereses particulares. Y es lógico, la UE  ha dejado de ser la solución a los problemas de los ciudadanos para pasar a ser su principal causa.



viernes, 25 de enero de 2019

CRISIS EN VENEZUELA: CRECE LA ACEPTACIÓN AL PERSONALISMO POLÍTICO.


Liderazgo político  y lealtad, son dos conceptos íntimamente relacionados. No hay liderazgo político sin lealtad, y la lealtad siempre se otorga en beneficio de un determinado tipo de liderazgo. Durante el siglo XX, los liderazgos políticos se apoyaron, principalmente, en tres tipos de lealtades: Uno, la lealtad mesiánica o lealtad al líder supremo, cuyos ejemplos más representativos son el Partido Nazi, construido sobre la figura de Adolf Hitler, y el Partido Fascista Republicano de Mussolini. Este tipo de lealtad, que es como un amor que provoca un proceso psicológico que da lugar a un culto a la personalidad  basado en una fe ciega hacia la figura que lo encarga, cuyas ideas y propuestas no se cuestionan en ningún momento,  tiene como principal consecuencia que la caída del líder lleva siempre aparejada la caída de la organización, del régimen, que este representaba, al no aceptar sus miembros a nadie que lo sustituya, aunque este diga que siga defendiendo lo mismo. Luego esta su antagónica, la lealtad a la organización, al partido político, impulsada por el marxismo-leninismo, lógicamente para dar consistencia a masas de iguales, trabajadores con un bajo nivel de preparación intelectual. Lealtad, que en muchos casos, como fue el caso de Stalin, acaba degenerando en un encubierto personalismo, de tal forma que defender al grupo, sus ideas e intereses, pasa a convertirse en la defensa e intereses del líder, de su imagen, de sus ideas,  de lo que este encarna. Y en último lugar está el liderazgo que se impuso en el Occidente democrático, basado en la lealtad a valores e ideas, o lealtad institucional, pues serán las instrucciones las que encarnen la defensa de esos valores e ideas independientemente de las personas que las representen.


La lealtad personalista favorece la corrupción política y los abusos de poder, pues todo vale y todo se silencia en defensa del líder supremo. La lealtad al partido suele tener como inconveniente que no se acepta la jerarquía, tan importante en todo tipo de organización, y sobre todo en los partidos políticos, y dificulta que surjan liderazgos nuevos, favoreciendo que perduren siempre las mismas ideas aunque estas sean equivocadas. Los regímenes comunistas, sustentados en la lealtad al partido, tardaron mucho en darse cuenta de que sus ideas económicas eran equivocadas.  La lealtad, típica del Occidente democrático moderno, únicamente a valores e ideas, permite una pacífica  alternancia política en las democracias, y la alternancia de personas al frente de las organizaciones sin que estas sufran al cambiar quien las dirige.

Hablo de lealtad porque en actual Occidente democrático, que en el pasado siglo se identificaba con los valores que defendía la NATO, cuyos límites hoy no están ya tan bien definidos, parece ser que ha vuelto a ponerse de moda, a impulsarse, a resurgir con mucha fuerza, un liderazgo político basado en el culto a la personalidad, en destacar la imagen, las cualidades del líder, y no tanto sus ideas. Hay muchos y diferentes tipos de personalismos, se podría decir tantos como líderes, pues en cada caso se explota aquello en lo que el líder es más fuerte. El perfil más típico del personalismo actual suele ser el de joven, con elevada titulación, con conocimiento de técnicas de comunicación, con una imagen personal moderna, ideológicamente flexible, partidario de conceptos como el de la defensa de la  transversalidad política, de alianzas puntuales y variables, y con una fuerte ambivalencia moral. Los defensores del moderno personalismo nos suelen presentar al líder como el único capaz de ganar y resolver los problemas de la sociedad. El líder del moderno personalismo suele surgir de la nada, nadie dice apoyarle, pero de repente nos encontramos  con que cuenta con numerosos apoyos políticos y sociales, quieren así hacer creer a los ciudadanos que con unas ideas que no ha definido, o si lo ha hecho, que no han sido valoradas, ha logrado ganarse dichos apoyos. Lógicamente, el personalismo político ha vuelto a resurgir en occidente porque hay una grave crisis de valores. La lealtad a valores e ideas, se ha dejado a un lado para darle dicha lealtad a una imagen, a alguien que se nos presenta como un mesías, único capaz de salvarnos, sin el cual, nuestra organización, nuestro Estado,  caerá en el caos.

La lealtad que permitió ganar al expresidente Obama, es muy distinta a la que  sustenta el actual presidente Trump. Obama exploto su imagen de universitario negro, de triunfador de una minoría racial americana, mientras que Trump ha apoyado su liderazgo en su imagen de exitoso hombre de negocios. Pero en ambos casos, son liderazgos basados en lealtades que han dejado  valores e ideas  a un lado, para pasar a defender un perfil, que apoyan de forma interesada ocultos poderes y que se considera ganador. Para pasar a defender lo que los medios de comunicación, el marketing político y la propaganda, nos dicen que encarna un determinado líder. Durante los últimos meses de su segundo mandato, el presidente Obama, impulso el aperturismo con Cuba, lo que represento una traición hacia sus antecesores en la Casa Blanca, los cuales habían defendido durante décadas el embargo y bloqueo a Cuba como forma de frenar el avance del comunismo y provocar cambios en la dictadura  comunista que todavía hoy gobierna la isla. Por su parte, el presidente Trump ha llegado al poder estando investigado por la Comisión de Inteligencia del Senado americano, por su vínculos con  oligarcas que trabajan para el actual Gobierno de Rusia. ¿Cómo estos personajes han podido llegar a ser presidentes de los Estados Unidos? Lógicamente, gracias a lealtades que han dejado en segundo plano valores e ideas, para ganar elecciones apoyando la imagen de un determinado líder, cuyo discurso luego se rellena con ideas populares destinadas a resolver problemas de la sociedad pero sin valorar si estas son o no viables, eso es lo de menos, lo que interesa es que nuestro líder gane. En Europa, hay numerosos casos de este tipo de liderazgos. El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, es el caso más llamativo y exitoso de personalismo político. Ministro con el socialismo francés, creo un nuevo partido sin dar a conocer sus apoyos; a pocos meses de las elecciones, salía a la luz un caso de corrupción que desacreditaba por completo al líder de  derecha, François  Fillon; ya en el poder no tardo en pactar con la derecha para formar Gobierno, nombrando primer ministro a Édouard Philippe, miembro de Los Republicanos. Su falta de consistencia ideológica ha vuelto a ponerse de manifiesto al tener rectificar sus políticas debido a las revueltas violentas provocadas por los denominados chalecos amarillos, un movimiento social, muy minoritario, que ningún partido todavía se atreve a liderar de forma pública.  En España, el elevado fraccionamiento político, tanto de la derecha como de la izquierda, es fruto de  una lealtad al líder más que a valores e ideas. Si fueran líderes tan carismáticos como los  presentan, concentrarían al electorado en torno suyo, pero ocurre todo lo contrario, lo fraccionan.  

Pero el caso más llamativo de personalismo político, lo tenemos hoy en Venezuela. De repente numerosos gobiernos occidentales han cerrado filas en torno a la figura de Juan Guaidó, considerándolo el presidente de Venezuela, sin que previamente se haya celebrado unas elecciones democráticas presidenciales. Juan Guaidó es el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, pero ni siquiera sus miembros se han reunido para nombrarlo de forma pública. Gobiernos democráticos europeos, han considerado legitimo reconocer como presidente de un país a alguien se ha autoproclamado presidente en una manifestación. Es cierto que el actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no ha sido reconocido como presidente de Venezuela, pero de ahí a reconocer a uno que se autoproclamado gracias a estar apoyado por ocultos poderes internacionales,  va un trecho, y representa un  claro ejemplo de la degradación de valores democráticos que sufre Occidente. El respaldo social con que cuenta Guaidó a nivel interno es mínimo. Desde que se ha autonombrado presidente ha tenido que mantenerse oculto, lógicamente, porque teme que el presidente Maduro le mande detener, al estar este respaldado por las Fuerzas Armadas de Venezuela y la cúpula del  Poder Judicial.

La UE, no ha reconocido a Guaidó como presidente, proponiendo que se celebren unas nuevas elecciones presidenciales que disfruten de las mínimas garantías democráticas. Algo lógico, si tenemos en cuenta lo que  supusieron los personalismos políticos del pasado siglo.  La UE empieza a percibir el peligro de acciones no democráticas impulsadas por partidos de extrema derecha, herederos ideológicos de aquellos que provocaron la IIGM, nazis y fascistas, que es lo que está ocurriendo en Venezuela. El posicionamiento de Estados Unidos es difícil de entender. El presidente Trump está retirándose de Siria, lo que significa ceder ante sus coleguitas rusos. No es lógico que quiera liderar una intervención militar de su país en Venezuela. Por otro lado, se asocia a Trump con los movimientos de extrema derecha que están surgiendo en Europa, y con el que acaba  de ganar las elecciones en Brasil. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha dado su apoyo Guaidó, pero  la situación económica de su país no creo que sea la más idónea para entrar en un conflicto armado en Venezuela. Tump tiene antepasados alemanes, tal vez tenga sangre nazi. Pero también es cierto que entre los millones de americanos que han votado al Partido Republicano  hay muchos con antepasados que murieron luchando contra la ideología con la que Trump como mínimo ahora coquetea, lo cual va a limitar mucho su capacidad de acción. Como mucho Trump puede ordenar  la reapertura de la Escuela de las Américas, pero no creo que el Pentágono este de acuerdo con intervenir, ir a morir a Venezuela, únicamente  para hacer presidente a Guaidó.  

La derecha española ha tardado poco en alinearse con Guaidó, algo lógico, pues  aunque Venezuela está en la más completa ruina, millonarias familias venezolanas, opuestas al presidente Maduro, han invertido en los últimos años mucho dinero en España, por ejemplo, han comprado las quebradas cajas de ahorro gallegas, hoy Abanca. Pero es impensable que las Fuerzas Armadas que huyeron de la guerra de Irak, se quieran implicar en un conflicto en Venezuela. Desde el “Desastre del 98”, las elites dirigentes españolas solo emplean a sus militares en conflictos asimétricos; el instruido y muy bien equipado Ejercito de África contra milicianos españoles mal preparados y todavía peor equipados; para reprimir a la sociedad, etc, pero es impensable que quieran ir a Venezuela a dar apoyo a Guaidó. Aunque sería bueno para España que aquellos que están sobrados de ardor guerrero, que están reivindicando violencia en la sociedad española, monárquicos, los que enseñan su pecho de lobo en Alsasua, cogieran el portaviones Juan Carlos I y se fueran a guerrear a Venezuela. Pero seguramente no sea así. Guaidó está más solo que la una, solo le apoyan los suyos, pues los apoyos europeos y americanos, hoy por hoy, son más simbólicos que reales.