El actual Gobierno de Grecia, de ideología comunista, y
liderado por el presidente Tsipras, ha dicho no a las condiciones que exigía el
Eurogrupo para seguir apoyando económicamente a Grecia, ayuda económica que ese
país necesitaba para no tener que entrar en una situación de quiebra. Ello
puede ser debido a dos razones. O Grecia cuenta con apoyos dentro del Eurogrupo
que no se han hecho públicos, o el Eurogrupo no ha sido capaz de hacerle
comprender al actual Gobierno de Grecia el significado de una votación 18 a 1,
no ha sido capaz de hacerle comprender al presidente Tsipras lo que es tener
enfrente, como enemigo político, a uno
de los bloques político-económico más poderosos del mundo, la UE. Sea una u
otra la razón, lo que está ocurriendo con Grecia es una muestra más de que
vivimos una época que se caracteriza porque hay grandes instituciones dirigidas
por pequeños hombres. Vivimos una época en la que grandes instituciones políticas
creadas en el pasado siglo XX están hoy dirigidas y controladas por una nueva generación
de dirigentes muy mediocres, incapaces de liderarlas adoptando decisiones que
supongan soluciones viables y duraderas para los problemas a los que deberían hacer
frente. Una de esas instituciones es la UE.
Cuando se puso al descubierto la situación de quiebra de la
economía griega, en el 2010, era más que evidente ya que los rescates no iban a
dar resultado, pues la economía griega era un saco roto, que a las elites
griegas no les interesaba remendar, pues se beneficiaban de que las cosas
fueran así. Las elites griegas son unos piratas, que se creen con derecho y
poder para chantajear y saquear a la UE. En el 2010 la UE debió dejar caer a
Grecia, y luego, rescatarla imponiéndole a su Gobierno un férreo control de su política económica.
Pero la falta de liderazgo hizo que las elites dirigentes de la UE decidieran
que el Eurogrupo inyectara, no se sabe exactamente cuántos miles de millones de
euros (Hay un elevado secretismo sobre el dinero que el BCE está dando a los
bancos griegos) en el saco roto de la economía griega. Grandes instituciones
dirigidas por pequeños hombres, condujo
en aquel momento a pensar que era la mejor decisión no solo para evitar la quiebra
de Grecia sino un posible golpe de
Estado militar. Incapaces de hacer ver a las elites griegas de que un golpe de
Estado significaría enfrentarse a la UE,
la salida de la OTAN y sus consecuencias, decidieron imponer un Gobierno tecnócrata
en Grecia, presidido por Lukás Papademos, y calmar a sus elites llenándoles los
bolsillos de euros. Pero a medida que el
saco roto se iba vaciando otra vez, el descontento entre las elites y la
inestabilidad política aumentaban, el Gobierno tecnócrata fracaso, y las
grandes familias políticas griegas fueron cediendo poder, cediendo su posición para favorecer que se hiciera con el poder una coalición de
izquierdas de ideología comunista, Syriza. El nuevo Gobierno de Grecia, dirigido por el presidente Tsipras,
desde el primer momento adopto frente a la UE una posición desafiante, negándose
a negociar con la denominada Troika, y anunciando que no respectaría ninguno de
los acuerdos firmados por anteriores gobiernos, eso si, también decía que quería
más dinero, dinero que esos pequeños hombres que dirigen las grandes
instituciones de la UE decidieron darle hasta hoy. Hoy Grecia entrara en lo que
se denomina default, es decir, quiebra,
al negarse a pagar al FMI 1500 millones de euros.
El presidente Tsipras ha dicho no a la UE, en concreto al
Eurogrupo, y el Eurogrupo le ha contestado ni sí ni no, negociemos. Pero Tsipras
no quiere negociar, quiere imponer, quiere imponer su plan, no pagar la deuda pública
y recibir más dinero de la zona euro. La
convocatoria del referéndum no tiene otro fin que el de dar respaldo popular a
su plan, plan que puede provocar la expulsión de Grecia de la UE y su quiebra,
y lograr así apoyo internacional, de Bruselas, de Washington, frente a un posible golpe de Estado militar.
Es más que evidente que entre el actual Gobierno comunista
de Grecia y la UE no hay amor, no hay ni valores ni objetivos comunes, ni siquiera intereses comunes, Grecia quiere
chantajear al Eurogrupo. El razonamiento del actual Gobierno de Grecia es
sencillo, simplemente se basa en: La salida de Grecia será muy malo para la
zona euro, por tanto exijamos que nos perdonen la deuda y a la vez que nos
sigan dando más dinero, un tercer rescate. Y es cierto, la salida de Grecia de la zona euro y su inevitable quiebra
afectara de forma negativa a otras economías de la UE, como la española, principalmente a través de
su repercusión sobre las inversiones del sector privado en ese país, por
ejemplo, la quiebra de Grecia afectara a los inversores italianos, y de Italia dicho
efecto se contagiara a otros Estados de la UE. Pero que la UE ceda ante el claro
chantaje griego todavía debilitara más el confuso y frágil proyecto que hoy es
la UE.
Está claro que las elites griegas son el problema, el
principal problema que en este momento tiene la UE. En mi modesta opinión la UE
debería actuar con determinación y expulsar a Grecia de forma inmediata, haciéndole
comprender que elegir un equivocado plan B, como puede ser el de acercarse a la
órbita de países comunistas, y cosas como buscar financiación en el Nuevo Banco
de Desarrollo del BRICS, negándose a pagar la deuda publica exterior contraída con
la UE, puede provocar graves consecuencias para Grecia, como pueden ser que los
Estados de la UE no vendan ni compren nada a Grecia y la UE ordene apropiarse
de bienes griegos en Estados miembros. En mi modesta opinión, de simple
ciudadano europeo, es la hora de que la UE deje a un lado la conocida como
Teoría de los Juegos, para pasar a jugar a la ajedrez, y decida comerse, al
precio que sea, el molesto peón que es
Grecia.
Es evidente que España es hoy uno de los países que más se
puede ver afectado por la evolución que tenga el asunto de Grecia. La quiebra
de Grecia afectaría de forma negativa a la economía española, contagio que llegaría
a España a través de las interrelaciones económicas que existen entre la economía
italiana y la española. Pero no solo eso, sino que el futuro político de España
depende en gran medida de lo que ocurra
en Grecia, de que se acepte o no a nivel internacional la gestión realizada por el actual Gobierno de
Syriza. Si el presidente Tsipras tiene éxito en su gestión, logra imponer su política
comunista en la UE, el eslogan del coletas, del eurodiputado Pablo Iglesias “Hasta
la victoria, Syriza-Podemos, venceremos” estará más cerca de ser realidad. Si
por el contrario Tsipras fracasa, y tiene que dimitir y convocar elecciones, o
los militares se mueven, ello representara también el fin de Podemos en España.
El PSOE es consciente de ello. Los dirigentes del PSOE son conscientes de que
apoyar a Podemos puede llevar a España a la ruina, y provocar el total hundimiento
de su partido, si el proyecto de Syriza,
del presidente Tipas, no es aceptado en la UE, y por tano, han cerrado pactos a
nivel autonómico con Podemos, en concreto en Baleares, Valencia, Castilla la
Mancha, seguramente también en Aragón, pero Podemos no ha entrado en sus
gobiernos, lo que me lleva a preguntarme ¿Qué beneficios ocultos está sacando Podemos
de su apoyo al PSOE? ¿Piensa el POSE pagarle a Podemos después de las
generales? ¿Cómo? Por ejemplo, mediante una coalición que permita a dirigentes
de Podemos formar parte del Gobierno de España si el presidente Tsipras sale
victorioso en su pulso con la UE. Las últimas encuestas dicen que si pueden,
que si es posible un gobierno de coalición PSOE-Podemos, pero no deben, no
deben o España acabara como Grecia. Es evidente, que en España estamos en una situación
en la que la derrota de Syriza hundirá a Podemos, y su victoria, o sea, la aceptación
de su política por la UE, hundirá a España.
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