viernes, 20 de abril de 2018

VALLS, DE PRIMER MINISTRO A MERCENARIO DE LA POLÍTICA.


El proceso de globalización de que ha sido objeto el mundo desde finales del pasado siglo, ha hecho desaparecer importantes principios de la política, en mi opinión, uno de ellos, importante, es el de la necesidad y conveniencia de que un político deba tener la misma identidad cultural que la población del territorio que persigue gobernar, lógicamente además de arraigo e intereses en dicho territorio. El funcionamiento del sistema democrático, basado en que el poder lo ejercen los partidos políticos, y son realmente estos y no el pueblo, los que eligen quienes pueden gobernar o no dando su apoyo a unos candidatos y no a otros, permite que se produzcan situaciones insólitas, siempre negativas, de que haya territorios que están gobernados por dirigentes que no se identifican con la sociedades a las que gobiernan, ni tienen sus mismos intereses,  ocurriendo ello simplemente porque le ha interesado a un determinado partido político. Perdiendo así valor el concepto de nacionalidad, llegándose, en muchos casos,  a considerarse algo secundario en el perfil del político, lo cual conduce a la pregunta de ¿Qué significa tener una concreta nacionalidad? Acaso, nada ¿Significa únicamente tener un pasaporte, o representa también algo más, deberes, obligaciones y sentimientos políticos?

Todo ello, la pérdida de valor de conceptos,  políticamente importantes, como son el de nacionalidad, identidad cultural y arraigo,  permite nuevas formas de colonización, de conquista pacifica, a través de mercenarios de la política, los modernos Carlos I, los  modernos José Bonaparte, los Arnold Schwarzenegger, los Sadiq Khan, etc,  que se valen de la democracia para conquistar políticamente territorios. Algo que se da mucho en Francia, país en el que observamos con frecuencia como ciudadanos con otra nacionalidad y una cultura diferente a la francesa, principalmente, de religión musulmana, ocupan altos cargos públicos en la estructura del Estado.


El ex primer ministro de Francia, Manuel Valls, en la reciente vivista que ha realizado a España, ha declarado que está valorando  si presentarse a la alcaldía de Barcelona por Ciudadanos. En la actualidad, la principal  discusión que hay en la sociedad francesa relativa al ex primer ministro francés, Manuel Valls,  es sobre si es el principal responsable del hundimiento del Partido Socialista Francés, o el segundo, después de F. Hollande.  Hace bien en venir a España a hacer política, tal vez logre hundir algún otro partido, tal vez, ya esté pensando en un nuevo nombre para Ciudadanos. Valls, ¿Ciudadano del mundo o el sucesor de José Bonaparte? Valls, cree que después de haber sido la segunda persona con mayor poder en el Estado francés, su cambio de look, dejándose barba,  le da derecho no solo a opinar sobre Cataluña sino a exigir ejercer poder sobre dicho ente.  Evidentemente, Valls, sin ignorar su origen catalán,  es el Vargas Llosa francés, ambos intentan ejercer poder en terrenos no propios. El futuro revelara si han acertado, teniendo éxito o si no debieron hacerlo.

martes, 10 de abril de 2018

LA CLETOCRACIA ESPAÑOLA NO CESA DE EMITIR DELITOS, FRAUDES, Y ABUSOS COMETIDOS POR LAS ELITES.

La crisis catalana, en la que de forma clara se observa que los sectores de poder que sostienen a la Monarquía borbónica, la derecha monárquica y sus aliados en la izquierda política, como por ejemplo, Podemos, están provocando la desestabilización política y social de esa comunidad autónoma para poder justificar su sometimiento a través de la fuerza, policial, cuando no, militar, contando para ello de apoyos  internacionales, de forma clara ya, desde Rusia y Alemania; la concesión fraudulenta de títulos académicos universitarios, como es el caso del master en Derecho Autonómico de Cristina Cifuentes; la financiación ilegal de partidos políticos a través del dinero que reciben y blanquean del crimen organizado internacional, como es el caso de  asuntos como la Gürtel; el asunto de los ERE en Andalucía o el recientemente descubierto fraude a la Seguridad Social, que afecta a varias provincias; la corrupción sindical en Asturias; el cobro de impuestos que de forma paralela a la Agencia Tributaria realizaba el exduque de Palma, Inaki Urdangarin,  en nombre de la Casa Real, etc., etc., etc., pueden parecer asuntos aislados, pero no lo son. Son fruto de una misma causa: La democracia española es, ya hace años,  una cleptocracia.

España es una cleptocracia que no cesa de emitir, lo lógico: Delitos, fraudes, y abusos cometidos por las elites dirigentes, en sus respectivos feudos de poder, durante años cuando no décadas,  con total impunidad y máxima complicidad desde los poderes del Estado.  Ayer, el rey Felipe VI, en el acto de entrega de despachos a los nuevos jueces, entre los cuales no sé si habría alguno que lo haya recibido de forma fraudulenta, ha dicho cosas muy interesantes sobre cuáles deben ser las funciones de los jueces en una democracia, que lógicamente comparto, cito dos: Los jueces deben garantizar la legalidad de la acción de los poderes públicos; los jueces deben salvaguardar y garantizar los derechos y libertades de todos los ciudadanos". Además, les ha manifestarle su confianza y apoyo. Evidentemente, esta constatado, que el  Poder Judicial no cumple desde hace tiempo con sus funciones en la sociedad española, dicho de un forma resumida, anulando así el Estado de Derecho y permitiendo que España se haya convertido en una cleptocracia. Esperemos, que a partir de ahora los humildes ciudadanos también podamos depositar nuestra confianza en los tribunales españoles, por ejemplo, al comprobar que el  Tribunal Supremo emite una sentencia sobre el asunto Nóos, es decir, sobre el conjunto de delitos cometidos por Urdangarin contando con el apoyo de la Jefatura del Estado, justa y acorde a las leyes en vigor.

jueves, 5 de abril de 2018

EL PROCESO INDEPENDENTISTA CATALÁN SE INTERNACIONALIZA DE FORMA SUTIL.

La Italia fascista y la Alemania nazi, fueron dos de los países que intervinieron de forma oficial en la Guerra Civil Española. Parece ser que la actual Alemania vuelve a adoptar algunas de las malas costumbres de su pasado y ha decidió adoptar un papel de actor protagonista en la crisis catalana.  Hoy la Justicia alemana  ha dejado en libertad a Puigdemont y descarta, en principio, el  delito de rebelión por el que le reclamaba  la justicia española. La justicia alemana ha decidido la excarcelación del prófugo Puigdemont, condicionada a una fianza de 75.000 euros, la cual seguramente podrán presentar fácilmente los sectores de la burguesía catalana que le apoyan.

 

La decisión adoptada por la  Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein, favorable a Puigdemont al rechazar el delito de rebelión y concederle la libertad bajo fianza, conduce a pensar tres cosas. Primera, y ya citada, la entrada de Alemania en la crisis catalana como un actor principal. Entre los juristas españoles todavía no hay consenso sobre de que se puede acusar o no a Puigdemont. El juez del Supremo, Pablo Llarena, dice que de rebelión. Es por tanto difícil, por muy buenos que sean los actuales espías alemanes, que la Justicia alemana ya tenga claro que Puigdemont no puede ser acusado de rebelión, a pesar de que es el principal responsable de que se celebrara el referéndum secesionista del 1-O y de declarar la independencia de Cataluña. En segundo lugar, da a entender que la coordinación que se percibía que existía entre poderes del Estado central y el independentismo burgués catalán que apoya a Puigdemont, los cuales da la impresión que persiguen objetivos comunes, se ha ampliado, entrando como nuevo actor Alemania. Recientemente, en un acto organizado por el Círculo de Empresarios de habla alemana  en el Círculo Ecuestre de Barcelona, se produjo un enfrentamiento verbal entre unos empresarios alemanes y el presidente Torrent, algo totalmente ilógico si tenemos en cuenta que este tipo de organizaciones no se suelen posicionar políticamente de forma pública. Y  ahora Puigdemont se encuentra en una cárcel de Alemania, produciéndose así una coincidencia en la que es difícil creer ni siquiera todavía creyendo en los Reyes Magos. Y en tercer lugar, lo ocurrido deja claro que el juez Llarena no es trigo limpio, sino una de las principales amenazas que hoy tiene la democracia española. El pasado 5 de diciembre, el juez Llerena retiro la euroorden que existía contra Puigdemont y otros líderes independentistas, aplicada por la jueza de la Audiencia Nacional, Carmen Lamena,  justificándose diciendo que no quería arriesgarse a que las autoridades belgas cercenen la posibilidad de juzgar al expresidente  Puigdemont por todos los delitos que se le atribuyen a él y a sus exconsejeros, y ahora resulta que la aplico cuando Puigdemont estaba de viaje en Helsinki, favoreciendo los espías españoles que  Puigdemont cayera en las manos de la justicia de un país, Alemania, que se opone a acusar a Puigdemont de rebelión. Demasiada coincidencia para ser creíble.


Aunque sea de forma sutil, está claro que el proceso independentista catalán se está internacionalizando. Hubo  una clara injerencia del Gobierno ruso; ahora Alemania; y el conservador italiano Antonio Tajani ,  presidente del Parlamento Europeo, ha aprovechado diferentes actos políticos, por ejemplo, la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias, donde se le entregaba el premio a la Concordia a la Unión Europea, para posicionarse a favor de la violencia que el Gobierno ejerció el pasado 1-O contra sectores de la sociedad catalana, curiosamente sin que se viera afectado ningún líder del independentismo. Muchos hechos, no solo la internacionalización de la crisis catalana, dan ya a entender que están resurgiendo las mismas amenazas ideológicas del pasado siglo, y por tanto, en  mi opinión, la Unión Europea debería adoptar ya una posición clara en la crisis catalana, haciéndola pública para que la ciudadanía europea, y no solo sus líderes, conozcan en que Europa realmente vivimos.

sábado, 24 de marzo de 2018

EL INDEPENDENTISMO CATALÁN RECURRE A LA TÁCTICA DE LA ARAÑA: PICAR Y ARRASTRARSE.


A solo un día de hacer público el Tribunal Supremo, en concreto el juez Pablo Llarena,  el procesamiento de los implicados en el conocido como proceso independentista de Cataluña, sus actuales líderes han realizado una extraña  operación política, proponiendo Junts per Cataluña y ERC un candidato a presidente, Jordi Turull, que no ha logrado ser investido presidente. Para que Turull pudiera ser investido necesitaba los votos de la CUP o que los diputados fugados, Carles Puigdemont y Toni Comín, renunciaran a sus actas, siendo nombrados otros diputados que si pudieran ejercer su voto. Como era previsible, la CUP se ha abstenido y  Puigdemont y Comín siguen manteniendo sus escaños.

El presidente Torrent ha dicho hoy, textualmente, "Los poderes del Estado están impidiendo que se cumpla la voluntad de los catalanes", algo que es totalmente falso. Si Cataluña hoy no tiene presidente no es debido a que el juez Llarena haya ordenado el procesamiento  e ingreso en prisión de Turull, sino porque el independentismo así lo ha querido, absteniéndose la CUP y manteniendo como diputados a dos fugados de la justicia, Puigdemont y Comín, los cuales no pueden ejercer el derecho al voto.

El juez Llarena ha ordenado el procesamiento de 25 dirigentes, de partidos políticos y de organizaciones independentistas catalanas, utilizando un lenguaje no jurídico, por  intentar la secesión de una parte del Estado español. Trece de ellos han sido acusados del delito de rebelión. Ordenando su ingreso en prisión preventiva y órdenes de detención internacionales para los fugados, entre los se encuentra,  Puigdemont, ahora en Finlandia.  La decisión del Supremo, en mi modesta opinión, es lógica, acertada y justa, pero inoportuna, pues debía haberse producido hace años.

Los dirigentes políticos independentistas catalanes, de los cuales ninguno de ellos  tiene un pelo de tonto,  saben  desde que empezó este asunto con la celebración de la Diada del 2012, que la independencia de Cataluña solo es posible a través de lo que se conoce como la Vía Kosovo. A pesar de ello, han seguido impulsando un proceso que no tenía por objeto la independencia de Cataluña, sino hacer demostraciones de poder político e intentar lograr intereses particulares de las elites burguesas nacionalistas catalanas. Fue entonces cuando ya el Poder Judicial debió actuar, pero no lo hizo permitiendo que el independentismo burgués catalán implantara en la democracia española un tumor difícil de extirpar. Es evidente que se han dado y se dan claras complicidades entre los poderes del Estado central, españoles, y los poderes nacionalistas y burgueses catalanes que han impulsado todo este asunto denominado proceso independentista. Connivencia que ha permitido que dicho tumor se implantara y desarrollara.

Hoy sabemos quiénes han sido los principales responsables de lo que está ocurriendo en Cataluña desde el 2012. Sabemos quiénes son los actores principales de la película que se ha estado desde entonces rodando. Película, que todo hace indicar que su género lo determinara el tipo de desenlace, todavía por conocer. Una película de la que todavía desconocemos cosas importantes. No sabemos quién es su guionista, ni mucho menos conocemos a su productor. Tampoco sabemos que parte de la misma se ha rodado, si esta tiene una duración ya prefijada, o si evoluciona únicamente con la suma de nuevos acontecimientos. La independencia de Cataluña es imposible sin adoptar la Vía Kosovo, a pesar de ello el independentismo burgués catalán sigue con la misma música constituyéndose en un tumor de la vida política española. Sigue manipulando a la opinión pública catalana y contaminando la vida política española en beneficio de ocultos intereses particulares. ¿Pero quién paga todo esto? ¿Quién es el productor? es decir, quién pone la pasta para que dirigentes políticos catalanes decidan perder su libertad y futuro, tanto profesional como político, en beneficio de dichos ocultos interés que nada tienen que ver con el patriotismo, que nada tienen que ver  con la independencia de Cataluña. De donde surgen los vínculos entre un partido como la CUP, antisistema, anticapitalista, al igual que Podemos de la esfera del comunismo internacional, y la burguesía catalana, representada antes por CiU, y ahora por Junts per Catalunya. Están acaso los BRICS, Rusia, el comunismo internacional, apoyando este asunto no solo de forma mediática sino también económica, es decir: ¿Lo están pagando?

Según parece, no llega con crear una imagen mediática pintoresca, colocando a un tipo de barba como president del Parlament, Torrent, y a otro sin barba de candidato, Turull. La CUP se ha abstenido, y los que ayer lideraron el proceso hoy están en prisión o fugados de la justicia. Ello podría representar un punto de inflexión en la política Catalana, dando paso a nuevos líderes con nuevas ideas, o ser todo una táctica, un nuevo anticlímax,  de la ya pesada película que comenzó en el 2012, introducido para nombrar un presidente al que apoye la  CUP  o para provocar nuevas elecciones , buscando que el proceso continúe como hasta ahora, sin luchar, arrastrándose buscando, como un ejército de arañas darle algún picotazo a la democracia española en beneficio propio. Pero, como sabemos las arañas son tan dañinas como fáciles de aplastar. Arañas, cuya presencia por ahora no logra detectar el  algoritmo de Standard & Poor’s, pero que acabaran provocando negativas consecuencias para la economía española. 

jueves, 22 de marzo de 2018

TORRENT CONVOCA UN PLENO CON EL QUE NADA PUEDE IR A MEJOR.

Mientras que Carles Puigdemont se encuentra de campaña por Europa, ayer estuvo en Suiza, hoy estará en Finlandia, el presidente de Tabarnia, Albert Boadella, hace campaña de su particular teatro en Bruselas, delante de la residencia que este, Puigdemont, tiene en  Waterloo. Al mismo tiempo, el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha convocado por sorpresa, de forma apresurada y poco correcta, un Pleno para esta tarde,  para buscar investir como presidente a Jordi Turull,  el cual está imputado por el asunto de proceso independentista, y  tendrá que  comparecer con otros imputados ante el Tribunal Supremo el próximo viernes. Turull cuenta ya con el apoyo de Junts per Catalunya (JxCat) y ERC .

Tres actores relacionados con la  crisis catalana, Torrent, Puigdemont y Boadella,  que actúan en tres escenarios distintos, coordinando sus acciones para no coincidir espacialmente, pero todo indica que buscando coincidir temporalmente. Y no es de extrañar, los tres representan tumores provocados en Cataluña por la  política propia de una España negra en la que reina el fascismo y el autoritarismo.

Los pueblos que no saben vivir en democracia, o mejor dicho, cuyas elites no saben vivir en democracia, acaban perdiéndola y condenados a vivir bajo otro tipo de regímenes. La crisis catalana es fruto de eso, de un no saber vivir en democracia. El proceso independentista es una pantomima, realizada con ocultos fines e intereses, que nada tienen que ver con que Cataluña se convierta en un estado independiente y soberano. Pantomima completada con otra obra teatral de las mismas características, podría ser que  incluso impulsada de forma oculta  por los mismos sectores burgueses de poder de la sociedad catalana, pero más dramática, en la que un enfermo disfrazado de médico, más concretamente de psicólogo, Boadella,  intenta curar a otro enfermo, Puigdemont. Puigdemont, el cual al más puro estilo de exdictadores exiliados, refugiado en un palacete de Bruselas, cree que puede lograr el apoyo de la comunidad internacional para sus ocultos fines. El proceso independentista es una pantomima, apoyada con otra pantomima, el tumor de Tabarnia, que se desarrolla contando con la connivencia de importantes sectores con poder en las instituciones del Estado central. La democracia española no se ve amenazada por las decisiones que toman personajes esperpénticos como Puigdemont o Boadella, sino por decisiones que se adoptan desde importantes instituciones , como es el Poder Judicial. Puigdemont se mueve por Europa haciendo campaña a favor de no sé muy bien que, evidentemente nadie le va a considerar un perseguido político viviendo como vive en un caro  palacete en  Bruselas, gracias a las decisiones de personajes como el juez Llerena. El juez Llarena,  de forma inexplicable, injustificada, y muy probamente cayendo en un delito de prevaricación, ha retirado la euroorden que existía contra  Puigdemont. No sabemos qué negocio Puigdemont con el Gobierno y otros relevantes actores del Estado, la mañana de viernes 27 de octubre de 2017, antes de convocar el Peno en el que se realizó la declaración unilateral de independencia,  pero todo indica que su futuro, su huida a Bruselas para desde allí poder continuar con la pantomima, contando con la complicidad del Poder Judicial.


El proceso independentista es, dicho de forma resumida, un película de locos que es ya imposible que acabe bien, como es imposible que no esté afectando de forma negativa a la economía española. El Gobierno del presidente Rajoy, como hizo en su momento el expresidente Zapatero, quiere dar a entender que España vuelve a estar en la champios league de las económicas mundiales. Y es cierto que España crece, y también es cierto que el Gobierno ha prometido importantes subidas para los funcionarios. Por ejemplo, de en torno a un 20% para los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pero hay también otros datos muy negativos: La deuda pública no cesa de crecer, un elevado déficit de la seguridad social, y una competitividad basada en bajos salarios, lo cual, más temprano o más tarde, acabara afectando de forma negativa al consumo interno.  Y es que se puede vivir con tumores, pero estos nunca aportan nada positivo.

miércoles, 14 de marzo de 2018

MONOGRÁFICO SOBRE PENSIONES: RAJOY RECURRE A LA BIBLIA LIBERAL DE LA BURGUESÍA.

El presidente Rajoy, con ocasión del Pleno dedicado a un monográfico sobre pensiones,  se ha subido hoy al pulpito del Congreso de los Diputados para leer un párrafo de la biblia política y liberal de la burguesía española. Haciendo una sutil utilización de datos estadísticos, citando los que más le convenían y obviando otros, el presidente ha buscado crear una  ambientación favorable, que justificara su discurso, resaltando y reiterando, varias veces, lo mucho que el Estado español gasta en pensiones, más del 40% de los Presupuestos Generales del Estado, y lo buenas que son las pensiones españolas con relación con las que hay en la OCDE, superando la media. Para acabar, se ha comprometido a subir las pensiones mínimas y de viudedad, es decir, recurriendo a la citada biblia burguesa busca disminuir la desigualdad económica entre pensionistas, entre españoles, igualando por abajo.

El presidente Rajoy no ha hecho ni la más mínima referencia a la alta desigualdad que hay en España, ni a la enorme brecha salarial que hay entre el 20% que más cobra y el 20% que menos cobra, ni tampoco al  enorme déficit estructural de la Seguridad Social. Buscando manipular a la opinión pública, el presidente Rajoy, tampoco ha hecho referencia a que España está por debajo a la media en gasto en pensiones de la Zona Euro respecto al PIB. Mientras en España es del 10,5% en la Zona Euro es del 13,4%. Ni tampoco ha hecho referencia  a que en España la presión fiscal es varios puntos menor que la media de la Unión Europea. Según Rajoy, los problemas del Sistema Público de Pensiones se arreglan con dos medidas: Creación de empleo y aplicando el factor de sostenibilidad. Rajoy se ha subido hoy a la tribuna del Congreso para hablar en nombre de la derecha de siempre. Una derecha despótica, fascista, arrogante, muy rica en comparación con el conjunto de la sociedad. Una derecha más partidaria de  invertir su dinero en el exterior  que en utilizarlo para contribuir al desarrollo de España y el crecimiento de la calidad de vida de los sectores menos pudientes de la sociedad española. Una derecha que considera el Estado de Bienestar como caridad, y por tanto,  partidaria de políticas que permitan una baja presión fiscal. Una derecha que nos quiere oprimir, que quiere oprimir a los sectores menos pudientes y más débiles de la sociedad, que quiere oprimir a los pensionistas. Muchos de ellos, obligados a jubilarse demasiado jóvenes, mediante planes de prejubilación pactados entre Gobierno y empresas para favorecer expedientes de regulación de empleo, a los que se les impide trabajar por ley, condenándolos ahora  a la pobreza al dejar de revalorizarse las pensiones de acuerdo al IPC.


Rajoy se ha subido al pulpito del Congreso para representar a la derecha de siempre. Una derecha fascista, partidaria del terrorismo de Estado y de la impunidad frente a las violaciones de los Derechos Humanos que se producen en España. Una derecha, a la que volvió a dar vida el expresidente Aznar, para más inri, pactando con los comunistas, para así poder lograr mejor sus objetivos. Curiosamente, han sido Podemos y el PP los partidos más interesados en que tuviera lugar el monográfico de hoy sobre pensiones. El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha recordado a Julio Anguita, líder de los comunistas en la era Aznar, haciendo continuas alusiones al cumplimiento de la Constitución, algo que también ha hecho el portavoz del PP, Rafael Hernando, a la vez que Rajoy recuperaba posicionamientos de la era Aznar. Morados y azules, comunistas y el fascismo de nuestra época, vuelven a estar íntimamente unidos en la consecución de objetivos comunes. Da la impresión de que Rajoy está preparando un final de su segundo mandato parecido al del expresidente Aznar, y para ello ha recuperado no solo posicionamientos y  temas de la era Aznar, sino también  a personajes políticos, como es el recientemente nombrado ministro de Economía, Román Escolano. Escolano, un político llamado técnico, sobre el que no sabemos mucho, ni dónde se encontraba el 5 de Septiembre del 2002, día de la famosa boda de la hija del expresidente Aznar, ni sus posicionamientos políticos. Pero la coyuntura internacional ha cambiado, hoy el mundo se encuentra en un ambiente muy parecido al de la Guerra Fría, y por tanto la derecha española tendrá mucho más difícil estrechar y gestionar sus rentables vínculos con el comunismo internacional.

sábado, 3 de marzo de 2018

EL PROTECCIONISMO DE TRUMP PROVOCA EN JUNCKER EL SÍNDROME DE COLÓN.


El presidente Donald Trump, como había prometido en su programa electoral, ha anunciado que va a imponer nuevos aranceles a las importaciones de acero y aluminio, respectivamente del 25% y del 10%. La Comisión Europea ha reaccionado rápidamente viendo en dicha medida una amenaza a la industria europea, que no ve en otras si consideras desde hace tiempo amenazas por el sector, como son las exportaciones de acero de la industria China y el crecimiento del primer productor de acero mundial, ArcelorMittal, en  Europa, según los expertos, las principales causas  de la crisis que sufre la siderurgia europea.  La decisión de Trump ha provocado en el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker,  lo que podríamos denominar el sindrome Colón, buscando combatir en el Oeste las amenazas que provienen en del Este.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker,  ha dicho “No permaneceremos sentados mientras nuestra industria es atacada con medidas injustas que ponen en riesgo miles de puestos de trabajo europeos”. Juncker no se ha mostrado tan beligerante para poner solución a la segunda causa de la crisis de la industria del acero, que no es otra, que la  actividad que desarrolla la principal empresa mundial del sector ArcelorMittal, empresa con sede en Luxemburgo, pero con una clara tendencia a ir disminuyendo la producción en Europa para desplazarla a otros lugares del mundo, especialmente, Asia y China. 

La  política proteccionista de Estados Unidos respecto  a sectores de su industria no es algo nuevo. Dos ejemplos: En el 2002 el presidente Bush impuso aranceles de hasta el 30% a las importaciones de acero, debido a la crítica situación en la que se encontraban numerosas empresas del sector debido a la importación de acero más barato. La Administración Bush los retiro a los 20 meses. En el 2016, la Administración Obama impuso aranceles  del 500% al acero plano laminado en frío  procedente de China.

La industria del acero de la Unión Europea está en crisis desde hace tiempo, progresivamente  ha ido perdiendo competitividad,   reduciendo  su producción, y lo que es más grave, reduciendo el número de empleados. Según los expertos debido fundamentalmente  a las exportaciones de la industria China, la cual logra fabricar y vender a costos mucho más bajos, incurriendo de forma clara en prácticas dumping. Ante las reiteradas denuncias del sector, la Comisión Europea ha venido actuando, por decirlo de forma suave, con resignación, evitando adoptar medidas para proteger la siderurgia europea que pudieran molestar al gigante chino y provocar una guerra comercial con ese país. En el 2016 la  Unión Europea ha impuesto aranceles  a las importaciones de laminados de acero procedentes de China y de Rusia de hasta el 22,1% y el 36,1%, respectivamente. Con dicha medida la UE reconoce que hay un problema con el acero proveniente de economías emergentes capaces de producir a costos menores y vender más barato recurriendo a diferentes prácticas de dumping.

La decisión de Trump de hace unos días, de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio, es muy parecida a la adoptada por la Unión Europea respecto a   China y Rusia, puede que tengan distintas justificaciones, pero el objetivo es el mismo, defender la industria domestica frente a la liberación del comercio internacional. Está claro que la principal amenaza a la industria del acero europea, no es otra que el acero barato procedente de China, entonces, ¿Por qué Juncker demuestra frente a Estados Unidos una beligerancia que no demuestra frente a China? Hay tres claras razones. Primera, se ha producido un choque ideológico. Frente al libre comercio internacional defendido desde la UE, sin valorar ni considerar sus negativas consecuencias, Trump se ha declarado partidario de un proteccionismo comercial, posicionamiento  que muy probablemente cree tendencia a seguir en otros países. Segunda, la UE no puede competir contra productores de acero  como China, y sabe que las importaciones de acero destruyen la industria comunitaria, pero lo acepta a cambio de beneficios para otros sectores económicos, principalmente, porque los rentabilizan las elites políticas. Importaciones de países como China que la siderurgia europea quiere compensar exportando el exceso de producción a un mercado en el que sí es competitivo, el americano. Lógicamente, ello contribuye a arruinar la industria domestica americana del acero.