miércoles, 25 de marzo de 2026

SÁNCHEZ JUSTIFICA SU POSICIÓN EN LA GUERRA DE IRÁN EN EL MIEDO A ATENTADOS TERRORISTAS.

 

A pesar de llevar ya casi ocho años de presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez no ha perdido su capacidad de sorprender con sus discursos. Hoy en su comparecencia en el Congreso de los Diputados, para hablar de la posición del Gobierno en la guerra de Irán, a sus conocidas facetas de mentiroso, de cínico y de político elevadamente ambicioso, siendo capaz de pagar el coste que haga falta para seguir gobernando, ha sumado una nueva, la de dirigente político cobarde.

Con la clara intención de manipular a la opinión pública, según Sánchez los conflictos entre las democracias occidentales y actores del mundo islámico o musulmán, empezaron en el 2003. Como consecuencia de la intervención militar estadounidense para derrocar el tiránico régimen de Sadam Husein. Ello, según Sánchez, provoco una oleada de atentados de grupos terroristas islamistas contra las democracias europeas. De forma interesada e insisto, con la intención de manipular a los ciudadanos, Sánchez no habla de todo lo que ocurrió antes, para no extenderme, no hablo de cosas como los atentados de Nueva York del 11-S, acciones que justificaron la intervención militar de Estados Unidos y sus aliados contra Irak.

jueves, 5 de marzo de 2026

UNA VEZ MÁS, EL GOBIERNO SITUANDO A ESPAÑA DEL LADO DEL TERROR.

 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recuperado el eslogan “No a la guerra”, utilizado por sectores de la izquierda española en el 2003 para oponerse a la participación de España en la invasión de Irak liderada por los Estados Unidos, para justificar la negativa del Gobierno a que Estados Unidos pueda utilizar las bases militares que tiene en territorio español para realizar una intervención militar en Irán.  Sin duda, los actores que entonces defendían que España no debía apoyar a Estados Unidos en su lucha contra el terror, en el derrocamiento del régimen de Sadam Husein, son hoy los mismos que defienden una posición de España en política exterior contraria a la acción militar liderada por los Estados Unidos e Israel para derrocar la teocracia iraní. Sectores políticos, históricamente vinculados con Rusia y sus aliados, antes la Unión Soviética, ahora Rusia, China y sus aliados en el mundo islámico. Sectores políticos que históricamente se han opuesto a cosas como la existencia de la OTAN o que en España hubiera bases militares estadounidenses y que hoy se oponen a derrocar a un Régimen autoritario, aliado de Rusia, que durante décadas ha liderado y apoyado a grupos terroristas islamistas y que en los últimos años ejerce una fuerte represión  contra los sectores políticos y sociales que exigen cambios en el Gobierno y la política de Irán. El presidente Sánchez quiere situar de nuevo a España del lado de Estados que basan su política en el terror.

 

Sectores de la izquierda española, cuyos posicionamientos seguramente cuentan con apoyo en sectores de la derecha y, sobre todo, de las actuales elites militares. Por ejemplo, recordemos que el general Julio Rodríguez, ex-JEMAD, ha sido dirigente fundador de Podemos, un partido de ideología comunista, prorruso y anti NATO, pero que son minoritarios en la sociedad española, razón por la cual, ni el expresidente Rodríguez Zapatero ni el presidente Sánchez, han liderado de forma clara posiciones como la de sacar a España de la OTAN o exigir a los estadounidenses que cierren las bases que tienen en territorio español. No, prefieren, siempre que pueden, moverse entre dos aguas. Por ejemplo, beneficiarse de la pertenencia de España a la OTAN y de que en España haya bases militares americanas y a la vez oponerse a intervenciones militares realizadas contra los aliados que tienen en el bloque contrario, por ejemplo, ayer el Régimen de Sadam Husein, hoy Irán, y que recurren al terror para gobernar y intentar imponer sus reivindicaciones a las democracias occidentales.

lunes, 12 de enero de 2026

INTERVENCIÓN MILITAR ESTADOUNIDENSE EN VENEZUELA: ¡SON LOS BENEFICIOS, ESTÚPIDO!

 

El Partido Republicano (PR), primero con Ronald Reagan, luego con George Bush, llevaba 11 años gobernando dando mucha importancia a la política exterior, algo que sin duda favoreció la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia. Durante la campaña de las elecciones presidenciales de 1992, para hacerle frente, el equipo del expresidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, Partido Demócrata (PD), puso de moda el eslogan ¡Es la economía, estúpido! Independientemente de que fuera debido a un lógico cansancio del electorado causado por políticas del PR o al éxito del eslogan, Clinton gano las elecciones. Ahora no está claro gracias a que propuestas políticas ha ganado el presidente Trump las últimas elecciones, pero, de forma implícita, ha puesto de moda un nuevo eslogan ¡Son los beneficios, estúpido! Eslogan que lleva a interpretar que una determinada política es buena si genera beneficios. Pero claro, ¿Beneficios para quién? Un utilitarista estadounidense diría que una política es buen si hace que las cosas vayan mejor para un elevado porcentaje de la población de su país. El problema está en que no todas las políticas, por ejemplo, encajadas en la política exterior, se pueden valorar en términos económicos.